Las Guardaespaldas

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capitulo 2

Mi mirada va perdida en las calles de New York, mientras pido al señor que este trabajo no me traiga problemas, toda la noche la pase pensando en eso, por lo que investigue Ronald Castro, es el típico chico mujeriego e introvertido, la clase de hombre que yo no soporto, No aparece mucho de su vida, ni edad, ni hermanos nada.

El auto aparca frente a la gran mansión del señor Castro Noriega, tomo mis pocas cosas y bajo del auto, temprano me despedí de todos mis compañeros en el trabajo, los cuales me desearon buena suerte, excepto José que volvió a amenazarme, pero pase de él no le haré caso a sus tontas amenazas, mi corazón late desbocado dentro de mi pecho, que siento que en cualquier momento saldrá de mi pecho, bajo del auto y camino hasta los hombres que cuidan la casa.

_Buenos días hermosa_ dice uno de ellos, pelo rubio, ojos claros y tes blanca, es fuerte y grande, lo miro a la cara y me sonríe.

_Buenos días_ contesto.

_ ¿Que deseas? _ pregunta.

_Fui contratada por el señor Castro Noriega, él espera ya por mi_ contesto amable.

_No me digas que tú eres_ se carcajea.

Lo miro sin entender, elevo una de mis cejas y este se pone serio al ver mi cara de pocos amigos, guarda la compostura y cuando hace el intento de hablar una ronca voz lo llama.

_Julián, ¿qué está pasando aquí? _ pregunta un hombre mayor, llegando a nosotros, me mira y vuelve a mirar a su guardia.

_Señor Castro, la señorita dice que usted espera por ella_ este contesta nervioso.

_Sígueme pequeña_ dice este caminando dentro de la casa.

Lo sigo sin mirar nuevamente al chico que me recibió, miro toda la casa y esta es enorme, el me indica que lo siga por un pasillo y se detiene frente a una puerta, la abre y me invita a pasar, paso y es un despacho, el hombre rodea el escritorio y toma asiento, me indica que lo haga y cuando lo hago, empieza a hablar.

_ ¿Como te llamas pequeña? _ pregunta

_Sol Martínez señor, he venido por el puesto de.

_Guardaespaldas_ me interrumpe_ si lo sé, tú serás la nueva guardaespaldas de mi hijo Ronald, te he escogido a ti, puesto que mi hijo se ha encargado de deshacerse de todos los guardaespaldas que le he puesto.

_ ¿Y qué le hace pensar, que conmigo no pasara lo mismo? _ pregunto

_Conozco a mi hijo y...

_ ¿Me mandaste a llamar padre? _ pregunta una voz ronca y sensual detrás de mí.

El señor Castro mira detrás de mí y niega con la cabeza, yo por otro lado me quedo estática en mi puesto, pero me salgo de mi trance cuando el chico vuelve a hablar.

_No presentas_ dice con tono burlón.

Me pongo de pie y me giro a encararlo, me quedo de piedra al observarlo, su camisa trae los dos primeros botones quitados, su pelo viene revuelto, sus ojos son claros y un cuerpo de infarto, me mira divertido por lo que respondo con voz dura.

_Me puedo presentar yo misma, mucho gusto Sol Martínez_ le extiendo mi mano.

_Un gusto preciosa_ besa el dorso de mi mano, pero la alejo de inmediato.

_Hijo te presento a Sol, ella será tu nueva Guardaespaldas_ habla el señor Castro.

_ ¿Qué? _ grita Ronald.

 

 

 



Checaluz

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En el texto hay: pasion, amor, dolor

Editado: 02.11.2019

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