Las luces, la piedra y el sol

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Los Anta

 

Cuando sientas que ya no puedes más, recuerda que la luz siempre brilla para los que la buscan. 
 


Mis ojos estaban por cerrarse, definitivamente esto no es para mi, Eleonor y Elaine parecen estar en su salsa, supongo que ellas heredaron absolutamente todo lo artístico de la familia, porque a mí no se me da, nada, ni las artes, ni la música, y resulta que un LUNES A PRIMERA HORA, tenemos talleres de educación artistica. ¿Quién me manda a mi tomar clases de facilitación gráfica? Hubiera sido más sencillo si tomaba modelado, o tallado, y simplemente usaba energía para ello, pero nooo, la tanta decide aprender algo nuevo. 

El colmo de todo esto, es que el profesor se lo toma tan enserio, habla de física mecánica, y nosotros debemos hacer el resumen en dibujos, ¿Cómo dibujo la gravedad señor Lozada? 

Tenemos 4 horas cátedras de esto, ¡cuatrooo! obviamente podía tomar sólo dos, pero tomé las cuatro. 

—¡Nunca pensé odiar algo en mi vida!—mis hermanas rien al ver mi hoja, practicamente son garabatos y palabras sueltas, ellas por el contrario, tienen un lienzo perfecto, los dibujos son tan geniales, y las palabras están conectadas y tienen sentido ¿cómo mierda lo hacen?

—Supongo que eres como la tía Liza—Elaine ríe, claro, soy como la tía Liza, ella no sacó nada artistico como mi tía Gizah o papá. 

—Que alguien me explique ¿Por qué jugamos a ser normales?

—Porque no queremos espantar a nuestro hermano, porque no sabemos si él está departe de Judith, o de Dara, porque esto es una mina de puras trampas, y debemos fingir que tenemos el control, cuando no tenemos nada—Eleonor continúa dibujando luego de acabar su discurso. 

—Sólo quería que me lo recuerdes antes de que tire todo lo que tengo enfrente.—Aseguro. 

Miro a Elaine, ella a estado un poco bajoneada todo el fin de semana, si bien papá intento borrar su amargura y disfrutar el tiempo que tenía con nosotras, pero no fue lo suficiente... papá. Sentía como su alma se partía cada vez que intentaba sonreir por nosotras, y mientras entrenabamos, era la única vez que lo veía como Helios Anta. 

—¿Crees que a papá l duele no ver a su hijo?—la voz de Elaine rompió mis pensamientos

—Creo que la vida le duele, para ser honesta, supongo que han sido muchos golpes, pero debemos estar sumamente agradecidas, porque ha mantenido mucho tiempo la cordura por nosotras... no sé si llegariamos a ser tan fuertes como lo es él, no en esa situación, no con todo lo que ha perdido. 

—Yo lo entiendo—Eleonor está pintando su hermoso resumen, y la odio un poquitito por ser tan talentosa—Su madre le quita al hijo, la madre de sus hijos se convierte en una Astram, desaparece, todo el mundo dice que ahora debe ser súper malvada, encuentra a su hijo y no puede acercarse a él. De tres piedras, sólo tiene dos, las que están en las joyas de la tía Ebe y la tía Alex. Uno de sus enemigos se queda con su quasi novia... intentó rehacer su vida, pero nunca soltó el hilo de su memoria... papá debería sentarse a llorar todos los días de su vida, pero sin embargo, está ahí, fuerte...—Eleonor al fin nos mira mientras se muerde el interior de la mejilla— Nada ha sido justo para él... y ahora, tiene a sus pequeñas princesas fuera de control, debe ser una tortura. 

Sí y sí, todo lo que dice Eleonor es verdad, y eso afecta más a Elaine, quien se muerde el labio inferior, atajandose las lágrimas, estoy por abrazarla, pero el profesor da nuevas indicaciones, y debo volver a mi trabajo, al igual que ellas. Pobre de mi hermanita, siento que todo esto, la afecta demasiado. 

Las puertas del salón se abren cuando el profesor termina de dar sus indicaciones, Anuar, Nuriel, Mateo y Teor pasan por la puerta, junto con otros estudiantes a quienes en verdad no los ubico. 

—10 minutos tarde en el cambio de hora—Anuncia el señor Lozada, y parece que sólo habla a Nuriel—Pero porque eres tú, haré de la vista gorda—suelta un suspiro

—Gracias señor Lozada, pero la profesora Monica hizo hoy las audiciones para el concierto de Marzo, ya sabe cómo se poner cuando debemos audicionar—Nuriel toma una carpe rápidamente, al igual que los que llegaban recién. 

—No sé para que te hace audicionar... todos sabemos que tendrás si o si el solo—El señor Lozada tiene un tono aburrido, y en verdad eso me da gracia, es como que ya nada podría sorprenderlo. 

Nuriel se encoge de hombros, y cómo que me recuerda a mi padre cuando está en sus días buenos y se deja llevar por la sobervia, por que simplemente sabe que es muy bueno en lo que hace. 

Anuar nos ve, y levanta la mano, ¡Ay, no! los cuatro vinen en nuestra dirección, y eso me pone un poco nerviosa, que vean mi hoja versus las de mis hermanas, quisiera tirar a la basura la carpeta, pero me tranquilizo, y no dejo que una vanalidad como esta me afecte. 

—¡Buen día Niñas!—Saluda Anuar mientras da un beso en cada mejilla a mis hermanas, cuando está por hacer lo mismo conmigo, extiendo mi mano, él se sorprende, pero termina riendo, me estrecha la mano, y con un movimiento me jala hacia él para saludar con los besos. ¡Maldito tramposo! 

Mi hermano y sus amigos nos saludan de la misma manera, y no voy a negar que nadie me puso tan incómoda como Anuar. 

—Quiero las graficas sobre las leyes de Newton—Repite el profe al equipo que acaba de llegar. 

Anuar hace un gesto con el pulgar, supongo que significa que sí, mientras quitan de sus cajones los lápices de colores Nuriel comienza a negar. 

—¿Cómo es que se les ocurre mezclar estos lápices?—¡Dios, eso fue tan Anta, mejor dicho, tan papá!

Nuestras mesas traen un cajón quizás de un metro de largo por 30 de ancho, y dentro están guardados lápices de colores, lápices, borradores... bueno, todo lo un artista, o apasionado de la papelería pueda necesitar para este taller, y cada cosa, tiene ranuras, en las que se colocan, al abrirlos, en teoría, según yo, los encuentras ordenados. 



Bsar90

Editado: 20.02.2020

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