Las Guardaespaldas

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Capítulo 9

Me alejo antes de que el beso tome rumbos que no debería a tal punto en que ya no pudiésemos detenernos, lo escuchó suspirar y descargar su cabeza en mi pecho, aprieto fuerte mis ojos y acaricio su cabello con delicadeza.

_ Creo que es hora de ir a casa _ musito un poco nerviosa por su reacción.

No hace más que asentir con la cabeza y agradezco su disponibilidad, lo alejo un poco y tomo su rostro entre mis manos al tiempo en que él abre sus ojos y los posa sobre los míos, ¿ Qué tan jodidos estamos ambos? aún no he podido olvidar lo último que me dijo el día del sepelio de mi hermano, ¿ A qué se refería con que no es lo mismo cuando es uno mismo que provoca la muerte de alguien? niego con mi cabeza desechando tales pensamientos y beso su frente la cual está húmeda a causa del sudor que aborda su cuerpo.

Ciñó una de mis manos alrededor de su cintura y lo ayudó a salir del baño, él por su parte rodea mis hombros con uno de sus brazos y me permite guiarlo, cuando llegamos al bulto de personas acumuladas gruño por lo incómodo que es pasar de ellos, buscó por todos lados y agradezco Sofía y Marius no nos vieran, el aire frío nos arropa cuando logramos salir de esa casa y caminamos hasta el auto.

_ No me lleves a casa _ dice arrastrando las palabras.

_ Debo hacerlo _ contesto luchando por abrir la puerta trasera del auto.

_ Tienes casa ¿no? llévame haya no deseo ver a mi padre _ lo miro buscando algún indicio de burla en su rostro, pero solo veo seriedad y tristeza mucha _ por favor _ súplica, con un suspiro asiento rendida y logró abrir la puerta.

Lo ayudo a subir a la parte trasera cuando él con un movimiento me lleva entre sus brazos provocando que caiga sobre él, mi respiración se agita y lo miró con incredulidad.

_ Ronald _ musitó intentando en vano alejarme.

_ ¿Qué me estás haciendo Sol Martínez? _ dice al tiempo en que vuelve a besarme, un jadeo escapó de mis labios y llevó ambas manos a su pecho para alejarlo, sin embargo, su agarre se hace más fuerte y mi lado inconsciente sale a flote provocando que responda al beso con la misma intensidad en que él lo hace.

Una de sus manos aprieta fuerte uno de mi muslo al tiempo en que muerde de mi labio inferior arrancando de mis labios gemidos que no logró detener, su lengua invade mi boca sin pedir permiso y suspiro extasiada por sentirlo ¿Qué me está sucediendo con este chico? ¿por qué actúo como una adolescente? si bien, no soy una vieja, pero tampoco tengo quince para comportarme de forma descontrolada, apretando mis ojos y sin deseos de alejarme lo hago, Ronald deja salir un gruñido por mi acto, pero en segundos cae rendido, lo observó dormir y sonrió bobaliconamente.

Cierro la puerta trasera del auto y me dispongo a caminar hasta el asiento de piloto cuando antes de que pueda entrar un agarre me hace detener y girar, abro mis ojos y sonrió al ver que es Marius quien me sostiene.

_ ¿Te marchabas sin despedirte? _ pregunta con esa sonrisa que desde que la vi, me encanto.

_ Lo siento, Ronald no está bien _ contesto.

_ Si lo sé, y no sabe lo afortunado que es de tener una chica como tu cuidándolo _ comenta acortando la distancia entre ambos.

_ Mi deber es cuidarlo _ respondo leyendo sus intenciones por lo que colocó ambas manos en su abdomen para evitar se acerque aún más _ debo irme _ le guiño un ojo y entró al auto.

Enciendo el auto y antes de arrancar observó por la ventanilla como Marius me mira, se acerca a la puerta y coloca ambos brazos entrando su cabeza por la ventanilla.

_ ¿Me das tu número? _ cuestiona sin borrar su sonrisa.

_ Si lo quisieras tienes quien te lo de _ beso su mejilla y colocó el auto en marcha cuando con una sonrisa coqueta él se aleja y me deja ir.

Sonrió negando con mi cabeza, parezco una de esas chamacas libertinas que besan a uno y regalan su número telefónico a cuantos hombres se lo piden, pero Marius no me es indiferente si bien, Ronald tampoco, pero soy consciente de que entre Ronald y yo no puede haber nada más que no sea un trato profesional el cual no estamos llevando al pie de la letra.

Mi madre se sorprende al verme en casa, pero al percatarse de la presencia de Ronald dentro del auto le explico la situación y nos deja quedarnos en casa, mi padre prácticamente lo arrastra hasta la recámara de invitados y se lo agradezco enormemente, me dejo caer en uno de los sofás y cierro mis ojos cansada.

Escuchó mi teléfono sonar y gruño enojada por tener que abrir mis ojos, pero al ver el número del padre de Ronald me recompongo de golpe y me alejo donde nadie pudiese escucharnos.

_ Señor Castro _ contesto simulando serenidad.

_ ¿Dónde está Ronald? ¿Porque no contesta el teléfono? _ suena enojado cabreado en realidad, muerdo mi labio inferior y pienso rápido en alguna mentira.

_ Se ha pinchado una de las llantas del auto señor _ contestó.

_ ¿Dónde están? mandaré a mis hombres por ustedes _ joder y mil veces joder.

_ No es necesario señor mi mejor amiga paso ya por nosotros, estamos en mi departamento llegaremos mañana temprano, claro si no hay inconveniente, su hijo está ebrio _ esta vez no pude mentir completamente.



Checaluz

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En el texto hay: pasion, amor, dolor

Editado: 02.11.2019

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