La voz de un ángel

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12. Gran victoria

Narra Samantha

El plan para desenmascarar a Liam seguía su curso. Me había negado que casi me dejaban fuera del plan que tenía mi hermana y mi difunto esposo porque siempre me interponía, es que no lo entendía por mucho que me lo explicaran o más bien no estaba de acuerdo con que mi hermana hiciera semejante tontería, porque no era la forma correcta de olvidar a alguien porque por eso lo hacía, para intentar olvidar a Aitor pero como cabezota que era quería hacerlo. Al final no podía impedírselo, era mayor de edad y sabía lo que hacía. No apoyaba lo de un clavo saca a otro clavo porque al final estarías haciéndole daño a otra persona. No me gustaría a mí que me usarán para olvidar a alguien cuando el tiempo era quien te ayuda. De todas formas tenía que intentarlo y aconsejarla ella decidía si quería hacerme caso pero estaba a la defensiva.

Lo sorprendente fue cuando vimos a Liam tocando en el Karaoke junto con Alexa. Supongo que iba en serio lo del trabajo que le negué pero no me arrepentía porque mientras más lejos estaba de Iván más tranquila estaría. Lo enamorada que se veía mi hermana cuando miraba a Aitor y como se expresaba cuando estaba con él me hizo pensar por un momento que era buena idea distraerse aunque la manera de hacerlo era quitar de en medio a otra persona. La idea era que Rocío conquistara a Liam o por lo menos lo llevara a la cama y de esa forma según Iván podríamos sacarlo de en medio aunque no sabía cómo había llegado a semejante conclusión. ¿Podría ser verdad lo que Liam me había dicho? Sacudí mi cabeza alejando toda duda porque no podía ser posible. Era Iván, mi esposo.

Estar en el Karaoke y ver a mi amiga la cual ninguna de las dos nos habíamos dirigido la palabra porque primero no quería hablar más de lo que expresé aquella noche, además cuando uno está enfadado mejor no hablar porque podíamos herir a los que nos rodean por la rabia que sentimos en ese momento. Así que preferí ignorarla como a todos los demás.

 

Salimos de compra mientras que ellos iban planeando todo lo que querían hacer. Me daba un poco de vergüenza que mi hermana estuviera hablando como si nada con Iván ya que solo nosotras lo podíamos ver. Sin embargo, la gente no le extrañaba porque parecía que hablaba conmigo algo que me tranquilizaba porque estaba caminando nerviosa por los pasillos del supermercado temiendo a que alguien nos descubriera. Ellos solo me acompañaban y yo era la que me encargaba de elegir todo que muchas veces me desconcentraban, además Iván no había perdido la manía de comprar todo lo que le llamaba la atención y yo siempre lo sacaba solo dejaba lo que veía que necesitábamos o lo que necesitaba porque la compra actualmente solo era para una persona. La tristeza me invadió. Las risas de ambos me sacaron de mis pensamientos. Los dos parecían dos niños e Iván se tomó un momento para espantar a las personas que compraban ya sea moviendo el producto que iban a coger hacia un lado o haciendo que se cayeran. La gente se asustaba y se iba a otra sección. Puede que en algún momento pensaron que se trataba de una cámara oculta algo lógico al saber de la existencia de tantos programas que se dedicaban a ello, ya me gustaría que todo lo que estaba pasando se tratara de una broma televisiva.

—Parecen críos —le reproché.

—No seas así, diviértete Sam —dijo Iván con una sonrisa.

Me molesté un poco porque al parecer no tomaban en serio lo que estaba pasando por lo menos la situación de él o tal vez estuviera exagerando.

—Venga mujer no es para tanto —murmuró abrazándome por detrás.

No era un abrazo cálido era de esperarse porque su cuerpo era frío pero intente soltarme de su abrazo. La situación me molestaba.

—Se lo toman todo demasiado tranquilo cuando no lo es, ¿es qué no se dan cuenta? —alegué soltándome de su abrazo.

—Sam, pero también tenemos que tener un momento de alegría debajo de toda esta inmensa tormenta —explicó Rocío—. De nada vale estar todo el día gruñendo cuando no es una solución.

Resoplé y seguí caminando hacia la caja para poder pagar. Puede que tuvieran razón pero era complicado poder divertirme en una situación como esta. Si fuera algo más normal que tener a tu difunto esposo muerto y hablar con su fantasma fuera otra historia.

Los días pasaron y seguía sin hablar con Alexa, lo cierto es que le iba bien por lo menos había escuchado que había tenido una oportunidad para cantar en otro lugar que no fuera el karaoke. De todo corazón me había alegrado sabía que ese era su sueño el de cantarle al mundo entero aunque sea a una gran parte. Me hubiera gustado estar en su primera actuación pero no podía porque tenía mucho trabajo en el  restaurante o solo era una excusa. No quería arruinar su momento por mi enfado como el tener una actitud negativa que la hiciera sentir incomoda, me conocía y preferiría no tener que pagar nada con ella. En el siguiente concierto que tenía no podía ir porque justo ese mismo día teníamos los planes para alejar a Liam de nuestras vidas. Él había ido al restaurante a petición de mi hermana estuvieron hablando un buen rato o más bien mi hermana estuvo hablando. Poco después se lo llevo a su casa bueno, a la casa de mis padres que era donde ella se quedaba indicando que no se sentía bien y Liam se ofreció a llevarla. No me había acercado a saludarlo pero tenía los ojos puestos en ellos. No dude en seguirlos porque me preocupaba, no confiaba en Liam y teniendo en cuenta que Iván no podía aparecer cuando él estaba presente no iba a dejar sola a mi hermana con ese lunático. Por suerte tenía a los otros empleados que se encargaban de cerrar aunque posiblemente tendría que venir antes del cierre.



Mady

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En el texto hay: demonios, amistad, angeles

Editado: 18.02.2020

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