La voz de un ángel

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10. ¿Amistad rota?


Narra Samantha.

Las lágrimas corrían por mis mejillas. La muerte de los padres de Aitor hizo que recordara el funeral de Iván. Intenté ser fuerte para poder consolar a mi amigo mostrando aquel apoyo que un día me dio. A pesar de que podía ver a Iván estaba feliz y el recuerdo fue menos doloroso hasta que entré por la puerta de mi apartamento. No era lo mismo, las cosas no eran igual y tenia que guardarme el secreto porque me tomarían por loca a excepción de Liam que al parecer había descubierto que podía ver a mi esposo muerto. Me sentía muy mal y más cuando me había dicho que a quien veía no era a Iván. Seguía negando tal posibilidad. Por otro lado, Alexa me había dicho que estaría un tiempo en casa de Aitor. No me pareció mala idea y más cuando tenía que andar con cuidado en no hablar en voz alta, temía que descubriera que hablaba con alguien cuando ella no lograba ver con quien lo hacia. No me gustaba la situación, pero no podía decirle nada por el temor a lo que pueda pensar de mí, mientras que Iván aprovechó la oportunidad de encontrarnos solos en la casa para poder hablarme sobre la forma en la cual íbamos a vencer a mi supuesto ángel el cuando pensaba que se trataba de un cazafantasmas. Ante tal propuesta de mi difunto esposo me negué rotundamente. ¿Cómo se le ocurría pedirme eso? Desde entonces, empecé a ignorarlo. Él hacia todo lo posible por llamar mi atención durante estos tres últimos días pero el resultado de mi reacción había sido siempre la misma. Era bastante difícil, pero muchas veces lo conseguía mientras que otras no tanto. Era un fantasma muy pesado.


Estaba tan nostálgica que empecé a recordar como había conocido a Iván y como hacia todo lo posible por tratar de conquistarme. Recordé aquella vez que estaba interpretando el papel de Julieta de la obra de Romeo y Julieta. Él no hizo el papel de Romeo, él era parte del público. Entonces, cuando estaba por la escena en la cual Julieta iba a clavarse la daga, a él se le ocurrió la brillante idea de gritar:

«No lo hagas, tu verdadero Romeo soy yo»

El público se había reído e incluso yo había esbozado una sonrisa. Era un papel importante y se suponía que debía de estar sufriendo por la muerte de mi amado y resultó ser que en vez de llorar me reí. Por suerte, pude concentrarme segundos después sin ningún problema. Cuando terminó la obra muchos lo felicitaron ante tal hazaña, y la profesora le había dado una regañina, pero Alexa y Aitor le animaron. Me decían que debía salir con él porque se matriculo en nuestro instituto para estar más cerca de mí después de haberme salvado de mi atacante en aquella plaza y que no paraba de hacer tantas ocurrencias para tratar de conquistarme. No tuve que esperar a que otra vez mis amigos me animaran a salir con él porque ya había tomado la decisión de ser la novia de Iván Villanueva. Le había besado ante todos aquel día. Aún recordaba aquel dulce beso. 

—Lo siento, pero con una desconocida dudaría pero ya a ti te conoce.

En su última insistencia a que yo le perdonara, algo que estaba dispuesta hacer hasta que volvió a sacar el tema. Tema por el cual lo había ignorado.

—No has esperado ni una hora para volver con el tema.

—Si haces eso piensa que podrás conseguir lo que él sepa sobre mí y sobre mi solución. Si hubiera una mínima posibilidad de regresar me gustaría saberla.

—Nadie regresa de los muertos —comenté incrédula.

—En la biblia sí.

Guardé silencio. Rodé los ojos cuando escuché tremendo cuento.

—No creo que sea real

—¿Y yo no soy real?

—Es diferente.

Nos miramos y guardamos silencio por varios segundos. Me sentía cansada, agotada mentalmente de tener que ocultar la verdad y de la situación que estábamos atravesando. Me acaricié la sien y me senté en el borde de la cama. No me sentía capaz de seguir con vida si Iván ya no estaba. Él estaba aquí pero a la vez estaba muy lejos.

 

☆《♡》☆

 

Iván había insistido tanto en que me acercara más al amigo de mi hermana Rocío para sacarle información y sobre todo para que besara a Liam o mejor dicho ir más allá de un simple beso, porque según él de esa forma no iba a desaparecer estando él presente. No lo entendía. ¿Cómo podía ser eso posible? Al llegar la tarde Liam estaba en el salón de mi apartamento. No lo llamé, él se presentó aquí diciendo que quería ayudarme y para saber si me encontraba bien ya que no cogía sus llamadas. Iván se había ido con una sonrisa en los labios porque pensó que era el momento para yo actuar. Lo odié por ello. Estábamos en silencio mientras bebíamos café, era algo realmente incómodo porque no solía estar tan callado. Me crucé de piernas y dejé la taza de café encima de la mesa del centro, luego suspiré. Parecía concentrado en mirar todo lo que había a mi alrededor y cuando se cansó sus ojos encontraron los míos, retiré un mechón de pelo detrás de la oreja por los nervios. ¿Cómo se suponía que iba acercarme a él y besarle? pensaría que sería una chica fácil o que tenía problemas, bueno, problema tenía y era uno gordo.

—Liam... yo —llamé su atención pero antes de que pudiera continuar me interrumpió pidiéndome que le llamará Ángel en vez de Liam. Rodé los ojos. —Como sea, lo que pasó la otra vez fue un poco raro.

—Lo entiendo, pero no estoy aquí por una simple casualidad —Guardó silencio por unos breves segundos, se aclaró la garganta para decir—. Tus amigos y tú están en peligro.



Mady

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En el texto hay: demonios, amistad, angeles

Editado: 08.02.2020

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