Lágrimas y sangre

Tamaño de fuente: - +

17. Manos de sangre

Chile

Habían estado recorriendo países a lo largo y ancho de los continentes sin ningún resultado favorable. Menelik se recostó en el sillón acolchado y se frotó las sienes, el uso de magia constante mente le estaba comenzando provocar terribles jaquecas. Estaba por quedarse dormido cuando el grito de Cassidy lo obligó a correr a ella con prisa. La pequeña que minutos antes dormía plácidamente ahora se estaba retorciendo en la cama a causa de la revelación que estaba teniendo en sus sueños. Un sudor frio ya le cubría la piel, tenía los dientes apretados con fuerza al igual que los puños. Abrió los ojos, el color se había ido era como si un velo grisáceo los cubriera. La niña duro unos minutos retorciéndose antes de volver a su estado de calma. Menelik la sacudió amablemente.

—¿Qué has visto?

—La luna de sangre está por aparecer. Vi fuego, lágrimas y sangre. El final del Prodigio está cerca.

No tuvo que llamar a Seok Joon, el vampiro había adquirido la habitación contigua por lo que le fue fácil escuchar lo que ocurría. En pocos segundos ya estaba junto a los dos brujos.

—Hay que apresurarnos, no podemos dejar que el Prodigio se entregue.

***

Canadá

Gabriele la saludó desde la distancia antes de internarse en el bosque. Clare siguió su camino hasta llegar al exterior de la casa donde Natalia ya estaba reunida con Francesca y Grace. El fuego se alzaba haca el cielo nocturno y el olor a carne quemada era tan intenso que se impregnaba en la ropa, si la joven rubia aún fuera humana ese aroma le provocaría arcadas.

—Él ha vuelto —dijo Grace para nadie en especial. Su semblante denotaba tristeza e incredulidad.

—Eso parece  —respondió Francessca con la mirada perdida más allá del principio del bosque.

—¿Lo sabes? —preguntó Clare extrañada.

—¿Que William es a quien llamaban ‘Manos de sangre’? Apenas me enteré, quiero decir que reconocí la grotesca escena. Will aterrorizó a las masas humanas durante siglos —contó—. Yo misma vi una vez el desastre que dejó tras de sí. Aldeas destruidas, ríos de sangre, rostros irreconocibles, cuerpos descuartizados... Todo ese sufrimiento, todo ese miedo era el resultado de la caza de una bestia inmortal sin sentimientos ni emociones. Los vampiros tenemos nuestras propias leyendas. Y él es una de ellas.

—Una historia trágica, ¿no es cierto? Tantos años desperdiciados en nada —comento Clare. Natalia la miró iracunda.

—No lo comprendo —susurró Grace después de un breve lapso de silencio.

—Lo sé. Es como si fuera otra persona completamente diferente —concordó Natalia.

—No hay nada que comprender. Simplemente se ha dejado llevar por el instinto. Lo que ha hecho es aceptar su naturaleza. Deberías probarlo, veras que cuando te sientas extasiada y satisfecha, cuando la sangre llene tus venas y cuando escuches como el corazón se debilita todas tus creencias pacifistas dejaran de tener sentido.

—No puedo creer que digas eso. ¿Te imaginas lo que sufrirá una vez se dé cuenta de lo que ha hecho?

—Su dolor no se comparará con la satisfacción que le ha provocado el alimentarse de un cuerpo vivo.

Natalia apretó los puños, parecía indignada. Clare se puso en posición de defensa.

—Basta, Clare —soltó Grace.

Con una última mirada altiva la rubia vampiresa abandonó a las tres mujeres.

***

Había pasado la noche en el bosque, tratando de descubrir porque de pronto William había cazado, no consiguió ninguna respuesta. Los primeros rayos de sol comenzaban a convertir el cielo nocturno en purpura y naranja, pronto la luz se desplazaría por todos los rincones. Esperaba que para cuando volviera, Will ya estuviera fuera del frenesí.

Abandonó la bruma carmesí poco después de media tarde y no se apresuró en llegar a casa. La estancia parecía silenciosa excepto por los ruidos metálicos provenientes del ático. Sin duda el karma estaba haciendo de las suyas, hasta hace apenas unos días era ella quien estaba atada a aquella cadenas y era William quien la miraba con desde el otro lado de la celda.  Ahora que los papales estaban invertidos, Clare pensaba sacarle provecho a la situación. Con una sonrisa juguetona en el rostro se encaminó a donde el vampiro se encontraba.

Paseó por el frente de la celda con una falsa mirada perezosa, lo cierto era que la curiosidad burbujeaba en su mente. Finalmente Will rompió con la calma perturbadora que había mantenido.



Shecid Lovelace

#6128 en Fantasía
#2713 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: vampiros, brujas, angeles caidos

Editado: 31.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar