Las 3 Guitarras

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15 La Carta de Leila

Volvimos a clases, y en la preparatoria esta vez yo había pedido un cambio de asiento, ya que yo me distraía un poco estando muy atrás de todos, por lo que quería estar adelante y poder desempeñarme mejor en la escuela, el problema era que nadie de los que estaba enfrente quería cambiar su lugar más que mi amiga Mayra, quien me permito sentarme enfrente de ella que estaba en ese momento hasta adelante también; a pesar del gesto de amabilidad que Mayra me ofreció, yo me quería negar a sentarme ahí, ya que Leila estaba sentada detrás de ella, talvez estaba exagerando un poco, pero como ya he dicho en muchas ocasiones, yo no quería saber nada de Leila y  quería evitarla lo más posible, aunque pareciera que los problemas se estaban olvidando, yo no me sentía cómodo cerca de ella, pero no quise ser grosero con Mayra y tampoco quería seguir estando hasta atrás de todos, por lo que aunque no quise termine sentándome ahí enfrente.

Fue muy raro para mi estar sentado ahí, ya que sentía que no podía girar la cabeza para mirar atrás, aunque también esto me ayudaba a prestar más atención en clase.

Por un tiempo solo estaría con nosotros el Padre Marcos ya que se nos informó que Will estaría ausente durante un mes; yo tenía la gran intención de pedirle perdón a Will por mi comportamiento, pero no podría hacerlo hasta dentro de un mes que este regresara.

Se realizó el evento deportivo que era propio de la institución, aquel evento que se realizaba todos los años durante el mes de enero; fue la última vez que jugué en el equipo de basquetbol de la preparatoria, en esos días de la copa comencé a hacer amistad con un amigo que también estaba en el equipo de la preparatoria, su nombre era Bruno, la verdad es que ya lo conocía desde agosto, ya que él era de primer año pero nunca lo había tratado, jugaba con él en algunas ocasiones, empecé a hacer amistad con él ya que me había dicho que le gustaba mi forma de tocar guitarra eléctrica, así como también me comento que tenía muchas guitarras eléctricas las cuales me mostro por fotografías, me llamo mucho la atención una guitarra modelo Les Paul en color rojo que me dijo que si quería me la podría prestar algún día. Fue así como ambos intercambiamos conocimientos musicales y algunas jugadas en el baloncesto.

Esa semana fui a buscar a Dora a su casa, recuerdo que ese día vi algo diferente y gracioso en ella, le había cambiado la voz, ella me dijo que solo estaba enferma, pero no parecía estarlo, su voz era ahora mucho más grave que antes, más de “señorita”, como le dije en aquella ocasión. Estuvimos un buen rato platicando ahí mismo en el local de su papá, donde ya habíamos platicado en ocasiones anteriores.

En la preparatoria se abrió un taller de música en que no estaba seguro de inscribirme, ya que yo estaba indeciso de inscribirme a ese o al taller de banda de guerra que también me gustaba, para mi hubiera sido genial poder estar en ambos, pero me dijeron que solo podía escoger uno. Hablando un día con Melody, me dijo que ella se había metido al taller de música y me pregunto a cuál me había inscrito, a lo que respondí que aún no lo sabía, entonces ella comenzó a animarme a inscribirme a música con ella, pensé “¿porque no?”, y fue así como ambos nos inscribimos al taller de música. El primer día del taller me di cuenta de que mi amigo Bruno también se había inscrito a ese mismo taller de música, me sentía bien aunque mi ánimo no duro mucho ya que en un momento dado vi como Mayra y Leila estaban entrando al aula, ellas también se habían inscrito, me alegro que Mayra hubiese entrado a Canto, pues ambos ya habíamos colaborado juntos en algunas ocasiones y sabía que ella cantaba muy bien, pero no me sentía cómodo con Leila ahí pero como ya llevaba haciéndolo por muchos meses no sería problema ignorarla, o al menos eso esperaba, pues para mí ya era suficiente tener que estar sentado casi enfrente de ella.

A la escuela había llegado un nuevo profesor que se encargaría de la asignatura “Historia del Arte”, este nuevo profesor era primo de Dora y de Melody, aunque eso solo fue un rumor, pero tiempo después en el receso, Melody me confirmo que efectivamente eran primos, fue entonces que pensé en intentar ser un buen alumno de dicha materia que a mi parecer no era nada difícil y así dar una buena impresión. Este profesor había dicho a los alumnos que habría tareas que se entregarían por mensaje telefónico como archivos, imágenes e investigaciones, por lo que el Padre Marcos y Will permitieron el uso del teléfono celular. Ya no tendría que esconder la mayor parte del día mi teléfono, aunque aún tendría que esconderme en el techo de la capilla, para que no descubrieran mis conversaciones nocturnas con Dora.

Esos días de clases, en muchas ocasiones se nos pedía hacer trabajos en equipo, los equipos estaban conformados por quienes conformaban las filas de asientos, por lo que tuve que compartir el mismo equipo con Leila en diversas ocasiones, sin embargo, ya había un poco de comunicación un poco más pacífica, aunque solo fuera para contribuir en algo para el trabajo, pero al menos cada vez me relajaba más que talvez ya no tendría que fingir que Leila ya no existía.



Ismael Maximino

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En el texto hay: amor adolecente

Editado: 28.02.2019

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