Las Luces el Sol y la Luna

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Capítulo 58. Cómo reinas

La oscuridad se apodera de las mentes moribundas de amor, cuando su último  aliento se hace polvo.

Llegamos al bosque, agarrados de las manos y mi sangre hervía de nervios, su perfume se mentía bajo mi piel, y las ganas de traerla a mi cuerpo crecían, como droga se hacía fuerte en mi, aquello que creía haber superado.

El lugar se veía opaco, y eso me daba mala espina, parecía  que alguien había quitado el color al paisaje, los sonidos estaban distorsionados, como disco  rayado se volvía  pesado de oír.

—¿Estás  seguro que saltamos junto a mi madre?

Zafiro me suelta lentamente, y explora con su mirada desesperada el lugar lúgubre que nos rodea. Da unos pasos sobre las hojas secas que se rompen sobre su peso.

—Ella está  aquí, lo sé, es sólo  cuestión  de que...

Las manchas negras aparecieron en el aire y Ader se hizo tangible  al fin, ella mi mira con intriga al igual que a su hija quien sin dudar acorta  distancias hasta su madre. Odeim  levanta una ceja y con premura detiene a su hija antes de que se acerque más.

—¿Qué  es esta locura? ¿Por qué  esyas fuera del campamento nemosorum? Es muy peligroso que estés  fuera niña ¿Y tú? ¿Cómo  te atreves  a acceder a sus tonterías?

—No culpes a Hugo  madre, fui yo quien insistió, de verdad no era junto a ti con quien quería  venir, era junto a la nona, pero Hugo me dijo que primero debía hablar contigo Ader.

—¿Con Beatriz?— pregunta con desprecio.

Y eso es la señal de que he tomado la decisión  correcta, Ader no será  la mejor madre del mundo, pero sí, sabemos que ella desconfía  siempre  de la gente correcta, al igual que yo.

La nona de Zafiro  siempre  me sonó  a una mujer despectiva, pero más  allá  de eso, siempre vi en ella algo extraño, dudoso, hasta tétrico.

—¿Qué  quieres con la bruja de Beatriz?

—¿Por qué  la llamas bruja?—La voz de Zafiro suena confundida, crea que  ella aún  no lo sabe.

Ader me mira confirmando  mi teoría  y esperando a que de la información, me tomo el aire de manera profunda, para al fin decir esto que hace tanto quería  decir, desde que fuimos novios y esa mujer me denigran ante su nieta, así  que sin más  rodeos escupo la información  con veneno.

— Beatriz, no sólo  es una dominis domo, esa mujer es algo más  y tiene, digamos el secreto  de la vida eterna, o al menos, eso creo, tiene más  de 200 años, y eso es Real.

Zafiro luce sorprendida y ofendida, pero no veo esa angustia cuando una verdad se le revelaba, es cómo  que se ha acostumbrado a los golpes de la vida.

Ella desdobla el papel que llevaba en su mano y se lo pasa a su madre quien lo mira primero con desprecio, pero al tomarlo en sus manos parece  entrar en un bucle  de energía.

El rostro  de nuestra antigua se transforma de desprecio a enojo, y de enojo a rabia y tristeza. Un grito se escapa de ella, provocando que Zafiro  y yo demos un pequeño paso atrás.  

—¡Maldita perra! Todo este tiempo, todo este tiempo le puse en sus manos a mi hija, a mis piedras  Rojas, puse a su disposición  mís planes, y ella... ella trabaja para Dorot...

—Eso no es posible—ahora si siento la indignación  de mi Zafiro—no puede ser, ella me cuidó  de tus sombras, de las piedras Rojas, me advirtió  del grafeno, me cuidó  de ti.— acusó  a su madre.

— Te alejó  de mí la voz de Ader se elevó  sobre la histeria de su hija.

—Por alguna buena  causa, cómo  papá  te sacó  a Ander.

—Ni se te ocurra—ocurra acusa a su hija— Fíjate  aquí—Sacude el papel— La única  razón  por la que Beatriz quiere que me aleje de tu padre es porque no quiere que pierda mi oscuridad, no quiere que me suavice...

—Por que aún  lo amas—digo y el silencio se hizo, es obvio  que acabo de cometer un error.

Ader sólo  me ofrece una mirada llena de odio, es más  que obvio que yo no tengo derecho alguno de hablar aqui.

Suelto  el aire que tenia  retenido cuando la dueña de las sombras decide ignorarme y volver a su hija a quien se acerca y antes de entregar de nuevo  la hoja la desintegra en sus manos volviéndolo cenizas. Zafiro sólo  puede quedar  quieta mientras ve como  el material se transforma  en nada, y vuela  por los aires.

—¿Por qué  Helios no lo impidió?—pregunta su hija—si se supone que él  responde a los dominis domo.

—Porque lo leyó  tarde, y estoy segura que de haberlo leído  antes, hablaría primero con Aldebaran, el niño es demasiado inteligente, estoy segura que a estas alturas él  ya sacó  mi misma conclusión.

Zafiro se sujeta el pequeño vientre y parece no estar tan convencida  de lo que sea que esté  pasando aquí, SIM embargo  sé  que el instinto  le pide confiar en su madre.

—¿Y qué  piensas hacer al respecto?—pregunta cuando se da cuenta que la mujer que tiene en frente no se inmuta en lo absoluto, suelta el aire retenido, y hasta aquí  puedo sentir sus músculos  tensarse, los nervios la han invadido por completo  y sé  que no debe ser fácil  par ella soportar la incertidumbre  en la que  su madre la arroja.

—¿Espera que vaya a los brazo de tu padre?— pregunta riendo con cinismo— El amor sólo  trae debilidad hija mía, mira a Hugo, mírate a ti, a Helios, a mí. ¿No ves lo que pasa cuando das prioridad  esas cosas? Ya estoy cansada  de esas cosas hija.

—¿Y cuál  es tu propósito  madre?

—Es obvio, cuando esta guerra acabe, la alianza también  lo harán  y claramente voy a buscar la forma  de contaminar más  almas, eso soy hija, y eso también eres  tú, una corrompedora, llena de sombras. Destinadas a reinar en la oscuridad... recuerda tus promesas.



Bsar90

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En el texto hay: muertes, guerra, amorydesamor

Editado: 21.07.2019

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