Las luces, la piedra y el sol

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Igual de miserable

Habíamos sido expulsados del recuerdo, los animarums estaban extrañamente callados, pero yo, tenía un lío en la cabeza.

Tomé mi rostro con ambas manos, mientras la impotencia llenaba mi cabeza de malas ideas, tenía ganas de salir corriendo contra la etupida de Beatriz y la verdad estaba dispuesta a hacerlos, a matarla.

Mis ojos se llenaron de lágrimas, como en años no lo hacían, mi cuerpo temblaba, y mi sufrimiento era más intenso que el de todos los humanos en mi piel.

Aldebaran estaba allí, en frente mirándome, y sé que la única razón por la que no ha venido junto mi, es porque debe asegurarse de que Helios esté bien. El Anta estaba muy mareado, pero aparentemente sano 

—Abi...—Dice cuando deja a Helios contra una gran Roca y viene junto a mi.

—Es una mierda —hablo mientras sorbo y seco las lágrimas que no paran de caer—Todos estos años, todos estos malditos años evité recordar el día de mi muerte, porque me daba... me da vergüenza, rabia e impotencia, saber que había dejado morir a mi hijo y a mi... que prefería la muerte a luchar.

>>Todos estos malditos años pensé que fui una mala madre, una que prefirió cegar su vida...

Intento respirar, me seco  de nuevo las lágrimas que no paran de caer, como mi nariz que estaba chorreando a causa de mi llanto excesivo, el rostro de Aldebaran sólo me revelaba que él opina lo mismo, está igual que yo, puedo sentir su frustración.

—¿Cuánto tiempo lo planeo? ¿Hasta dónde todo ha sido su plan? ¿ME ENTIENDES?  La maldita de Beatriz jugo sus fichas de forma muy metódica, y quiero saber, necesito entender ¡Hasta qué punto todo esto fue planeado por ella y por Dorot?

—Mi amor, te entiendo—Aldebaran se arrodilla ante mi, y pone su mano sobre mi rodilla—De verdad, Te entiendo, pero mi amor, no, no nos metamos a tanto, lo importante es que sabemos esta verdad...

—Y con esto, que si no no me convertía en una Astram, ninguna de nuestras hijas hubiera nacido, no íbamos a tener una designada en la familia, al menos, no tan fácil—miro a Aldebaran y las lágrimas vuelven a caer—Eramos felices, estábamos llenos de... de ilusiones, sueños, una vida, y amor, ¿por qué me arrebató eso? —tiemblo con mi pregunta, porque la rabia me llena—Me sacó el derecho a ser madre, y... ¡Puta mierda! No entiendo que ganaban esos perdidos trabajando para ella. Esos mismos imbesiles son los mismos que... que atacaron a Zafiro, lo vi gracias a Helios... pero dime Aldebaran... dime ¿qué quería Beatriz permitiendo que hieran a nuestra hija con tú daga? ¿Hugo también estaba allí por que ella lo calculó o no? ¡ya dudo de todo Aldebaran!

La verdad es que sí, estoy paranoica, por que no comprendo tan siquiera cómo es que me escogió a mí, por qué.

—La única —habla Aldebaran mientras toma mi mano con fuerza— qué sabía que estaba esperando ser padre... era ella—confiesa con miedo— Yo se lo conté, ella sabía que estabas embarazada... es mi culpa, ella te eligió a ti, por que estaba segura que yo te iba a revivir, como sea, por Ander, y por ti, ella me tenía a mi en sus manos, y me usó a su antojo...

Como títeres, así jugó con nosotros, nos hizo... nos hizo nada a su antojo, en busca de su venganza y de su supuesto mundo perfecto.

—La quiero muerta.

—Y morirá—La voz de Helios suena apagada, dolida, creo que el grafeno ya lo está haciendo mal—pero antes, debemos, averiguar si Beatriz dejó de controlar los hechos... y sólo Tamirá podrá ayudarme.

—Bien—digo secando de nuevo mi rostro, intentando aplacar el dolor—me voy a reunir con Hugo y los demás  para ver que hago, con respecto a mis nietas, y tú, encárgate de averiguar a fondo eso de la interconexión —Apunto a Aldebaran—Si eso es Real, podremos reiniciar el tiempo... en el momento que creamos todo este lío se solucione... haz que valga la alianza.—mi voz suena destrozada y la verdad es que me duele tanto el Alma que no puedo creer que no haya destruido nada aquí.

—Ader...—Helios habla apenas—necesito pedirte un favor...

—Habla Anta...—ordeno, cuando los animarums comenzaron a susurrar de nuevo.—,¿Sabes dónde está?

—No...—digo la verdad, a mi también me encantaría encontrar a mi hija.

—Ellos no te lo susurran—pregunta ya apenas mientras saca la botella de oro de la chaqueta, ya veo que se acerca mi hora de marchar.

—No lo harían...—aseguro—Ellos también responden a Amit, no lo van a traicionar.

Helios afirma con la cabeza y aunque se encuentre totalmente debilitado a causa del grafeno, puedo ver su indignación y enojo debido al abandono que ha sufrido.

Muchas veces, me puse a pensar que mi vida, al igual que la de Helios ha sido un perfecto caos, y que todo lo que vive es una injusticia, desde ser lo que es, hasta que Yeru lo haya abandonado. Si bien, aún como líder de los nemosorum él es mi principal enemigo, y si lo derrotó todo esto se acaba de una, saldría victoriosa de una batalla de siglos. Yo no soy una rata, y alguien como Helios, debería morir en batalla y no atracción.

Al igual que yo, yo debía morir en medio de una maldita guerra, buscando las piedras, luchando con los Nemosorums, contra enemigo de alto nivel, no, no como se dio.

Me mataron de manera cobarde, sin darme chance, sin dejar que me me defienda, jugaron conmigo y quien sabe desde cuando, desde dónde. Lo hicieron por mis hijas, para que sea más fácil tener una designada, para que sea más  sencillo que yo me deshaga de ellas y las proteja como debería, para que incluso le robe su energía, y convertirme en esto.

Si no fuera por Helios, si no fuera por ese factor que Beatriz no midió, todos sus planes hubieran salido a la perfección.

Esa mañana en Ojo de Mar, Hugo me dijo que sólo tomara a Zafiro y luego a Helios, que los alejara  de ojo de mar. Si eso salía tal cuál, sólo me bastaba con tirar a mi hija a ojo de mar, secuestrar la y ya nos íbamos a encargar de extraer su energía. Pero Helios decidió acompañarla... él no la iba a dejar vagar  ese sendero a su amada. Todo gracias a que alejé a Lucía, un pequeño juego que lo cambió todo, porque permitió al chico ser él, tomar sus decisiones y a pesar de ser áspero, sólo quería cuidar a Amit.



Bsar90

Editado: 16.02.2020

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