Las cosas viejas pasaron ©

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29. La verdad no debe ser tan dura


 


Megan no tardó en llegar hasta nosotros y tomarme del brazo. Intenté soltarme pero me dijo que no me resistiera si no quería que me hiciera daño. Jeremy iba a intervenir pero Brent lo amenazó.

—¿Crees que te va a perdonar por lo que estás haciendo? —bramó Jeremy.
—Ya lo creo... Deja que sepa la verdad y me reiré en tu cara. Ahora ambos entren al auto.

En cuanto íbamos a entrar en el interior de la jeepeta de Jeremy la oscuridad del barrio se intensificó porque la electricidad se fue, dejando  las calles con la luz de la luna y con las luces de algunas casas que tenían inversor. Brent apuntó a Jeremy con el arma antes de que subiera en el auto.

—Las llaves.

Jeremy no tenia ninguna intención de dárselas motivo por el cual le hizo una señal a Megan para que lo revisara y tomara las llaves. Por supuesto que ella no se negó. Me soltó del brazo y posteriormente se acercó hasta Jeremy con una sonrisa llena de lascivia provocándolo con la manera en la cual le tocaba. Primero puso sus manos encima de su pecho.

—Veo que aún sigues en forma —dijo divertida y con el mayor descaro que una persona podría tener.

Continuó descendiendo sus manos hasta el abdomen de Jeremy tocándolo de forma sensual. Acciones que provocaron en mí un deseo de tomarle de su cabello y barrer el asfalto con el. Porque ni yo había hecho semejante cosa para que ella lo hiciera en mi propia cara. Supongo que era así como Jeremy se sintió cuando Brent me besó. Sin embargo, cuando ella prosiguió bajando sus manos y cuando yo iba a reaccionar Jeremy sostuvo la mano de Megan en el aire.

—Ya lo hago yo —dijo buscando las llaves del auto y entregándosela a Megan.

Ella frunció el ceño.

—Aburrido —resopló dando media  vuelta para darle las llaves a Brent. Fulminé a Jeremy con la mirada para después entrar en el interior del auto. Brent se aseguro que Jeremy también entrara en la parte trasera.
Me sentía verdaderamente incómoda por esta situación como también compartir el auto con aquella chica que una vez estuvo en los brazos de Jeremy. Los celos recorrían mi piel. Por un momento me sentí vulnerable y poca cosa para Jeremy.
Me quedé observando por la ventana la oscuridad de las calles, pero no podía estar enojada con Jeremy  porque al fin y al cabo él la detuvo. Tenía que tener confianza en mi misma para que la provocación de ella no surgiera efecto, pero casi era imposible. Solté el aire que tenia retenido y en ese instante sentí la mano de Jeremy encima de mi hombro. Giré mi cabeza para verle encontrándome con la pregunta de si me encontraba bien reflejada en su rostro. Asentí con la cabeza llevando mi mano por detrás de su nuca para poder hundirme en su cuello, poco después nuestras frentes estaban juntas y en ese momento sentí un fuerte tirón en mi pelo. Me quejé apartándome de Jeremy mientras sobaba mi cabeza.

—No te acerques a él, chica cadáver —amenazó Megan furiosa.

Esta vez si se había pasado de la raya pero cuando iba abalanzarme contra ella lo que me detuvo fue el arma que había tenido Brent que paso a las manos de Megan.

—Megan —advirtió Jeremy.

Brent no tardó en intervenir quitándole el arma como también regañándola. Lo siguiente que paso fue tan rápido que me dejó pasmada porque nunca pensé que Brent iba a ser esa clase de personas. Había pegado a Megan. Tanto ella como yo nos quedamos sorprendidas  y no hablemos de la expresión del rostro de Jeremy que cambio completamente.

—No vuelvas a ponerle una mano a Amy.

Me quedé con la boca abierta. ¿Lo había hecho por mí? Debía decir que parte de mí se sintió bien pero otra no muy a gusto porque la persona que había creído conocer había levantado la mano en contra de una mujer. Eso no decía nada bueno de él.

—Que sea la última vez que le pones una mano encima.

Ese fue Jeremy con deseos de pegarle a Brent. Esa parte me sorprendió también porque la había defendido y la expresión de ella había cambiado que incluso sus ojos se habían iluminado.  Otra vez los celos aumentaron. La risa de Brent me sacó de mis pensamientos.

—No estás en condiciones como para amenazar.

El trayecto había sido totalmente tenso como de largo a pesar de lo cerca que nos encontrábamos de la casa de aquel que seria mi futuro esposo. No sabía porque Brent quería entrar a la casa de Jeremy. ¿Qué es lo que escondía ahí? ¿Estarían los de la banda también? Dentro de unos minutos mis preguntas iban hacer contestadas.
 Cuando salimos del auto el barrio estaba iluminado pero había pocas personas fuera de sus casas, miré a Jeremy quien estaba consolando a la rubia de bote. Me mordí los labios de la rabia que por un momento pensé que me había hecho sangre.

— ¿Te encuentras bien? —preguntó Jeremy a Megan con una voz cargada de preocupación. ¿Cómo podía preocuparse en estos momentos por la persona que era cómplice de un...? Espera, ¿qué se supone que era esto? ¿Un atraco, secuestro, robo?

—Sí, gracias por defenderme —susurró ella con voz de una persona que no rompía ni un plato.

—Tampoco era para tanto lo que le había pasado —susurré para mi  misma. Podía ver como ella se aprovechaba de la situación porque al fin y al cabo ambos compartían un pasado en incluso una pérdida.



Mady

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En el texto hay: romance, amor, cristianismo

Editado: 27.12.2019

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