Las Luces el Sol y la Luna

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 3. Misión fallida

Frena al mundo, que ya no puedo más.

Estaba tirada en la cama escuchando de nuevo Like a Stone de  Audiosleve.

Lo único que podía hacer con esa música en mis oídos era recordar a Helios, cada vez que las letras se hacían claras en mi cabeza, mi alma entera se regocijaba en ella.

"—Yo también te amo" —Me dijo, y esas palabras sonaban en mí.

Sus manos sobre mi piel, sus labios en mi cuerpo, todo él en mi. ¿Cómo separo esto de Helios? ¿Cómo hago para volver a mi modo malvado?

Ahora sólo quiero volverlo a ver, a pesar que lo haya fastidiado todo, a pesar de que Dorot me tenga bajo amenaza, y las sombras en mi interior quieran destruirme.

Cambiaría mi eternidad por un encuentro más con él. Al fin y al cabo, de que sirve la vida, si no la vivo.

Realmente, no hay nadie en la tierra que me haga vivir las emociones así, y tanto me resisti a ello, y ahora soy mantequilla pura, estoy perdida, recordando segundo a segundo que quiero a Helios.

—¿Puedes venir a mi cuarto? —Pregunta Alex cuando me mete en una bifurcación.

—Si, puedo—Respondo, cuando me levanto de mi cama y guardo el móvil bajo mi almohada.—Voy.

Me pongo las pantuflas, y abotono mi bata, abro la puerta al mismo tiempo que la puerta de Lior. Él se queda mirándome y aprieta sus labios con algo de irá. Pero desde aquí puedo escuchar su corazón llorando.

Sí, he sido una muy mala persona, pero él aún así, no me ha abandonado, aún sigue cuidandome ¿Qué puedo hacer por él?

—¿Vas a Salir?—pregunta llevándose las manos a los bolsillos, afirmo cuando él sonríe adolorido—¿Podemos hablar un segundo?

—Sí...—Digo y camino hasta él, cuando me estira dentro de su cuarto, toma mi mano delicadamente luego y me lleva hasta su cama, dónde me pide que me siente, obedezca, cuando él se sienta en el suelo.

—Amit—dice apenas—Hare esto, rápido para que podamos continuar nuestra sociedad... yo en verdad... aún quiero que esto funcione, de verdad, muero por que tú y yo tengamos algo, pero también soy consciente, de que jamás a Helios...

—Y también eres consciente de que no debo, ni puedo estar con él—Agrego mirándolo.

—Amor, tal como Hugo, se Lapido por ti, también lo haré yo, por que no sé que hechizo derramas sobre nosotros, te juro que no lo sé— no puedo creer, que vea a Lior llorar, por más que su rostro intenta no expresar sentimiento alguno, las lágrimas caen de sus ojos—Pero te quiero tanto, que estoy dispuesto, a ser tu, amigo, a ser el que te salve el pellejo y el que finja ante Dorot. Puedo soportarlo, en verdad puedo hacerlo.

—Lior...—Digo poniendo una mano sobre su mejilla y el se acurruca en ella, y también me la toma con una mano.

—Déjame, decirte, que no me importa, no me importa, quizás este es el precio que debo pagar por todo lo malo que he hecho, sufrir por amor. Lo único q je quiero que sepas, es que te protegere siempre, y que puedes contar conmigo, y si algún día, pasa... algo más, de nuevo entre nosotros, en verdad, seré el hombre más feliz en la tierra.

—No, esto no está bien—Le digo arrodilladome a su lado—No está bien Lior que te castigues a ese punto, tú mereces ser Feliz, no, no puedes sufrir por mi culpa.

—Amit, te juro que te amo—confiesa y me duele—Y mira Zafiro, que aún sabiendo esté final, hubiera escogido los mismos pasos... mira, hay cosas que debemos reconocer, y yo reconozco mi derrota...así que lo único que quiero saber es si nuestro trato sigue en pie.

—Si la bóveda se abre, buscaremos a los asesinos de tus padres, y los juzgaremos.

—Gracias—responde ayudándome a ponerme de pié, me da un abrazo fuerte, y me da un beso en la mejilla, ¡Dios creo que mi Don es romper almas!—Anda, ve, Alex debe estar esperándote.

—Ok...

Salgo de la habitación con mucho miedo, y con ganas de llorar, la verdad es que yo no podía con esta verdad a pesar de todo, Lior, me entrega su vida.

Tal vez él tenga razón, en cuanto lo de pagar un pecado, pero ¿debía ser yo justamente quien deba cobrarselo?

Camino apenas a la habitación de Alex quien se está poniendo un vestido onda victoriano-moderno-Sadico. La verdad siempre voy a envidiar a Alexandra, es genial, es bella, es sexy, tiene buen gusto, parece una fina muñeca de porcela.

—Tardas un siglo—Se queja cuando voltea a tomar un labial rosa y se lo pone en sus carnosos y delicados labios. —Anda coge tu ropa y vístete niña, está sobre mi cama.

Volteo a ver, para darme cuenta que hay dos conjuntos, uno es un vestido con una chaqueta de cuero y el otro es un short vaquero con unas camisillas bien rockeras.

—¿Me visto de prostituta barata, o de niña niño?—Alexandra ríe  y termina viniendo junto a mi.

—De niña/ niño  vamos a ver que tanto tienes para darme. —No comprendo hasta que me pasa un bra de encaje negro.

—Ni loca...

—Ahahahahaa ¿Quién tiene la misión de vestirte hoy? Yo... y vas a hacerle caso a tu hermana mayor. Anda, vístete.



Bsar90

#832 en Fantasía
#531 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: muertes, guerra, amorydesamor

Editado: 21.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar