Las luces, la piedra y el sol

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Un poco de miedo

Me miro  a espejo de la nueva casa en la que estamos, la verdad es que, nunca me había sentido tan expuesta, mis piernas nunca estuvieron así de visibles, este uniforme es un asco, no parece que protegiera absolutamente nada en mi, ¿porque alguien haría semejante ropa para el lugar a dónde van a estudiar? No podría correr cómoda con esto, si o si, tendría que sostener la tela para que no termine volando.

—Hija...

La voz de papá  se hace sobre mis pensamientos, estas dos semanas mi tía Gizah nos ha entrenado en cuanto al manejo del colegio, y René, nuestro instructor de manejo de elementos, se ha convertido en nuestro guía de las materias nuevas que vamos a dar. Si bien, el nos ha entrenado y enseñado sobre física, álgebra y cálculo para el manejo de los elementos, esto es distinto, estas semanas nos pidió hacerlo paso a paso, ser más  lentos, fingir que debemos hacer por partes, y la verdad es aburrido 

—Elena —Vuelve a llamar papá cuando abro la puerta y lo veo bien vestido, nunca vi a mi papá de traje, y la verdad que podría resumirlo ante todos así... tras él  está Julia, también muy bien vestida, como ejecutiva. Para el día de hoy, me pidieron llamarla "mamá " y ya me siento incómoda por hacer eso.

—¿ya nos vamos?—pregunto mientras agarro una cosa a la que llaman mochila, en ella va una computadora, la cual me costó un buen entender su uso, y me preguntaba si no sería más  fácil guardar todo el quibits de información que ocupar tanto espacio así, sin embargo, es lo que debo usar en el colegio.

—Tus hermanas ya están en el auto princesa—dice mientras me mira con algo de desaprobación —Julia, esa pollera es muy corta...

—Es la reglamentaria—Responde mientras ella me acomoda y parece no ver lo mismo que papá.

—Mi hija estará una semana con ese estilo de uniforme... ¿no había más largos? ¿De todas es así?

Mi padre suena nervioso, y Julia sólo ríe mientras niega y acomoda su corbata, pero eso no logra tranquilizar a mi padre.

—Bien, ya es tarde ¿verdad?—Se pasa la mano sobre la nariz y mira arriba, él no está de acuerdo con esto, pero no le queda otra opción más que aceptar que ya estamos en el baile. —Vamos —Ordena acompañado de un gesto y los tres vamos caminando, bajamos las escaleras de mármol.

La casa en la que estamos ahora es gigante, y debimos comprarla, para aparentar ser nuevos en la ciudad, como así, crear un estatus para mi familia, lo mismo hicieron los demás, todos tuvieron que crearse una vida previa al cambio, para así hacer creer a todos su coartada.

En nuestro caso, mi padre y Julia son dueños de una empresa de ropa, nueva en el país, en una semana tuvieron que comprar fábricas en distintas partes del mundo, para finalmente, desembarcar su "Producto" al país.

No debo olvidar mi papel, y tengo que recordar que venimos de Francia, es más, esp hicimos, mi padre y nosotros tuvimos que mudar nuestro campamento allí, escuchar los modismos, y recorrer la ciudad.

Fue agotador, pero no voy a negar que me divertí, la verdad, jugar a tener otra vida por un segundo sonó divertido, aunque para ser honestos, nunca cambiaría mi vida, por esta.

Abri la puerta del auto, para entrar con mis hermanas quienes estaban jugando con unos aparatos, los que se suponen nos conectan con amigos y familiares, la luz de los hologramas se ven molestos para mi, pero debo aprender a usarlo a la perfección.

Papá sube al frente, junto a Julia, hoy les toca entrevista de primer día, mientras que a nosotros, ya nos aceptaron por el dineral que tuvieron que pagar, igual somos condicionales, si no encajamos con las reglas, podrían sacarnos del internado, pero yo no me preocuparía por ello. 
 

—Hace mucho no hago esto—dice papá y enciende el motor—mucho menos en uno que levite, así que sujetense  niñas...

—Confiamos en ti— contestamos en coro, y Julia suelta una risa.

Al fin nos movemos y con eso papá enciende la música, las tres dejamos de hacer lo que sea que hacíamos para escuchar y apreciar la letra. La música es de antaño, pero juro por Dios que la siento nueva, nunca la habíamos oído. Pero papá parece que sí, la conocía.

Miro la pantalla del reproductor para leer el nombre de Gone Away.

Julia coloca su mano sobre el regazo de papá, parece que no esté disfrutando mucho del tema, y se lo hace saber, pero mi padre, con su silencio, pide que lo deje expiar su dolor.

Las tres conocemos a la perfección la historia de papá, las cruces que carga, y las veces que ha tenido que llorar, por lo que de verdad lo entiendo,  pero también entiendo a Julia, saber que la persona que amas está pensando en sus demonios, debe doler un montón.

Los siguientes minutos en el auto eran de puro silencio, seguida de otra canción, y como la normalidad nos hace conocer a los que creíamos entender.

Mis hermanas y yo, nos mirábamos con disimulo, pero las tres podíamos sentir el dolor de papá, estaba en el aire, y supongo que esta situación debe traerle mil recuerdos, buenos y malos.

Del mismo grupo, sonó un tema llamado Wrong side of Heaven.  Y mi cuerpo se tensó por completo con la letra, hasta que el reproductor paró, al igual que el auto.

Mi cabeza era un nido de información, información que nunca creí poder comprender, pero es increíble como unas melodías nos hacen saber más de los que nos rodean.

Habíamos estacionado dentro del internado, y ni bien mi padre se bajó, corrió hasta la puerta para abrirnos la puerta.

Julia bajó con nosotros y se sacudió la ropa, mientras poníamos nuestras mochilas en la espalda, casi como coreografía, desde donde estoy veo a mi tía Gizah que sale en compañía de Salos y el tío Ander, por lo que veo, el nuevo ingreso ha sido un éxito.

—Bien, ahora vamos junto a la directora, niñas, por favor, discreción...—papá se lleva la mano a la nariz y nosotras volvemos a reír.

—Tú eres el nervioso...—Acusa Eleonor a papá —En verdad, tranquilizate, tú sólo usa tu encanto, y ya estamos para iniciar el primer día.



Bsar90

Editado: 20.02.2020

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