Las Luces el Sol y la Luna

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Capítulo 81. Incompletos

La primera vez que el sol se oculta de nuestros ojos, es el momento en que comenzamos a dudar sobre lo que ocurre con él cuando la oscuridad lo traga. 
 


Miro a mi alrededor y el olor a polvo invadía mis fauces, Yeru me salvó, pero de la misma forma me dejó aquí, varado, solo, mirando a la nada.

Comienzo a toser, mientras me acurruco sobre mi estómago, esto se está poniendo verdaderamente incómodo, pues ya quisiera ponerme de pie de una buena vez para ir tras ella, pero me es imposible.

Luego de varios intentos, alguien llega tras mío y me ayuda a ponerme de pie. Al darme cuenta que se trata de la pequeña Julia, no dudo en agradecerle en medio de susurros, mis labios apenas pueden pronunciar palabra alguna, capaz el mayor daño que me causó la energía fue en el área de la broca del cerebro.

—Señor, es mejor que de la orden de retirada, las cosas esas están volviendo a salir de la tierra, y en sus condiciones, no resistirá más.

—Mis hijos...—la miro y ella niega para hacerme saber que no tiene idea.

—Ustedes pueden retirarse...—respiro profundo pensando en mis siguientes palabras, Mierda, esto cuesta—Yo iré por mis hijos.

—Lo acompaño... si quiere, puedo conectarme con alguien, quien quiera, para buscar información.

—Liza...

Mientras damos pasos en medio de la incertidumbre ella crea un hilo de energía, lo arroja al suelo y busca a mi hermana, hasta que parece que la encuentra, el rostro de Julia cambia por completo, y se que las cosas no van bien.

—¿Que ocurre? —Pregunto ofuscado.

—Me dice que tu madre está peleando contra ellos, hirió a Ebe y le quitó a uno de los bebés.

—¡Mierda!—exclamo odiando aún más  todo esto. ¡Dios! Necesito  ir a por ellos ya—Llévame junto a ellos Julia ¿puedes saltar a Liza? Sin necesidad de piedras o vidrio.

—La tengo en una bifurcación, puedo señor, sólo necesito que se sujete a mi, y nos vamos.

Obedezco, y de forma inmediata, ya estábamos en donde mi hermana, Ebe  yacía en el suelo, mientras Fran la ayudaba para que no se desvanezca. Del otro lado, está mi madre con uno de los bebés en brazos, mi hijo, en brazos de mi madre, si se trataba de cualquier madre, uno debería sentir paz, de ver a su hijo, en los brazos de su abuela, pero ahora estoy lleno de pavor, miedo a que mate a mi hijo.

Los bebés lloraban, mis niños, ni ropa tenían, su piel estaba bañada de costras blancas. Mi subconsciente me decía a gritos que debía llevar a esos niños junto a Berenice, no es bueno que estén en el frío, y llorando de esa manera.

—¿qué es lo que quiere Judith?—Grito soltandome de Julia.

—¿ya no soy tu madre?

—No!—decimos al unísono Liza y yo, mientras Judith ríe desquisiadamente.

—Sí, es por eso que intenté matarte ¿quién hizo el milagron de traerte a la vida?—Sé que debería dolerme, que debería estar gritando de indignación por saber que mi propia madre me quería muerto, y por poco lo materializa, pero ahora mi hijo es lo más importante.

—Judith, sólo dame a mi hijo, y juro que te perdonaré la vida...

—Mi miserable vida ¿no es así?

Mis ojos se encienden de furia e intento caminar hacia ella, pero cuando toma a mi hijo de sus pies y lo cuelga paro de golpe. El pobre lloraba, y yo no podía hacer nada para resguardar lo, para darle calor, o tan siquiera susurrarle que todo irá bien.

—No lo hagas mamá —Suplico al borde del llanto y desesperación, mi hijo, corría peligro en medio de esta locura.

—Ahora soy mamá...—Levanta una ceja—No te preocupes, el niño estará  a salvo, te prometo que crecerá fuerte, lo criare mejor de lo que hice contigo, nunca me abandonará y sabes que es lo mejor... te veré sufrir, mientras rastrillas cielo y tierra a por él, buscando un rastro del anta, el cuál fue el vínculo de muerte de tu amada...

—¿Fue?—pregunto desconcertado.

—¿Zafiro no te lo dijo? —Suena  divertida mientras mi corazón se apagaba lentamente.

—Arranco tu vínculo, y el de su hijo, para... como se dice... no tener ninguna relación con ustedes ¿dónde está  tu amada ahora? ¿Dónde está Lior? Upsss, parece que te abandonaron...¿no crees que sólo una mala madre haría eso?

—La mala madre eres tú —Grito Liza casi desgarrada de ira.

—Tú no tienes derecho a juzgarme, me dejaste, por tu padre.

—Al menos él no me pegaba sin razón alguna, o me tenía horas atada por que fuera molestia...—ante esa confesión mi corazón explota, mi hermanita pasó por todo eso.

—Debi haberte tirado a la piscina cuando tuve la oportunidad...—mi madre prácticamente escupe sus palabras—Pero de ser así, no sufririas hoy con tu hermano, como se te va un sobrino... ja, se criara con la hija de luna... el pequeño niño, hijo del sol, se perderá en la noche eterna.

Y con esas palabras desapareció.

—¡No! Mamá—Mamá intentó correr, o tan siquiera buscar una ranura en su salto, alguna grieta que me ayude a encontrarla, para poder seguirla, pero no, no hay nada, maldita sea... se lo llevó, llevo a mi hijo.

Intento controlarme y pensar en una respuesta, en algún camino seguro, pero no puedo, comienzo a golpear con fuerza el suelo, mientras las lagrimas caían de mis ojos, cual lluvia sobre el suelo.

Mi garganta se desgarra por el grito ininterrumpido que sale de mi, hasta que de nuevo siento las pequeñas manos de Julia sobre mi hombro, estaba por decirle que se aleje, que me deje descargarme, cuando de sus pequeños labios salen las palabras que me acompañarán el resto de mi vida de ahora en más.

—Tus hijas te necesitan cuerdo—Se arrodilla ante mi y me mira a los ojos— ponlas a salvo, y luego, ve por tu venganza, te juro, que voy a estar allí para ayudarte, pero ahora, ellas están primero.

Golpeo una vez más el suelo, y jodidamente la niña tiene razón, tomo a mi hermana, quien viene a abrazarme también desconsolada, ella tiene a una de las niñas, luego se acerca Saskia y Fer, respiro hondo, los uno a mi y realizo el salto, pero antes hago un gesto para que Juloa se encargue de Ebe, quien sigue en el suelo.



Bsar90

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En el texto hay: muertes, guerra, amorydesamor

Editado: 21.07.2019

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