Lágrimas y sangre

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19. El monstruo siempre será monstruo

Salió del trance, el olor pino y tierra húmeda le llenó los pulmones. A su alrededor divisó el follaje boscoso que caracterizaba la zona. Recordaba haber ido a ahí para esconderse de William. A su mente le llegaron los acontecimientos del día anterior. El desconcierto en los ojos de William, el dolor impregnado en su grito y su ira. Casi sintió pena por él. Casi.  Después de todo con o sin humanidad un vampiro siempre sería un bebedor de sangre. Con o sin sentimientos, un monstruo siempre sería un monstruo.

Miró la hora había perdido la primera clase. Quizá podría pasarse por la mansión antes de ir al campus. Lo pensó mejor, no deseaba el cuestionario de Frederick sobre su participación en lo que sucedía. William parecía tener la certeza de que ella era la culpable y seguramente su creador también compartía la opinión.  Sopesó la idea de llamar a Natalia para saber sobre Will, pero decidió verla en persona, así que se encaminó al campus. No le importó perderse la siguiente clase, fue directo a la sala de maestros donde sabía que la encontraría y así fue. Las facciones hermosas del rostro de la morena estaban divididas por una arruga bien marcada en la frente, lo que aseguraba preocupación.

—¿Qué ha sucedido con él? —preguntó sin molestarse por saludar.

—Frederick se está ocupando. Lo encerró en el ático y supongo que esta vez no tendrá ayuda para escapar. De acuerdo al comportamiento que presentó, Frederick cree que pudo haber estado bajo coacción.

—Yo no lo hice —aseguró Clare, sintiendo de pronto la necesidad de dejarlo claro.

—Por supuesto que no fuiste tú, ¿cómo lo harías?

—¿Entonces quién? Will no está cerca de nadie más que de nosotros y… —se interrumpió. Natalia la observo esperando que terminara—. Él comenzó a comportarse extraño desde que los italianos llegaron. Quizá Francessca…

—¿Cómo puedes pensar siquiera que ella haría algo tan cruel como eso?

—Las apariencias engañan.

—¿Y qué tal Gabriele?

—Ellos y apenas se soportan, ni siquiera los he visto compartir una conversación de más de dos minutos.

—¿Estas segura de eso? Gabriele siempre ha mantenido ese aire misterioso. Seguramente oculta algo.

—No comparto tu opinión.

—Por supuesto que no. Siempre estás tan encerrada en tu burbuja de sangre y libertinaje que me sorprende que te des cuenta de lo que tienes en frente. Gabriele esconde algo, puedo sentirlo. No creo que lo conozcas lo suficiente.

—¿Por qué? ¿Por qué ha llegado hace apenas unos meses? Siendo así yo tampoco creo que tú conozcas lo suficiente a la italiana con la que duermes. Uno podría ser tan culpable como el otro. Peor siendo sincera, no interesa este asunto y si William volverá a ser el mismo intento de santo de antes.

—No puedo creer tu indiferencia después de todo lo que ha pasado. Alguien le ha hecho daño a Will y yo averiguaré con qué propósito.

—Suerte con ello entonces —y sin más, Clare dio media vuelta y salió de la habitación.

***

Era viernes por la mañana. Clare había decidido no preocuparse por el tema de William, ya se encargaría Frederick de ello, no le importaba descubrir quien había regresado al aburrido y patético William Montgomery. Se vistió un atuendo formal recordando que ese día sería exposición del mural que había realizado junto a Jacke. El decadente un tema del que había olvidado tratar con Natalia, aun le parecía extraño la advertencia que le había hecho la morena. Tomó sus cosas, se subió al auto y condujo hacía la universidad.

 

Entró al salón apenas dos segundos antes de que comenzara la clase, milagrosamente Jacke ya se encontraba ahí. Señalo sonriente el muran enrollado sobre la mesa de trabajo. Clare tomó asiento y observó interesada las exposiciones hasta que llegó su turno. Ella tomó un extremo del mural y Jacke el otro para así mostrarlo al resto de la clase.

—Vaya, muy original jóvenes. Supieron utilizar las técnicas de acuerdo a la época, eso hace que me sienta transportado hacia ahí. Magnifico. La explosión de colores a final me crea una perspectiva sobre las transformaciones futuras.

Clare no recordaba haber puesto nada parecido a lo que el profesor decía, pero cuando le echó una ojeada a su trabajo todo cobró sentido. En efecto, al final había una explosión de colores que resultaba atractivo a la vista. La rubia alzó los ojos hacia Jacke y este le regalo una media sonrisa, sus ojos mostraban una pena culposa.



Shecid Lovelace

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En el texto hay: vampiros, brujas, angeles caidos

Editado: 31.07.2019

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