Lágrimas y sangre

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32. Lazos inquebrantables

Nada había salido como pretendía. Después de dos meses de búsqueda, finalmente tuvo que dejar su cruzada junto a Seok Joon porque no había avance con encontrar a Gabriele. Decidió volver a la universidad solo por tener algo que hacer. Aunque no sabía cómo actuar respecto a su Prodigio, pues estar cerca de él despertaba sus ansias del mismo modo que si estaba lejos. Si se arriesgaba a compartir una que otra clase, al menos podría cuidar de Jacke.

***

El veraniego mes de Julio ya iba por la mitad cuando Clare decidió volver a tratar de recuperar lo que sea que tenía con Jacke. Lo vio salir a mitad de la segunda clase, lo había estado observando desde que había llegado a la universidad, sabía que no se encontraba bien, se mostraba preocupado e incluso enfermo. Clare lo siguió con la mirada al igual que lo hizo Amy. Decidió ir tras él, poniendo atención en el sonido de sus pasos, su respiración dificultosa y el latido irregular de su corazón a través del pasillo. El horario de clases había terminado por lo que de un momento a otro el pasillo central estuvo atestado de universitarios. Clare perdió de vista al decadente y de pronto un grito. Una pequeña multitud se aglomero a mitad del corredor, cuando Amy corrió hacia esa dirección Clare supo que algo no iba bien con Jacke.

Como la vez anterior Clare llamó a Grace y estuvo ahí antes que la ambulancia. Lo estabilizó de inmediato y esperaron a los paramédicos que lo llevarían al hospital. Aunque sabía que si Jacke moría no tenía que preocupar más por Gabriele, la vampira no podía permitir que eso pasar. Le había hecho una promesa y pensaba cumplirla.

***

No había hablado con Grace sobre cómo se encontraba Jacke, pero aún podía recordar la expresión preocupada de la doctora antes de cerrar las puertas de la ambulancia. ¿Sería que el fin de Jacke estaba cerca? Y cuando ese pensamiento cruzó por su cabeza algo ocurrió, le preocupaba que algo así sucediera. Dejó sus cavilaciones para otro momento y se concentró en escuchar que es lo que sucedía dentro de la casa de Jacke. Peter estaba haciendo su tarea y la niñera trataba de calmar a Anna, quién parecía no querer parar de llorar. Bajó del auto y tocó la puerta, una mujer de algunos cuarenta y tantos años abrió, tenía un semblante desesperado mientras arrullaba a la bebé.

—Ah, hola. Soy Clare Lesage, una amiga de Jacke...

—Mi ángel de ojos verdes —gritó Peter detrás de la mujer y corrió hacia la vampira abrazándole la cadera.

Clare había olvidado lo que era que alguien le quisiera así de fácil, con esa pureza y esa inocencia. No recordaba que era sentir los brazos de alguien alrededor de ella por el simple hecho de demostrar el sentimiento en un abrazo. Hacía mucho que había olvidado lo que era sentir que alguien se alegrará al verla.

—Hey, hola —se deshizo del abrazo del pequeño porque su cercanía la incomodaba aún cuando no pudiera sentirlo—. ¿Cómo has estado?

—Mal, Jacke no ha venido a casa y ella no quiere decirme donde está —explicó enfurruñado.

La rubia miró a la mujer y ella hizo un gesto de súplica.

—¿Quieres que te lleve a por un helado? Luego iremos con Jacke —Peter gritó un sí, corrió a cambiarse y la niñera le dio un gesto de profundo agradecimiento, Clare pudo sentir su alivio.

Peter pidió un helado de plátano mientras le narraba a la inmortal su día en la escuela. Luego su semblante cambio y ella se dio cuenta de su tristeza y su miedo. Clare le cuestionó sobre eso y el pequeño dejó en evidencia el terror que sentía al quedarse sólo. Pobre niño, se había quedado esperando a unos padres que nunca llegaron, era imposible no aferrase a algo y sentir como si el mundo se colapsara cuando ese algo se encontraba lejos. Clare no pensó el movimiento antes de hacerlo, pero en pocos segundo se encontró abrazando a Peter. El niño recibió esa acción con nostalgia y se aferró a ella. Las siguientes palabras del niño dejaron ver el evidente error que la vampira había cometido.

—El corazón de Jacke si se escucha —dijo. La confusión se filtraba en su voz. Clare lo apartó.

—Y ahora que mencionas a tu hermano, vamos con él —el cambio de tema pareció agradarle y funcionar como distractor. Los niños, con mucha frecuencia, parecían ser mucho más observadores que cualquier persona mayor. Pero también era fácil engañarlos.

Un poco de compulsión a alguna enfermera y alguno que otro doctor así como algunas maniobras para que Peter quedara fuera del ángulo de la cama fue suficiente para que en pocos minutos el mediano de los Knight estuviera dentro de la habitación de Jacke. Clare esperó fuera, escuchando a hurtadillas la conversación entre los hermanos. Una enfermera se acercó a la habitación pues era hora de suministrar algún medicamento así que Clare utilizó la coacción para que la joven no prestará atención al niño una vez dentro.



Shecid Lovelace

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En el texto hay: vampiros, brujas, angeles caidos

Editado: 31.07.2019

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