Las Luces el Sol y la Luna

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Capítulo 78. Locura

Al final del camino, te das cuenta que has estado sólo, siempre. 
 


La voz de Ander y Aldebaran resonaban en mi cabeza, como eco que repetía la desgracia  de mi vida.

De nuevo, como agua se me escapa Yeru, haciéndome saber que esa chica es puro descontrol, que no pienso  con ella, que me duermo, y era eso lo que odiaba de ella, lo que me ponía de nervios y con todo mi Alma evitaba sentir  y e aquí la razón, tengo a mis pies un desastre horrible, y todo por mi culpa por no pensar.

Estoy tan confundido y adolorido, que lo único que quiero es romper todo lo que tengo ante mí.

Los que están ante mi esperan mi respuesta, respuesta a una pregunta que ni siquiera escuché, porque simplemente en mi cabeza hay una banda de rock golpeando platillos, batería y guitarras. Me agarró de la cabeza, para intentar pensar  y evitar colapsar, porque esto se hace demasiado que procesar, hay mucho lío, mucho embrollo, y muchas cosas me parecen sin sentido.

—Sólo...—mi voz descoloca a Aldebaran  y a Ander, provocando que me miraran con incertidumbre —Cinco minutos,  sólo, denme cinco minutos, y prometo que saldré con un plan... necesito Soledad por un segundo.

Reconozco que la situación es de premura, y que ya debería ir al rescate de Zafiro, pero justamente por eso, debo primero resolver mis líos internos, debo quitar todo lo que tengo contenido en mí, ya.

Mis acompañantes no dicen nada, simplemente, salen de la habitación, pues han reconocido que estoy al borde del colapso.

Ni bien la puerta  se cierra, comiendo a golpear la mesa de mármol con tanta fuerza, hasta que esta se hace añicos, mis manos tiemblan aún  de la rabia y el dolor, pues no usé  un gramo de energía para esto.

Golpeo de nuevo la pared, mientras dejo escapar un grito de ira y rabia, causando que mi cuerpo se tranquilice por un momento, pero no es suficiente, continúo  echando cosas, rompiendo todo lo que tengo a mi paso, entonces mi cuerpo comienza a arder, a sentirse fuego y recuerdo cada mala decisión, cada mal paso, y con ello mis manos de nuevo en forma de puño contra la pared. 

<<Nunca debiste Helios Anta, confesar tu amor, nunca debiste amar, nunca debiste volverte débil, fugaz, frágil... tonto>>

Un grito de gira acompaña mi último golpe contra la pared, cuando la puerta de la cocina se abre, ni me inmuto  en voltear, me da igual quien sea, que piense, o que reclame, al fin y al cabo, los destrozos se arreglan con energia.

—¿Puedo ayudarlo de alguna manera señor?—la voz de Julia está cargada de preocupación y ganas de ayudar, me volteo a verla, y a pesar de que veo admiración, también sus ojos están bañados de miedo y desesperación.

—Dejandome sólo...—mi respuesta sale sola, porque aún  no he acabado con la bola de emociones terribles que están en mi pecho.

—Quizás... sólo  quizás, si usted me lo permite... puedo sanar sus sentimientos —La voz le sale temblorosa, y sus manos a la altura de su cadera, están extendidas, como si intentara calmar a una bestia  a una terrible bestia que podría desgarrar la en cualquier momento, ella lo ve, como yo, está  en peligro, pero aún  así, intenta mantenerse en peligro.

—No hay absolutamente nada que puedas hacer por mi Julia—Respiro, y veo como su rostro se transforma a dolor y vergüenza —Mejor... hazme el favor de llamar a todos, y avisarles que salten junto a mí... iré  en busca de Yeru. 
 

Al decir esto  camino en dirección a la puerta, pero la niña, terminó corriendo en mi dirección, para finalmente abrazarme, por un momento pensé en apartarla, pero cuando la tuve acurrucada en mi cuerpo, mi ira se hizo humo, el abrazo... estaba cargado de su energía, la niña me estaba pasando sus quibits de energia para calmarme.

Finalmente, la rodeó con mis brazos, hasta que todo el dolor, se hace polvo. En ese instante, ella se separa lentamente de mí. Su rostro está totalmente de un color carmesí, y cuando estuve a punto de agradecerle, ella se apartó y salió corriendo, creo que lo sabía, acababa de lograr su objetivo, yo estaba listo.

Sin plan, sin absolutamente, pero seguro de lo que voy a hacer, ir por Yeru y si tengo la oportunidad, destruir de una buena vez a Dara.

Al salir de la habitación me encuentro con Ander quien estaba recostado contra la pared, por lo que veo Aldebaran ya se nos alentó.

—¿Y tu padre?—Cuestiono cuando ato mis cordones y me aseguro tener todo lo que necesito en mis bolsillos.

—Fue por mi Madre... supongo que debe ir a contarle lo de Beatriz, si sabemos más  cosas, capaz podríamos salvar a Yeru, de acabar como mamá.

—Antes, también creía en los milagros... pero con los últimos acontecimientos, ya ni esperanzas tengo.

—Ni amor...—cuando dice eso, una sensación de indignación me invadió, estaba por responder, pero ante mi, vi como unas ráfagas de sombras atravesaban la casa, como si intentaran refugiarse en alguien, y sé junto a quien van, Lior

De la nada, cómo arte de magia, la mitad de mi veía el campamento de Dara, y la otra mitad el pasillo. Agarro a Ander del brazo, y este de inmediato  entiende que algo pasa.

Las manos de Yeru parecen estirar algo, y eso me lleva de rodillas al suelo, siento como si alguien arrancara algo desde el centro de mi corazón. Una terrible sensación de arcadas y falta de aire me llenan de angustia y dolor.

—¡Anta!—Llama Ander, pero comienzo a toser  sangre, mis manos arden, y finalmente una sacudida me hace gritar de dolor absoluto, mi muñeca ardía, obligandome  a ponerme en posición fetal en el suelo.

Y de la nada el dolor paró, dejé de ver el campamento de Dara y me sentí desnudo, como si una parte de mi faltara ahora.

Ander me ayuda a ponerme de pie, mientras con premura y desesperación miro mi muñeca, para darme cuenta que ahora tengo una gran cicatriz en el centro. 
 



Bsar90

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En el texto hay: muertes, guerra, amorydesamor

Editado: 21.07.2019

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