Las feas también podemos

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 12

Les pido una disculpa por tardar en actualizar. Les contaré la verdad, la historia la hice para sorprender a una de mis hermanas. Su nombre es Issa, de ahí el nombre para mi personaje principal. Mi hermana queria que yo fuera pintora al igual que ella, pero yo quería probarle que soy mejor escribiendo que pintando. De verdad queria que leyera esta historia inspirada en ella pero ha fallecido esta semana y ahora nunca podrá leerla. No he tenido animo para continuar escribiendo a pesar de estar tan cerca del final. Así que de momento les compartiré el fragmento del capítulo que escribí antes de todo lo que ha pasado. Tan pronto me sienta mejor les prometo terminarla.

—Despues de lavar los trastes y limpiar la cocina, cosa que por cierto no hago normalmente, entré a la habitación de Jhoan para acostarme. Las cortinas de la ventana que daba a la calle eran claras y entraba un poco de claridad. El colchón era muy grande y bastante cómodo, podía sentir su aroma en las sábanas y a mi mente vinieron lindos recuerdos. 

Ya no había nada que nos impidiera estar juntos salvo mi miedo de que algo saliera mal entre nosotros y terminaramos perdiendolo todo. Pero no quería que el miedo agobiara mi corazón así que me armé de valor y me levante de la cama, el caso es que Jhoan se había quedado dormido y eso frustró mi intención porque no me atreví a despertarlo. Regresé un poco desanimada y por fin me dormí.

En cierto momento de la madrugada sentí que jalaban mi cabello y me levanté de un salto dando un pequeño grito y sacudiéndome el pelo con las manos. Corrí a encender un foco y sentí alivio al ver a Jhoan cubriéndose la cara con una almohada para no ser encandilado por la luz.

— ¿Qué haces? Apágalo — dijo adormilado y refunfuñando.

— Pues me asustaste, no sabía que estabas aquí ¿y porqué jalaste mi cabello? — exclamé.

—  Tal vez se enredó en mi mano cuando me di la vuelta.

— Por un momento pensé que aquí espantaban o algo. — Dije y apagué el foco para volver a acostarme — me hubieras avisado que te ibas a dormir aquí.

— Si te dije y hasta me contestaste.

— No lo recuerdo — respondí un poco desconcertada.

— Entonces el que debe asustarse soy yo porque hablas dormida — bromeó mientras ponía un par almohadas entre nosotros.

— ¿Qué haces? — pregunté.

— Marcando mi territorio, el sofá estaba torturando mi espalda y no pienso volver ahí.

— No tienes que hacer eso, solo no vuelvas a jalar mi cabello, ni mis pies ni nada raro por favor.

— Te juro que no fue intencional. — Dijo en tono de arrepentimiento y soltando despues una pequeña carcajada.

— Lo sé pero casi me matas de un infarto. 

— No exageres Issa.

— No exagero, !mira! — tomé su mano tibia y la puse en mi pecho para que sintiera los latidos acelerados de mi corazón. 

— Lo siento Issa,  creo que de verdad te asustaste. — La verdad es que el motivo más grande de mi acelerado corazón eran mis nervios al saber que estaba ahí y no tener idea de como empezar a decirle que por fin estaba decidida a que fuéramos algo mas que amigos. — Te preparo un té o agua fria?

— No, estaré bien. — Quité las almohadas que nos dividían y me acerqué a él. — Tú cómo te sientes? 

— Creo que ya mejor. Sobre todo porque tu estás aquí — Tomó mi mano y la besó. No dije nada pero estaba  ansiosa por sentir el calor de su cuerpo, levanté un poco su brazo para acomodar mi cabeza sobre su hombro y abrazarlo. Jhoan no se opuso y también me abrazó, entonces comenzó a recorrer mi brazo suavemente con las llemas de sus dedos causando un lindo cosquilleo y cerré los ojos para grabar su tacto en mi memoria. 

— Te quiero mucho Jhoan. — Le dije.

— Lo sé, yo también te quiero mucho. — Puso un pequeño beso sobre mi cabello y yo levanté un poco más mi cabeza para besar sus labios, me correspondió durante un par de segundos y de repente me dio un pequeño empujón para separarme un poco de él, por un momento pensé que se había molestado pero en realidad necesitaba estornudar. — Lo siento, creo que no es buena idea, no quiero contagiarte, pero te juro que si estuviera bien no lo pensaría dos veces.

— Si no estuvieras enfermo, ¿me besarías toda la noche? — intentaba sonar sexy pero en realidad yo diciendo esas palabras era algo raro y me resultó divertido, incluso Jhoan no pudo contener una pequeña carcajada. — No te burles — dije y le pellizqué ligeramente el brazo.

— Es que no pude evitarlo, — por la claridad que entraba de la ventana pude ver una linda sonrisa dibujada en su rostro. — Pero te digo algo, sí te besaria toda la noche. — acarició mi mejilla y puso un tierno beso en mi frente. — Tu estás segura de querer ser algo más que mi amiga?

— Sí y tú?

— Claro que si. Creo que ya ee tiempo de que tu mamá me adopte para que podamos ser hermanos. — Bromeó.

— Jhoan, no es gracioso. Acabas de arruinar nuestro momento romántico. 

— Te prometo que en cuanto me recupere tendremos nuestro momento cursi y romántico pero ahora de verdad estoy intentando controlar mis ganas de besarte para no contagiarte.

— En otra ocasión será, descansa Jhoan. — No quería que controlara sus ganas de besarme pero entendía porque lo hacía así que sólo robé un pequeño beso de sus labios y lo abracé. Tal vez no seria una noche alocada de sexo salvaje ni nada por el estilo pero por fin el hombre que hacía estremecer mis emociones estaba junto a mí sin más impedimentos y no podía dejarlo ir. Por fin estaba lista para ceder a mis sentimientos. 

Nunca había escuchado roncar a Jhoan pero tal vez por la congestión nasal lo hizo, sin embargo nada de eso importó, para mi fue una noche perfecta.



Liza Quetzaly

#1586 en Novela romántica
#713 en Otros
#160 en Humor

En el texto hay: autoestima, romance y humor, sexo y amor

Editado: 12.11.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar