Las Luces el Sol y la Luna

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Capítulo 70. No podría

 

Me complace amarte, disfruto acariciarte y ponerte a dormir.

Disfruto.

Tamirá está colgada de mi brazo, y sé muy bien a dónde va esto, la única razón por la que me trae es porque sabe que no iba a moverme de allí.

—Habla de una buena vez. —me detengo a secas a mitad del jardín, Tamirá sólo sonríe. 

—¿Y te sientes culpable?—ella me mira—Sabes que lo veo, la información completa. 

—¡Si! me siento mal...

Aprieto mis labios y recuerdo lo que pasó tan sólo hace unos minutos, y lo más que pasé, por hacer cometido uns estupidez, no sé cómo es que sigo cayendo una y otra vez en la misma trampa, cuando salgo de ella siempre destrozado. 

Me tiro contra el árbol que tenía tras mío, y llevo mis manos a la cabeza, ¿Por qué me gusta hacerme añicos? no necesito invitaciones para irme a la mierda, lo hago sólo, y con luces led. 

—¿Cómo te animaste a besarla?—escuacharla decir lo que pasó me hace un núdo en el estómago de nuevo. 

Zafiro me estaba contando sobre su miedo, sobre Lior, sobre los perdidos, y que necesitaba que hagamos algo ya, pero la verdad es que no la escuchaba, sólo veía sus labios, y me preguntaba, ¿Por qué? ¿Por qué no estaba conmigo? ¿Acaso de verdad no la merezco? y cuando estaba por morder mis labios, decidí que realmente eran sus labios los que quería morder. 

La tomé, sin aviso, sin delicadeza, terminé aprisionando sus labios en los míos, por un momento se dejó llevar, pero luego se separó de mi, intenté decir algo, hablar, pero ella sólo caminó... se fue sin decirme nada, y la seguí como tonto idiotizado. 

—¿Tampoco se quedará con Helios verdad?—Tamirá se encoge los hombros, causando que me de náuseas.

—No te lo diría, pero, la cosa es que sí eres importante para ella, pero ella no te ve como tú a ella, a estas alturas, creo que el único con ventaja es Lior, pero tampoco gana, nadie gana, porque ella no quiere.

—Esto se está volviendo una mierda para mi.

—No lo creas, se está volviendo un mierda para todos, pero bueno, son cosas que son importantes para que las cosas en el futuro sigan su curso, al fin y al cabo, debe ser así. 

—Si Lior se entera...

—Si Helios se entera—Alza una ceja y sonríe—No se lo contaré, pero no por tí, por él, como veo, no la pasará muy bien ahora. 

—Estoy destinado a embarrarla siempre ¿no? ¡Jamás  me querrá!

—No como tu quieres, pero hay alguien  quien sí lo hará. Así que, es cuestión que solo sanes tus heridas, y olvides que acabas de cagarla con Zafiro, es lo más  sabio que puedes hacer.

Suelto el aire que traigo retenido en los pulmones y me dispongo a seguir el camino, pues al fin y al cabo se supone que tengo cosas que hacer, me separo del árbol, cuando mis ojos dan con Zafiro caminando hacia el Gimnasio, tras ella va corriendo Ebe. ¿Habrá pasado algo?

—Te prometo que sólo es una conversación de hermanas—Asegura Tamirá quien ya se adelantó unos pasos, sin embargo nosotros debemos organizar a todos, debemos estar en el gimnasio, las cosas se van a poner feas, créeme...

—¿Ves una guerra?—Pregunto cuando llego a lado de ella. 

—No, no veo nada, y eso sólo es augurio de lios. 

Me muerdo el labio inferiro y definitivamente concuerdo con Tamirá, mis sombras han estado inquietas, y se han escapado de mi cuerpo sin permiso. Algo oscuro está ocurriendo afuera.  Aparte del desastre de las casi 300 personas que murieron a causa de Ámbar, los seres humanos parecen estar más tentados a pecar. 

¿Cuál es el problema si eso es lo que buscamos los nemosorum? Pues bastante, por lo general somos nosotros los que provocamos los comportamientos impíos, los contemos, intentamos evitar hacer escándalos, pero siempre somos superados por la capacidad de maldad de los humanos de todas maneras. 

Ni un nemosorum ha hecho contaminación desde nuestra tregua con los dominis, esto a causa de que tenemos una misión más importante, destruir a la orden de las  rosas. 

Me llevo las manos a los ojos, el cansancio ya se instala en mí, aunque parezca una tontería, que las sombras entren y salgan de mi cuerpo causan más gasto de energía que cualquier otra cosa. 

Comienzo a sentie mareos, y nauseas, mis pasos se alentan, y la figura de Tamirá ente mi se hace borrosa. Ella me habla, pero no la entiendo, no sé que dice, sólo sé que mi respiración comienza a cortarse, como si alguien estuviera ahorcandome, llevandome a mis límites. 

Intento meter aire a los pulmones, pero siento que me quema, que cada bocanada se hace más difícil, y dolorosa. 

De la nada, estoy en medio del bosque, rodeado de... ¿Perdidos? ¿Qué carajos? están en circulo, y yo estoy en medio de ellos, reconozco el rostro de uno de ellos, es el que hirió a Zafiro con la daga Naim, él lleva en su mano un ¿trozo de tela? de sus labios salen palabras, que no son ni el idioma de los inmortales, o de los antiguos, no comprendo lo que dicen, sólo parece un cántico, uno que no tiene un ritmo aparente, sólo parecen notas al azar que no coinciden una con la otra. 



Bsar90

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En el texto hay: muertes, guerra, amorydesamor

Editado: 21.07.2019

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