Las Deudas del Destino

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Capitulo 9

Ha pasado una semana desde aquel suceso, me he limitado a  esconderme siempre que Christopher está en la casa, doy gracias que así nunca está. Mi actitud es fría y melancolía, si antes no sonreía casi nunca... Ahora no hay razón para intentar hacerlo.

Cada noche recuerdo cuando Christopher me violó... El dolor ha pasado pero los recuerdos van a durar años y si antes creía que las personas podían cambiar, ahora ya no tengo fe en nada. A lo mejor en esto se convertirá mi vida o en a esto estoy destinada a sufrir día tras día. Lo único que me mantiene con vida es recordar a mi abuela Anette.

3:30 PM

Me encuentro como de costumbre cambiando el suero de Amanda y haciéndole compañía... Al final de cuentas estoy solo con ella.

Nunca me cansaré de decir que es hermosa... Pero el verla me recuerda la cara de su hijo y me lastima.

Escucho abrirse la puerta de la sala de estar, sin dudarlo me dirijo rápido a mi habitación... La comida está en la cocina, además Christopher puede servirse, no es como si no tuviera manos.

Escucho como coloca cosas sobre la mesa de vidrio y sus pasos que al parecer se dirigen así arriba.

Cierro mi puerta y le hecho seguro, me escondo como si un monstruo fuera a venir por mí. Cada vez sus pisadas se acercan más y más, el miedo invade mi cuerpo, los recuerdos vuelven, el dolor... Tranquila Scarlet todo está cerrado... Todo está cerrado.

—¿Puedo pasar?— dice luego de tocar la puerta.

Me quedo en silencio, prefiero que piense que estoy dormida antes que contestar.

—Scarlet necesito decirte algo importante... Además no es como si fueras a ignorarme toda tu vida, recuerda que tú y yo estamos metidos en esto— desgraciado yo estoy metida en esto por su culpa.

— Maldita sea Scarlet, abre la hijueputa puerta de mierda— la golpea más fuerte — en este momento ya debes estar despierta, así que más te vale que abras.

No quiero... Tengo miedo... Ya ni a Dios le puedo pedir ayuda, porque no me escuchará.

—Okey jugaremos a las malas, me encanta— siento una llave entrar en la cerradura... Debí pensar que tenía copia. Me arropó con mis cobijas como si esto me protegiera de aquel monstruo y siento mis lágrimas salir del miedo, otra vez no... Otra vez no...

Al abrir la puerta entra y escucho como se acerca cada vez más a mí. Siento como levanta mi cobija y es ahí donde me encuentro cara a cara con su rostro.

Cierro mis ojos asustada.

—Perdón...—  eso no arregla nada, ya no le puedo creer a un demonio — Scarlet, es mejor que me odies, así todo irá correcto.

—¿Según tu esto era lo que merecía?— digo casi sin voz.

—Se que me odias y gracias, haber si con esto entiendes que no soy tu amigo— Odió su seriedad... Es más odió el estar aquí... Odió pasar por esto sin ser la culpable, toda mi vida he sido débil, he sido la chica buena, pero eso no sirve de nada, ahora que estoy aquí.

—Te odió Christopher— se sorprende al oír mis palabras.

—Que linda, muchas gracias ya era hora que pensarás así de mí— sonríe sarcásticamente y lamentablemente ha sacado de mi, toda la poca paciencia y amabilidad que tenía.

—¡Eres un maldito hijo de puta, malparido ojalá te hubieran matado, desearía morir antes de estar aquí un hijueputa día más contigo!— estallo... Mi boca a perdido su filtro.

Me acerco a el y lo reto, mientras lo empujó se que lo que le hago no le hace ni cosquillas pero de alguna manera me libera decir todo 

—¡No sé cómo alguien podría vivir contigo, eres un imbécil que merecía morir hace mucho tiempo, ojalá todo lo que hagas sea en vano y tu madre se muera junto contigo!— está fue la gota que derramó el vaso.

—¡A mi madre no la metas en esto maldita perra!— de toma de los hombros bruscamente y hace el amague a pegarme.

—¡ESO PEGAME MALDITO INFELIZ, SOLO ESO FALTABA, PERO RECUERDA HOY ME PEGAS A MI Y LUEGO SERÁ A TU PUTÍSIMA MADRE, PORQUE AL FINAL DE CUENTAS ERES TAN POCO HOMBRE QUE TE DESQUITAS CON UNA MUJER— Me convertí en un monstruo o tal vez siempre lo fuí.

Se queda callado y me mira a los ojos con rabia mientras aún me aprieta los hombros con furia. Me jala y me hace bajar así el primer piso con violencia.

—¿Qué carajos piensas hacer?... Acaso vas a volver a violarme, pues bien hazlo aún así que quede claro que en tu mente siempre serás un maldito gusano despreciable, siempre serás eso que nadie quiere, ese desecho de mierda que tú mismo sabes que eres, porque tú Christopher no vales la pena— me para en la mitad de la sala y abre un cajón.

—Si tienes tantas malditas ganas de acabar conmigo adelante matame— coloca una arma en mis manos— apunta a la cabeza y termina con este hijo de puta de una vez Scarlet Taylor—

Al tener el arma en mis manos me invade un miedo horrible... No soy capaz, no puedo matar... Es una persona como yo, que odió pero no lo puedo hacer, simplemente va contra mis principios.

Toma mi mano y la dirige a su cabeza.

—jala el gatillo— me mira desafiante. Mi mano tiembla sin parar.

—No seré como tú...— bajo el arma y miró al suelo.

—Sabia que no lo harías eres demasiado buena y obediente tal y como te nesecito... Solo una cosa algún día tendrás que hablar el gatillo porque si no lo haces morirás tú— con esto en mente camina a su habitación.

Tiro el arma al suelo.

—ah y una cosas más esa arma es tuya, porque desde que vives con un asesino debes estar armada aunque sea con una pistola— continua subiendo las escaleras.

Te odio Christopher, espero que estés más que satisfecho con mis palabras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Meyc Estefanía M.C

Editado: 13.08.2019

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