La vida nunca es fácil.

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Vamos

  • – Cuidas más de ella, qué a nosotros. Padre. – le reclamó, era un hombre alto, cabello negro y sus ojos color miel, le hacían juego a su ropa casual.
  •  

– Es mi hija... Ustedes tuvieron todo. Ésto está terminado, dejenla en paz - se dió la vuelta y salió del salón.

 

– ¿A caso no nos ama? – le pregunto a su hermano, que iba entrando – Roberto, hemos sido los buenos hijos... Y ella es una bastarda 

 

— Mamá dice ...

 

– Toma tus cosas, iremos de cacería.

*****

  • – Creó qué es aquí. – llamo a la puerta, eran las 12:34 am. Poca gente se encontraba despierta. La fiesta del vecino le había llamado la atención, los veía de lejos, pero aún seguía esperando en la puerta a qué le abrieran.
  •  

– ¡Adriana! – exclamó un viejo cuando la vio parada. – ¿Qué haces aquí?

 

– Es una larga historia, y bueno... Huí de casa hace más de 300 años y quieren mi cabeza. Fue el único lugar qué pensé... ¿Puedo pasar?

 

— Tú abuela y yo nos preocupamos cuando tú padre nos dijo lo que hiciste... Pasa, tú abuela estará feliz de verte. – la abrazó, unas lágrimas salían de sus ojos – te pareces tanto a tu madre... 

 

– Estoy bien, abuelo. Estoy bien. – lo abrazó con fuerza.

 



Elizabeth Blackheath

Editado: 05.10.2019

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