Las Guardaespaldas

Tamaño de fuente: - +

capitulo 5

Una punzada de dolor me hace abrir los ojos, hago un gesto con la cara y miro mi brazo que sangra, me pongo de pie y miro la hora en el reloj 4: 56 de la madrugada, camino hasta el baño y quito la venda de mi brazo la herida esta horrible, la limpio con cuidado y una vez queda lista, la vuelvo a cubrir, salgo de la recamara y bajo las escaleras, todo está en silencio y es mejor así.

Mis pasos son calmados y lentos, miro todo a mi alrededor y entro a la cocina, sin prender la luz busco agua y cuando estoy a punto de servirla la luz se prende de pronto, el jarro cae de mis manos y un grito escapa de mis labios, me giro y encaro a Ronald que ríe como idiota, lo fulmino con la mirada y me agacho para recoger los cristales rotos.

_No tienes por qué hacer eso, para eso hay personas que limpian_ dice mirándome desde arriba.

_Desde chica me enseñaron que el que ensucia limpia_ digo sin levantar mi rostro.

_Deja eso, te lastimaras_ se agacha a mi lado y toma mi mano entre la suya.

Levanto mi mirada y la clavo en la de él que me miran con intensidad, hago el intento de girarme, pero me es imposible, mi mirada se pierde en la hermosura de su rostro y me veo mordiendo mis labios nerviosa, agacho mi mirada y veo nuestras manos unida cuando su mano levanta mi mentón y me obliga a mirarlo ocasionando que vuelva a morder mi labio.

_No hagas eso_ susurra con voz más ronca.

_Debo irme_ digo con voz entrecortada recomponiéndome.

Hago el intento de caminar fuera de la cocina, cuando soy tomada con firmeza de la cintura, su respiración acaricia mi cuello y me veo estremeciéndome entre sus brazos, sus labios recorren mi hombro, hago el intento de zafarme de su agarre, pero lo hace más fuerte, una punzada llena de placer llega a mi sexo y me veo cerrando los ojos para contenerme.

_Me gusta tu olor a vainilla_ susurra mordiendo el lóbulo de mi oreja.

No digo nada, de mis labios no sale palabra alguna, solo me veo centrada entre sus brazos y la cercanía de su cuerpo al mío, soy girada con fuerza quedando frente a frente con él, nuestros labios se encuentran a pocos centímetros y vuelvo a morder mis labios, nunca había estado tan nerviosa, llevo mis manos a su pecho con la clara intención de alejarme, cuando sus labios se unen a los míos en un beso hambriento y voraz.

Abro mis ojos sorprendida incapaz de responderle, no fui consciente del momento en que mi corazón empezó a latir con fuerza y mi cuerpo empezó a temblar entre sus brazos, cierro mis ojos y me dejo llevar por el beso, su lengua entra en mi boca sin pedir permiso y me veo deseándolo con locura, sus manos se enredan alrededor de mi cintura y soy sentada sobre la pequeña isla que adorna la cocina, se posiciona entre el medio de mis piernas y me pega más a su cuerpo (Como si eso fuera posible) siento una creciente erección en su entrepierna, mis manos se enredan alrededor de su cuello y lo atraigo más a mis labios, sus manos recorren la piel desnuda de mi muslo y un escalofrió me recorre entera, nunca había tenido tal sensación, muerde la parte inferior de mis labios y un gemido involuntario escapa de mi boca, llevándolo a torturarme más con su boca, el beso se sube de tono y me veo alejándome al paso.

_ ¿Qué ocurre? _ pregunta con su respiración agitada, mi pecho sube y baja con fuerza y mis manos empiezan a sudar.

_Esto no está bien, soy tu guardaespaldas no una chica que se acuesta con todo mundo_ digo alejándolo de mi cuerpo y poniéndome de pie.

_Deja de recordarme cada cinco minutos que eres mi jodida guardaespaldas, cuando lo único que quiero es tenerte bajo mis sabanas_ me toma nuevamente de la cintura.

_No soy tu puta_ lo alejo con enojo.

_Tampoco es que te quiera como mujer_ dice con voz fría.

Lo miro con rabia y dolor al escuchar sus palabras, tampoco es que quiero que me trate como tal a simple vista se le ve que es un imbécil, manipulador y egocéntrico, dejo caer mi mano sobre su mejilla incapaz de mantenerme controlada y lo dejo solo en la cocina, subo las escaleras corriendo y azoto la puerta de mi recámara cuando pongo un pie dentro, me tiro sobre la cama para momentos después escuchar mi celular sonar.

_ ¿Mamá que pasa?,¿porque llamas a esta hora? _ pregunto al escucharla sollozar.

_Es tu hermano mi vida, está muy mal, se está muriendo_ dice estallando en llanto.

Me pongo de pie llena de miedo y terror, mi hermano solo tiene ocho años, él no puede morirse, siento como dos lagrimas ruedan por mis mejillas y no digo nada solo escucho los sollozos de mi madre del otro lado de la línea.

_Dime que no es por su enfermedad_ pido en un hilo de voz.

_Su corazón ya no resiste más Sol, lo estamos perdiendo_ contesta con voz rota.

El celular cae de mis manos y por un momento me siento incapaz de mantenerme en pie, corro hasta mi closet y busco una ropa rápida, me visto, tomo mi arma y las llaves de unos de los autos de esta casa, bajo las escaleras con mi rostro pálido y bañado de lágrimas, cuando me encuentro con Ronald y su padre de pie frente a las escaleras, los dos posan su mirada en mí y veo preocupación en el rostro del señor Castro.

_Sol linda ¿qué ocurre? _ pregunta llegando a mí.

_Me tengo que ir señor Castro mi hermano se está muriendo, lo tengo que salvar_ digo mostrándome débil frente a ellos.



Checaluz

#26 en Detective
#114 en Joven Adulto

En el texto hay: pasion, amor, dolor

Editado: 02.11.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar