Las Luces el Sol y la Luna

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Capítulo 39. De nuevo en la batalla

Que las sombras se devoren lo que queda de tu alma. 
 


Zafiro estaba sujeta a mi brazo, y su piel se sentía fría, absurdamente fría, eso me llenaba de miedo, pues no debería ser posible, se supone que ahora la sangre corre en ella.

La recorro con la mirada, haciendo todo el esfuerzo para que no se percate de mi preocupación.

-Helios, -Tamirá me llama a la par que pone una mana sobre mi hombro. -No estamos listos para esto- señala el campo de batalla.-Gizah y Andree no podrán sostener la formación, la mayoría estamos exhaustos y por más que Aldebaran está ayudando, seamos honestos, nos superan en número, y tu madre no se rendirá hasta llevar a Zafiro de nuevo a abrir la bóveda.

Tamirá tiene razón, busco con la vista a mis hermanas, y las veo exhaustas. Si Bien estamos entre muchos, nos superan en energía, y tampoco quiero usar a Zafiro ahora, algo me dice que las cosas no van bien en ella.

A lo lejos veo como Liza está siendo asistida por Fer nuevamente, ellos no podrán con esta batalla, es demasiado.

Miro de nuevo a Zafiro, quien parece no sólo consternada, sino que adolorida. Se lleva una mano al vientre, y todos mis miedos se hacen visibles, cuando veo que se vuelca al suelo a vomitar, pero no puedo asistiría con rapidez y quien la sostiene es Lior.

—Helios, no hay tiempo, o lo haces ahora, o morimos todos—Grita Tamirá cuando Ander sale corriendo y ataca a Dara, quien ya está aquí haciendo frente con su séquito.

—Carajo—mascullo,—Cuidala—ordeno a Lior, quien me ofrece una sonrisa altanera.

—Tú no me das órdenes Anta—Dice—Asi que más vale que vayas por los demás, y déjame a mí hacer lo que tu no sabes hacer.

—Eres un desgraciado—Digo cuando soy estorineado por Tamirá.

Me alejo de la escena y no puedo hacer nada más que confiar ciegamente en el idiota de Lior, por que a pesar de todo, se que Yeru, estará bien en sus manos. Suelto aire, y me uno a la fiesta, comienzo a luchar contra algunas chicas, y a pesar del cansancio, recibí algo más de energía.

Zafiro re conecto el hilo, y me pasó su energía. Volteo para ver que está en los brazos de Lior, quien acaricia su frente. Debo confesar que eso hace que mis tripas se resuelvan, ver como él la cuida me hace sentir inútil.

—Helios, ¡Atento!—Hugo me empuja, evitando de esa manera que yo sea atacado por Dara, quien arrojó una vara de energía contra mi.

Me  saludo la cabeza y voy contra ella, en el preciso instante en que llega mi mamá. Ambas comienzan a atacarme, me protejo tan rápido como puedo, creando un escudo cada que ellas me arrojan energía.

Gritos de Dolor y desesperaciónse desprenden por todos los sentidos, mis soldado y los nemosorum ya no pueden sostener la batalla. Eso me desespera, porque se van acercando a Zafiro, a pesar de que Andree y Ander están allí, evitando que los tomen, en cualquier momento los superarán.

—¡Anta!—Grita Aldebaran mientras lucha con unas guerreras de la Orden de las Rosas.

—Activa el sello de todos y llama a tu padre—Ordena.

—¿Cómo carajos hago eso?—Grito cuando me vuelvo a proteger de Dara.

—¡Una bifurcación! —gritan al unísono con Tamirá.

Hago una mueca, pues la verdad es que soy consciente que es lo único que puede llamar a mi padre y a los dominis domo.

—¡Saskia! ¡Bruno! Necesito 10 segundos—mi voz suena desgarrada, pero mis soldados lo oyen con claridad. Así que ambos unen sus manos y me liberan de la batalla.

Suspiro, me regaló un segundo cuando miro en todos los sentidos, estamos perdiendo, y muy mal. Destapo el mapa de mi brazo, y enredo el hilo de mi muñeca a mi antebrazo para al fin liberar hilos de mis dedos.

Cuando estos tocan el suelo, hago que la energía pase por el sello nuevo que tenemos en nuestras muñecas. Desde aquí veo como todos mis soldados brillan. Al mismo tiempo, siento como se juntan nuestras fuerzas para resistir.

Los hilos de energía finalmente llegan a destino y es allí que tengo en contacto con Rebeca y Nicolo, mi padre.

—Bien—Dice Rebeca quien siempre trasmite un aire de superioridad—Ya queríamos saber en qué momento nos llamarías Anta.

—Los necesito ahora.

—A sus ordenes mi capitán.—Rebeca se lleva la mano a la frente y con ese gesto se termina mi tiempo.

De nuevo en el campo de Batalla, Dara se había lanzado sobre mi, y esto y seguro que estaba por recibir el ataque más peligroso que alguna vez me haya propinado, de no ser por Liza, quien le arrojó una gran esfera de energía, desviando su ataque.

En ese preciso instante Dara cae sobre unas rocas, y mi madre va a Atacar a Liza. Quien sin miedo se enfrenta a ella en lo que Gizah viene a ayudarla. Mi madre es muy poderosa, y resulta, también bastante peligrosa.

Mi preocupación crece cuando veo que que Zafiro había soltado unos pétalos de flor, los que cayeron sobre mis soldados, si bien esto significa que ellos están recargando energía, también implica que estamos al borde.

Vuelvo a desviar a Dara quien me ataca con todo, cuando el estruendo de energía golpeando el suelo nos obliga a mirar al horizonte, los dominis domo llegaron, y llegaron con todo el ruido posible para llamar la atención.

Desde donde estoy veo a unos cuantos Naims en su equipo, uno de ellos es el enano que había regalado a Zafiro el bastón.

—Adelante Helios, ¡Qué tu ejército comience a evacuar!— Ordena Rebeca—Tú también Hugo, no vamos a aguantar mucho.

—Cómo digas—Responde Hugo mientras yo esquivo a Dara.

—¡Lior llevate a Amit de una buena vez!—Grito en lo que me defiendo de Dara.

—No hace falta que me digas nada—Asegura y desaparece con Amit en sus brazos.

En lo que me distraen, Dara logró encestarme un golpe en la quijada, logrando echarme, pero siendo sinceros, eso sólo fue por que me distraen viendo como Lior se iba con Yeru.

—Comienzo a despejar, haz lo mismo—Dice Hugo y sale corriendo contra un grupo de la Orden de las Rosas que estaba atacando a Alexandra y Ross.



Bsar90

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En el texto hay: muertes, guerra, amorydesamor

Editado: 21.07.2019

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