Las Luces el Sol y la Luna

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Capítulo 41. Cadenas

Pongo por testigo a Dios que no te fallaré. Yo seré consejo nena, pero no tu juez. 
 


 

Maite Zaitut
 


 

Aldebaran miraba a su Hija, como todo padre que acaba de conocer a su bebé. Nos ayudó a  dar la noticia a los familiares de Bruno y Nadir, ahora, estamos preparando el entierro, o al menos eso hacen mis hermanas.
 


 

La tarde fue pesada, cargar la muerte sobre los hombros de nuevo es horrible, sólo que ahora sabemos que no pueden volver, ninguno de los dos. 
 


 

Aún me es difícil creer que tan lejos llegó Dara para vengarse de Zafiro, ¿Cómo es posible? ¿Qué pasará ahora? 
 


 

—Aldebaran—llamo al padre de Zafiro—Necesito saber, si ahora que todo salió a la Luz, y Dara mató a Bruno... ¿se volverá en una perdida?
 


 

Aldebaran niega con la cabeza mientras comienza a salir del cuarto de Zafiro,  yo lo sigo, sigiloso, con miedo y rabia. 
 


 

—Si bien Dara fue quien ideó esto, no fueron sus manos las que ejecutaron semejantes crímenes. La mente de Nadir fue corrompida por voluntad de ella, y Nadir fue quien metió el cuchillo en Bruno, Dara, lastimosamente sigue impune, y sigue teniendo sangre dominis.
 


 

Aldebarán se detiene en medio del pasillo, mira los cuadros, luego a mi, parece que este lugar no es de su agrado, y puedo entenderlo, al fin y al cabo es la guarida de los Nemosorum. 
 


 

—¿Por qué vinimos aquí?—Pregunta cruzándose de brazos— entiendo que estamos en alianza, pero quedarnos con los nemosorum, no es, tan bien visto. 
 


 

—¿Para quien? —Pregunto encogiéndome los hombros— La orden de las Rosas puede romper nuestro sellos con facilidad, a demás se pensaran dos veces antes de atacar aquí, al menos, eso creo. 
 


 

—Los Anta y su inteligencia, hace dudar si en verdad lo son o sólo es un terrible juego. 
 


 

—Si quieres nos vamos—ofrezco, pero Aldebarán se apresura a negar. 
 


 

—Confío en tí, eres el lider, al fin y al cabo, y te debo las gracias por haberme liberado. 
 


 

—La verdad es que no no lo hubiera podido hacer, si ellos no tenían el portal abierto—Caminamos por los pasillo de la casa de Alexandra y él me sigue— Ander ha sido de mucha ayuda, para serte honesto, desde la muerte de Zafiro, ya no pensaba, o sea, no había forma de que acierte una, pero creo que mi racha de mala suerte continúa. 
 


 

—¿Mala suerte?—pregunta divertido mientras bajamos las escaleras—Lo que tienes se llama enamoramiento, no culpes al azar o al destino, ellas no tienen nada que ver que aquí y deberías saberlo. 
 


 

Suelto el aire retenido en los pulmones, Aldebaran tiene la cara de una persona muy amigable, pero no lo es tanto, al final. Supongo que los años encerrado en la nada le han sido suficiente para armarse de una coraza bastante dura.

Al llegar a la sala me encuentro con el dúo de mis lamentos, la verdad no tengo muchas ganas de estar en el mismo lugar que el 
 

mis rivales amorosos, pero eso es  lo que la vida tiene. Le importa tres huevos lo que nosotros queremos.

—¿Cómo está?—Pregunta Hugo acercándose a nosotros cuando Aldebaran se acerca a la mesada y se sirve un poco de agua del dispensador de la nevera.

—Bien—Respondo a duras penas, más por lo que debo decir a continuación, que por el alivio de que Yeru esté bien— En fin, los dejaré, quedé con Gizah y los demás en ir al entierro de Bruno, y luego al de Nadir. Será una larga jornada para mi.

Lior no se ha movido del sofá, el sigue quieto mirando a un punto, moviendo en sus manos unas cuantas canicas. No puedo dejar de observarlo, y debo admitir, que pasear de que lo odio, sé que está situación también lo afecta demasiado.

—¿A cuál irás primero?—Pregunta Lior mirándome de repente.

—Bruno—Contesto caminando hasta la puerta.

—Entonces quiero ir contigo.

Sus palabras resonaron en el viento, un nemosorum, yendo al entierro de un dominis, no suena convencional.

Él se levanta y guarda las canicas en su bolsillo, mientras, Hugo y Aldebaran lo siguen con la mirada, esperando oír algo más del joven, pero Lior ha guardado silencio, de nuevo su voz se fue.

—Bien—Dice Hugo—Yo cuidaré de Amit, pueden irse son problemas.

Aldebaran sale de donde se había ubicado y se acerca a nosotros, por un momento me había asustado, pero cuando vi que dirigía sus manos a nuestras frentes supe que es lo que haría.

Nos colocó un lunar de energía, a modo de protección, Berenice había hecho lo mismo en el funeral de Zafiro. Este gesto provocó que una serie de sensaciones de soledad me llenen de angustia y dolor. 

—Astrac solenbe, Di nato aquent. —Repitió las palabras, y al término giro para irse de nuevo en dirección a las escaleras.

—¿Que fue eso?—pregunta Lior mirándome sobre sus hombros.

—Un canto Naim, estoy seguro, no suena a el idioma de los antiguos, pero que dijo... no lo sé.

—Que el sol se esconda, pero vuelva a salir—Dice Hugo cuando también se dirige a las escaleras. —Es más una oración que un canto, es como un sello de protección. Para ser invisible ante la muerte, pues ella estará presente en el funeral.

—¿Cómo sabes todas esas cosas?—Inquiero al ver que él se va subiendo los escalones.

—No olvides Anta, que una vez fui Rey de los nemosorum, por ende, el conocimiento en mis manos.

—Sólo le gusta presumir—Lior sale al patio, así que sólo suelto el aire de nuevo, odio suspirar tanto, pero es mejor eso que gritar de la desesperación. 
 

Camino siguiendo a Lior, quien cruza el pequeño puente que tiene Alex en su Patio, y en definitiva, sacó cómo conclusión de que el dinero aquí no es problema.



Bsar90

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En el texto hay: muertes, guerra, amorydesamor

Editado: 21.07.2019

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