Las luces, la piedra y el sol

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Nosotros no somos héroes

Las sombras caen sobre mi corazón
 


La puerta de la habitación se abrió con fuerza haciendo que todos los  presentes nos demos tremendo susto. Ebe  me estaba cerrando la Herida, si bien, duele como la mierda estoy bien, pero no voy a negar que ver la cara de preocupación de Hugo me llenó un poco el ego.

—¿Estás bien?—pregunta acercándose cuando todos salen de la habitación llevando toallas ensangrentadas y latonas de agua. Berenice da una mirada de reproche, pero guarda silencio y se va.

La única que se queda con nosotros es Ebe, porque está limpiando aún mi energia. Los dominis son excelentes en medicina, no se discute. Ya habría muerto si estababcon los nemosorum. Pero es también gracias a que mi hermana y yo tenemos las piedras que nuestros poderes se intensifican.

—Sólo tráeme un cigarro y juro que voy a estar bien—Digo sentándome  en la camilla cuando Ebe me mira mal.

—Nada de cigarrillos, ni alcohol por lo menos 24 horas Alex. Me costó curar tu energía, y agradece que no tengas secuelas.

—Por que eres la mejor doctora del mundo... ¿Ya me puedo ir?— Pregunto sonriendo a mi hermana, quien niega rotundamente.

—24 horas de observación, por si tenga veneno o grafeno, o cualquier cosa que exija otra intervención.

—Eres una amargada...—Reprocho mientras me siento al borde de la cama y me levanto, pero ni bien me pongo de pie, siento un mareo gigante. Pero antes de ir al suelo, ya estoy en los fuertes brazos de Hugo.

—24 horas—Asegura con tono amargo Ebe —Y aprovechemos a Hugo, ¿la puedes cargar y llevarla a la habitación de a lado?

—¡Claro!—Dice cuando ya estoy colgada e  sus brazos en menos de un segundo.

—¿Serás mi enfermero?—pregunto divertida y dejando llevar mi imaginación, provocando que Hugo se sonroje.

—De hecho...Ebe sostiene la puerta para que Hugo pase, y a continuación, caminamos en la dirección que nos guía—Hugo... sí, necesito que la vigiles, sé que Alex puede teleportar objetos que haya tocado, y estoy segura que tocó alguna cajetilla en estos días... es enserio... nada de eso Alex.

—No te preocupes, la vigilaré—Asegura Hugo cuando Ebe nos abre la puerta de la habitación en la que me quedaré.

—¿El sexo también queda prohibido hermana?—Hugo quedó helado al oírme, pero Ebe  se encoje de hombros, como silba pregunta fuera normal.

—Siempre y cuando no sea salvaje, toda actividad física, es bienvenida. —Ebe ríe, mientras el rostro de Hugo se siente caliente, en esta posición no estoy tan lejos de su cara, y su corazón late a mil—Ahhh, eso sí, mejor pongo barreras de sonidos, en esta casa hay demasiados adolescentes...

Y con eso salió de la habitación. Yo bordeo los ojos, por que de verdad sello  la habitación con su energía, y no puedo evitar reír, mientras Hugo me baja a la cama.

Me saco los tacones de nuevo y termino acostándome, de manera a acomodarme, si debo estar bajo observación que sea en serio cómodo esta mierda.

Suelto un suspiro, levanto la vista hacia Hugo quien tiene los brazos cruzados y me observa atentamente, yo simplemente levanto las cejas para hacerle e tender que conozco esa expresión.

—Si vas a comenzar a regañarme, de verdad prefiero tener un cigarro en los dedos querido Hugo.

—¡Esto no es un juego Alexandra!—reclama cuando estira una silla para sentarse, yo acomodo la almohada bajo mi cabeza para prepararme, escuchar los discursos de Hugo es como clavarse un puñal en los oídos.

—No necesito soportarte  Hugo, de verdad, no.

—¡Casi muero pensando que...!

No puedo evitar reír al oírlo e interrumpo su discurso, el mismo que se hace suspiro, porque simplemente mi imprudencia lo acaba de desanimar.

—No me vengas a decir que te dio miedo perderme... odio los discursos melosos, y lo sabes...

—Pues sí. ¡Maldita sea! —Se acerca más a mi, tanto que no puedo nisiquiera correrme un poco para atrás a causa de la posición de la almohada— Apenas hacia unas horas que... que te tenía en mis brazos... ¿Te imaginas? NO, NO LO HACES.

No puedo evitar empujarlo y sentarme de golpe, para intentar convertir mi ataque de ansiedad en risas, pero comienzo a temblar, comienzo a descontrolarse. He sido secuestrada por mi amígdala, por que no logro centrarme, intento meter aire en mi cuerpo, respiro fuerte, y creo que estoy en un gran Lío.

—Alex...—Levanto la mano para apartarlo, por que necesito centrarme, necesito volver.

Las palabras de Zafiro volvieron a mi cabeza, y eso lo empeora, no puedo regular mi aire, no lo puedo, el pecho me presiona con fuerza, y el aire que pueda meter en mis pulmones no es suficiente.

—¿Quieres que llame a Ebe? A tu abuela...

—No...—digo tragando fuerte, intentando volver, intentando centrarme, pensar en mi objetivo. Nuestro objetivo. No debo desviarme.

Esto ya estaba definido, ya lo estaba, no, no debería de ninguna manera retroceder. Me froto la cara, para finalmente soltar el aire que tenía retenido.

—¿Crees que quiero morir?—pregunto al final, cuando los soyozos  me sacuden—No quiero, de verdad...—cada vez es más difícil regular mi respiración, el exhalar e inhalar se hizo pensado, por que mi cuerpo se olvidó del ejercicio— Pero...—respiro de nuevo—si toca... toca.

Pongo mis manos sobre mi estómago, para ser juzgada por la mirada de Hugo, quien está entre la preocupación y el enojo.

—¿Qué es lo que tienen planeado Alex?—pregunta sentándose a mi lado en un salto, yo niego, porque no, no se lo voy a decir, no se lo voy a contar. No porque pueda evitarlo, por que yo puedo arrepentirme. Y esa no es opción. No lo es. —Alexandra...

—Puedes pedirme cualquiero cosa, lo que sea, de verdad, pero no eso, no te lo diré —Sonrio y aún con el aire dificultoso intento seguir— Lo que planeamos, te juro que es lo mejor para todos,—las lágrimas comienzan a salir de mis ojos, con miedo, como nunca antes—No tienes idea de lo difícil que es esto... ni Puta idea, pero tanto Amit... como yo, estamos seguras que es lo correcto.



Bsar90

Editado: 20.02.2020

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