Las luces, la piedra y el sol

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El amanecer

Guía a aquellos que no ven la bondad en otros, guía a aquellos que no ven el dolor del otro, guía a aquellos que no entienden que todos somos distintos. 
 

El frío calaba  mi piel, haciendo que temblara, el viento hacia que sea peor. Estoy abrigado, con cuero, y tela gruesa, sin embargo, esto no es normal, no es climático, es energía. Por ello, no importa que intente paliarlo con la mía, al final termino temblando.temblando.

He intentado transformarla, pero regresa cual gota de agua resbalando sobre mi piel.

Estar arriba de este cerro tampoco ayuda, muy por el contrario, me puse como blanco, como antena. Desde que la sentí, desde que mi cuerpo se sacudió con su presencia. Yeru está aquí, lo sé, y se ha escondido en algún lugar, pero también estoy seguro que ella sabe dónde  estoy yo.

Me pongo en cuclillas y toco el suelo, mientras analizo la forma de expandir hilos de energía hasta encontrarla, pero no será tarea fácil, sí por 15 años se escondió de mi, ¿qué me hace creer que la voy a encontrar tan fácil? Si bien, ahora ella está de este lado, no quiere decir que esté a mi alcance.

Una sacudida me descoloca, de la nada, siento ganas de llorar, y cortaduras en todo mi cuerpo, esto me obliga a poner ambas manos sobre la arena, así como vino desapareció.

¡Mierda! ¿qué fue eso?

—¿Estás bien Helios?—pregunta Andree mientras camina hasta mi.

—¡No!—contesto  cuando me pongo de pie, porque en verdad esto es horrible. Si bien la sensación pasó, mi piel y mi Alma se quedó con el sabor. —¡Carajo! —exclamo  pateando una miedra y me agarro  de la cabeza.

—¿Quieres que volvamos a la casa?

—¡No!—respondo de manera imperativa —¿Mandaste a René junto a los chicos?

—Cómo lo ordenaste, entró al colegio como profesor suplente de Cálculo—Andree se pone las manos en los bolsillos, para mirarme con mayor concentración, de manera a analizar mi reacción. —¿Te metió a alguna bifurcación?

—Definitivamente lo que sentí no era una bifurcación, fue como si mi cuerpo entero se hubiera sumido al dolor, fue horrible.

—Tal vez deberíamos hablar con Berenice de esto.—sugiere, como si hablara con un niño, es obvia mi respuesta, le ofrezco una mira de reproche, porque no, no voy a meter ahora a Berenice en esto, ni a Etiel, ellos ahora deben pasar tranquilos, Berenice no está bien de salud.

¿Aldebaran? ¿Ader? ¿Papá? No, no quiero que ninguno de ellos se meta en esto, suficiente tienen ellos con sus líos personales, en medio de batallas entre ellos y fuera de ellos.

—¿Julia ya sabe de esto?

—No... y no lo sabrá hasta que tenga más pistas, yo simplemente sé que ella está aquí, porque lo sentí, pero... no tengo pruebas concretas... a quién sí ya puse al tanto es a Hugo—toco mi nariz y recuerdo la última vez que nos vimos, cuando descubrimos por boca de Nuria a qué nos enfrentamos.

—¿Te estás escuchando Helios?—estoy por responder cuando él saca una mano del bolsillo y me hace un gesto para que lo escuche—Julia te ama, y... ¡Mierda! Sé que ella sabe que tu corazón no es suyo, y lo sabe desde el día uno, pero ¡Carajo Helios! Ella merece saber que está aquí!

—¿Para qué?—pregunto encogiendome de hombros y con rabia— No voy a correr tras Yeru, ¡Mierda! No lo haré, por más que muera por ello. Y no por Julia... por mí. Ella me dejó, con mis hijas, me dejó y huyó con Lior, canceló nuestra boda, me ilusionó con tantas cosas... y ¡Hija de la re mil  puta que entiendo por qué lo hizo!

>>Pero pudo ser honesta conmigo, pudo no acercarse a mi, y quedarse con Lior de una vez, y me contaba que me dejaría a mis niñas... pudo, no irse... al menos no así. No esa noche, no era lo que teníamos planeado.

Andree me mira con detenimiento, como si mi discurso hubiera tocado la fibra más expuesta de su ser. Se acerca de nuevo a mi, me pone una mano sobre el hombro para finalmente suspirar y soltar sus palabras.

—De esa misma manera pensará Julia...—puta, me acaba de dar en medio del pecho con sus palabras —Y no nos mintamos, a pesar de tu enojo, la amas, se nota en tu rabia, en tus manos, en tus ojos, la intentas odiar, pero esta vez no es tan fácil como cuando éramos adolescentes... y creo que eso es lo que más te pesa ¿Verdad?

Suelto una risa nerviosa, mientras mis manos tiemblan ¡El maldito tiene razón!

—¡Esto es una porquería! —digo mientras mis manos tiemblan y toco de nuevo mi nariz con algo de rabia por hacer tan evidente mis nervios. —De igual manera, no voy a correr a sus brazos... ni pediré explicaciones... yo sólo quiero saber, ¿qué se supone que debo hacer? ¿Matarla? ¿Apresarla? ¿Combatirla? ¿Ayudarla?

>>Según Nuria ella es la reina de todo el mal, de todo el maldito ¡mal! ¿Pero qué  es el mal Andree?

>>La vi en tantos sueños, en algunos la amo, en otros la odio...—miro a las nubes que se forman a lado nuestro mientras el viento hace que tiemble más —En algunos la llamo Zafiro, en otros...—sonrio con melancolía mientras me detiene la rabia—La llamo Yeru... pero en los más  duros, en los más densos, ella es Amit... y eso, de verdad... de verdad no es bueno.

>>Bajo ese nombre hay destrucción, sangre, dolor.

Llevo mis manos a mis bolsillos, mientras Andree se cruza de brazos, porque en verdad intenta entender mi punto, pero le cuesta, mira las rocas que están bajo nuestros pies, y las patea, hasta que finalmente decide hablar.

—Siempre fue complicada—responde cuando también se pone en dirección para apreciar las nubes—Supongo que ahora será peor... y de verdad, Helios, yo sé que tú no piensas volver a conquistarla, y estoy seguro que ella no tiene más esas intensiones, han pasado 15 años, al fin y al cabo, y si bien, el corazón busca lo que busca, ambos tienen otras prioridades.

>>Tengo el presentimiento que ella irá tras Beatriz y Dará sin piedad, y es allí dónde debemos decidir si intervenimos o no. Será un derramamiento de sangre, pero convengamos que ellos han hecho cosas peores... sin embargo, eso roza con nuestros principios.



Bsar90

Editado: 20.02.2020

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