Las luces, la piedra y el sol

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Al fin

A veces miro atrás, y me imagino al tiempo, gritando nuestros nombres, pidiendo que no te alejes de mi.

Hoy es el día, al fin mis hijas seran bautizadas coml dominis Elena recibirá la energia de ojo de mar, y mis otras dos princesas  tendrán su propio ejército.

Han pasado años, desde la última vez que sentí emoción por algo, pues, lastimosamente, mi vida se ha disfrazado por mucho tiempo de cordura, cuando estaba al borde del abismo.

Hoy una camada nueva de Dominis van a nacer, y entre ellas estan mis hijas, mis hermosas hijas.

Estos dias me han consumido un montón, entre la busqueda de Iriel, un año más, la guerra contra los perfugas, los perdidos que parecen de tanto en tanto, o aquellas cosas de arena que se infiltran en nuestro campamento, me siento plenamente consumido.

Abro la puerta de mi habitación, con toda las ganas del mundo de darme una ducha, pues me queda menos de 15minutos, ya habia dicho a Elena que le daba ese tiempo.

Pero, creo que me va a costar un poco más ir directo a la ducha. Allí estaba ella, sentada, al borde de mi cama, con los ojos brillosos y el rostro sonrojado, siempre, paciente, siempre esperandome.

—Julia...—susurro su nombre cuando ella corre hasta mí y me da un abrazo, más para ella, que para mi, termino rodeandola, y le planto un beso en la cabeza.

—¿Estás bien?— pregunta contra mi pecho, su aroma entra en mi ser, y recuerdo cada instante que estuvo a mi lado.

Por sobretodo un día coml hoy, dónde los malos recuerdos me bañan, y me exigen el alma, ella nunca me abandonó.

Cuidó de mis hijas, y de mi, y apesar de ser mucho más joven, despistada en muchas cosas, charlatana incurable, nunca dejó que me duela demasiado el vacío de mi pecho.

Mis hijas la aman, y siempre quisieron que formalicemos algo, y apesar de qie yo la quiero, no puedo llevar esta relación a algo más, y lo e intentado, juro que lo he intentado, por ella, por mi, por todos, pero mi pecho se oprime cada vez que pienso en que deberiamos casarnos.

—Te he extrañado—vuelve a hablar.

— Y yo a ti—digo contra su cabeza.

Se separa un poco de mi, para plantarme un tierno beso en la boca, yo la correspondo, y siento que su respiración se acelera. Me separo de ella, rápidamente, y puedo palpar la decepción.

—Dije a las niñas que saldriamos en 15 minutos, sabes que ne obseciona la puntualidad.

—Sí, lo sé... es sólo que...

Cuando está por decir lo que temo que diga, me salvan los golpen en la puerta. Julia la abre con rapidez, cuando Tamirá entra sin pedir permiso.

—Hay un ataque de perfugas en la zona 4—reporta mi amiga con seriedad, y eso me da la pauta de que el ataque es grande.

—¿No lo pueden resolver ustedes?—pregunto apenado por Julia y mis hijas.

—Hay una cantidad de qubits acumulado sobre toda esa zona, parece que preparan una masacre...

—¿Por qué lo harian?—miro a Tamirá con sorpresa.

—Al parecer buscan provocar sombras.

—¡MIERDA!—exclamo mientras salgo de la habitación. —Hay que informar a Hugo, para evitar que sus sombras ataquen a las personas, debemos seguir ocultos...

—Por eso he venido junto a ti... deben ir Elaine, Eleonor y Aila.

Quedo petrificado, está pidiendo que mande a dos de mis hijas, y que... yo me quede aquí. No sé si pieda concebir tan idea, siempre hago lo que Tamirá me sugiere, pero enviar a mis hijas, sin el el sello dominis, me parece una locura.

¿Y a Aila? Por qué. Aila, la hija de Andree y Saskia apenas tiene 13 años, pero sí, es la que tiene el mayor control sobre el tiempo, nunca antes habia visto a otro dominis manejar el tiempo a su antojo, y ella lo hace, pero con supervisión.

—Parece una locura... pero veo algo grande Helios— Tamirá pone su mano sobre mi hombro y sé que ese gesto es su pedido máximo.

—Bien, ve a hablar con Saskia, yo voy por mis hijas.

—Ok, y preparate, por que iremos, tú, yo, Ebe y Gizah, debemos estar presentes. El resto, que vaya a esperarnos a ojo demar, incluida Elena.

Adirmo con la cabeza, mientras Tamirá va en la otra dirección, yo comienzo a caminar, hasta que Julia viene junto a mi.

—Helios...—dice de manera tímida. —Prometeme que hablaremos esta noche.

—Si todo sale bien, vamos a hablar ¿Si?—le doy un tierno beso, y la suelto para emprender mi carrera junto a mis hijas.

Primero golpe la puerta de Eleonor, ella me abre, y estaba con Elaine, al verlas a ambas simplemente son las copias de Ebe y Alex, mis princesas, hermosas, cada vez dejan más atras su imagen de niñas, para volverse en señoritas.

—Vayan junto a la tía Tamirá, les tenemos una misión...—Ordeno, y ellas parecen sorprendidas.

—¿Hoy? ¿AHORA?— escucho la emoción de la voz de Eleonor— pensé que primero debiamos ser bautizadas en ojo de mar.

—Yo también—respondo con algo de molestia— Pero no todas las cosas salen como lo planeamos. ¿Elena? —pregunto algo molesto.

—En su cuarto—responden al unísono.

Cierro la puerta, para abrirme paso de nuevo en el pasillo, doy unos golpecitos en la puerta de mi otra niña, y esta se abre de inmediato.

Elena estaba sentada en el suelo, con lágrimas en los ojos, mi corazón casi explota, porque veo a mi niña así, rápidamente, me arrodillo ante ella, y tomo su rostro para observarla.

Los ojos de mi hija parecen perdidos, como si estuviera en un transe. La llamo por su nombre, pero sigue perdida, mirando a un punto, cuando de golpe, un sollozo sale de ella al fin.

La traigo a mis brazos con rapidez intentando entender qué es lo que acaba de pasar.

Y con sus palabras, la piel se me llena de escalofríos, porquebde verdad, no esperaba oirlo aún, al menos, no hoy, o ahora, antes de que las niñas se sumergieran en ojo de mar.

—Mamá...—ella aprieta sus manos en puños, y los sollozos se escapan a sacudidas de ella— Dice... que me quieren a mí... mi sangre, la quieren derramar, luego la tuya, la suya y la de la abuela Ader... hoy nos comenzaran a cazar... Lucía me busca a mí.



Bsar90

Editado: 20.02.2020

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