La voz de un ángel

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17. Culpable

Narra Rocío

No sabía si podía romperme más de lo que ya estaba, pero ver a Liam enojado y decepcionado conmigo me hacía sentir el doble de mal. No era una mala persona era un chico muy comprensible el cual le encantaba ayudar pero si hubiera dicho sus motivos sin dar tanto rodeos tal vez todo esto no hubiera pasado. Cuando se alejó de nosotros yo fui tras de él.

—Liam —grité su nombre pero él no quería detenerse a hablar conmigo.

—Necesito estar a solas —sentenció sin muchos deseos de mirarme así que lo dejé ir.

Segundos después entre al karaoke con los demás.

—¿Estás bien? —preguntó Aitor. No estaba bien por lo que negué—. Es mejor que descanses te llevaré a casa —Miró a su hermana que estaba junto a Kiefer—. Te vienes también.

Valeria soltó un suspiro ya que se quería quedar un poco más con Kiefer o eso parecía dar a entender cuando se había negado varias veces pero al final obedeció a su hermano.

—¿Vienes? —le preguntó a su novia pero Alexa me miró y negó.

—Luego nos vemos —dijo antes de besar a Aitor. Me incomode e incluso me molestó pero le reste importancia porque ahora el dolor solo lo acaparaba la ausencia de mi hermana.

Mis padres ya se habían ido. Me habían preguntado si quería irme con ellos pero me había negado porque había pensando en seguir con el restaurante o quizás venderlo reclamar todo lo que estaba a nombre de mi hermana para poder hacer algo en memoria de ella por lo que seguir con el restaurante posiblemente era la mejor opción.

Durante el trayecto a mi casa no habíamos hablado mucho porque estábamos asimilando todo además de que no había mucho que decir.

—¿Seguro que estarás bien? —preguntó preocupado Aitor. Me alegraba que se preocupara por mí pero sabía que solo estaba siendo amable en este momento.

Me encogí de hombros porque realmente no quería estar sola.

—Lo intentaré —susurré resignada a ello, a la pequeña soledad que iba a tener—. Muchas gracias por traerme —dije hasta que Aitor salió del coche para darme un fuerte abrazo.

—Saldremos de esto —susurró a mi oído.

—Eso espero —respondí intentando buscando aquella esperanza que se había hecho trizas. Su abrazo me había dado fuerza y quitar aquella sensación de que estaría a solas. Él siempre había sido bueno conmigo a pensar de que suspiraba por él y por un momento pensé que podríamos tener algo cuando decidió dejar a Alexa. Lamentaba mucho el hecho de que solo había sido un beso y vaya que si había intendado dormir con él pero me había respetado sin embargo mi hermana no lo vio así, ¿quién podría? Al fin y al cabo el sabía mis sentimientos.

Antes de que arrancara el vehículo me despedí de Valeria y cuando iba a entrar a mi casa Liam había aparecido de la nada llevándome un susto al verlo.

—Lo siento no quería asustarte —dijo con tristeza en su voz. Pensé que se había ido a su casa o al lugar en el que se estaba quedando porque como no quería verme.

No dije nada, abrí la puerta y dejé que entrara tras de mí, él cerró la puerta se llevó una de sus manos a su bolsillo delantero y con la otra se acomodó los lentes que se le habían bajado.

—Disculpa lo de antes pero...

—Soy yo la que debe disculparse millones de veces —lo interrumpi—. He sido yo la que te había usado —susurré encogiendome de hombros.

Caminó hasta el sofá para sentarse.

—No lo entiendes, no es solo el hecho de que me hayas mentido —me lanzó una mirada de pena que era como si se tratará de una pequeña daga que te lanzaba al pecho—. Es que no había visto que estabas siendo usada por él, tenía que haberlo visto —se levantó del sofá y empezó a andar de un lugar a otro hasta que me puse en medio interrumpiendo su paso.

El poco tiempo que había estado con él usándolo para dejar el camino libre para aquel demonio, me había llamado la atención porque no era una persona en la cual no te podías fijar en él y más cuando sonreía.

—¿Cómo podías? No sabes lo que me duele porque si no hubiera sido tan estúpida mi hermana estuviera con vida. Me voy a lamentar el resto de mi vida.

Él alzó mi mentón para verle.

—Yo había venido para protegerles, no mentía al decirle que era su ángel.  Intenté advertirle pero no quería escucharme y lo entendía porque ver la imagen de un ser querido muerto y que sepa cosas que solo él lo sabía a simple vista no podías creer lo que te decía un desconocido —confesó con un brillo en sus ojos.

—Tenías que habérmelo dicho, tal vez la situación  fuera diferente —reproché.

—No me hubieras creído.

—Ahora ya no lo sabremos.

Hubo un silencio por parte de ambos solo nos quedamos mirando hasta que poco después nos sentamos en el sofá. Quería hacerle muchas preguntas pero también quería llorar hasta secarme por la muerte de mi hermana.

Apoyó ambos codos en sus piernas y entrelazó las manos para apoyar su barbilla.

—No van a descansar y da igual si renuevan el pacto porque al final siempre habrá consecuencias y los hijos seguirán pagando por igual ya que los pactos van de generación en generación—explicó con la mirada perdida.



Mady

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En el texto hay: demonios, amistad, angeles

Editado: 18.02.2020

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