Lágrimas y sangre

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20. Emociones

—No te imaginas que errónea es tu comparación, Jacke —declaró Clare y antes de que él realizara un comentario contradictorio, se apresuró a salirse por la tangente—. Deberías llevar el cuadro al taller, yo recojo las cosas.

***

Cuando Seok Joon regresó a la casa que habían alquilado encontró a Linka y a Menelik sosteniendo una fuerte discusión. El vampiro sabía que no era una buena idea dejarlos a ambos en un espacio que apenas y los separaba unos cuantos metros, pero debía ir a comprar algunas cosas para que los brujos subsistieran. En cuanto a su hermana, esta no había tenido ánimos de acompañarlo y tampoco podía obligarla.

 —Es suficiente, ambos.

—Díselo al perro —escupió Linka con desprecio. Lo llamaba así porque decía que parecía el perro guardián de Cassidy. Menelik dio un paso al frente y Linka lo imitó.

—No soy yo quien tiene cadáveres en el armario.

Tras escuchar las palabras del brujo Seok Joon miró a su hermana esperando una respuesta.

—Apuesto a que lo dice en sentido figurado —aseguro con inocencia fingida y se fue de la habitación.

—Si vuelve a alimentarse cuando Cassidy está cerca, mi paciencia no será la misma.

—Hablaré con ella sobre su dieta. ¿Cómo sigue la pequeña?

—Finalmente ha despertado pero se encuentra débil todavía. Las uñas del dragón aun no cicatrizan, quizá sea conveniente un cultivo.

—Me encargaré de buscar un lugar adecuado para eso. Les traje alimentos y agua, puedo preparar algo para ella si te parece bien.

—Ya lo haré yo —dijo Menelik. Aunque estuvieran dentro de la misma causa seguía sin confiar del todo en el vampiro. Cuando Seok Joon le tendió los víveres el los tomó y agradeció—. ¿Qué averiguaron del vampiro que seguimos desde Francia?

—Al parecer es parte de un clan. Cassidy tenía razón, hace unos días la compulsión se desvaneció. Sin embargo, no pudimos concretar quien la había realizado ni tampoco sabemos aún quién es el Prodigio.

—Puedo hacerte un espejo azul, así podrás ver lo que hay detrás del eclipse —ofreció. Aunque a Menelik le costara confiar en Seok Joon, no podía negar que se había portado bien con ellos y siempre estaba al pendiente de que tanto Cassidy como él estuvieran cómodos durante su viaje.

—Sería de mucha ayuda, gracias.

—Te lo daré en cuanto lo tenga listo. Iré a ver cómo se encuentra Cassidy.

Seok Joon asintió y vio a Menelik marchase a la habitación de la pequeña bruja. Soltó un suspiro largo por pura costumbre, debía hablar con Linka sobre su dieta y sabía que con ello vendría una larga discusión.

***

En lugar de ir a casa cuando terminó sus tareas en la universidad se dirigió a la mansión. Necesitaba hablar con Frederick sobre lo ocurrido con Jacke. Además la incertidumbre sobre el estado de Will también la había hecho dirigirse allá. Clare imaginaba que apenas pisara la entrada una serie de preguntas y reproches la recibirían; sin embargo, nada de eso sucedió. Ni siquiera fue capaz de llegar al pórtico, William la intercepto apenas bajo del coche y con una embestida brutal la tendió en el suelo. El vampiro estaba a horcajadas sobre ella, con el rostro desfigurado por la cólera y el cambio. Las uñas del inmortal encajadas en la carne blanda del cuello de la vampiresa.

—Todo esto es por ti, todo es por tu culpa. Me volví un asesino por ti —decía enseñando los colmillos como si quisiera arrancarle la garganta de un mordisco.

—¿De verdad William? ¿Estás seguro que yo te convertí en eso? Porque Manos de Sangre existía siglos antes de que yo naciera —le recordó. Sabía que complicar las cosas era lo menos que debía hacer pero odiaba que la culpara cada que tenía un desliz. Accediendo al cambio y con todas las fuerzas que pudo reunir, se lo sacó de encima y se puso de pie en posición de ataque—. Lo cierto es que parecías disfrutar todo lo que hicimos, incluso más que yo —sonrió con malicia.

Si Clare no hubiera estado preparada para el siguiente movimiento, apenas y hubiera percibido un borrón. Si hubiera sido humana ni siquiera lo hubiese visto venir. Pero estaba lista y se movió al tiempo en que Will hizo. Había recogido una vara gruesa de madera cuando la había mandado al suelo y fue la misma que le clavo en el centro del pecho. El vampiro abrió los ojos, aferrando el brazo que sostenía la estaca. Despues de todas esas veces que él la había tomado por sorpresa al fin había sido el turno de Clare.



Shecid Lovelace

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En el texto hay: vampiros, brujas, angeles caidos

Editado: 31.07.2019

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