Las luces, la piedra y el sol

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Mara

El sonido de las Calderas daban justo contra mi cabeza, sobre mi rostro goteaba el agua de alguna tubería que tenía alguna fuga, cuando la conciencia estaba totalmente en mi cuerpo, mis ojos al fín comenzaron a vislumbrar, todo se me hizo claro, y con eso, el miedo invadió mi ser. 

Me sacudí, para darme cuenta que estaba atado de pies y manos, mi boca tenía una mordaza, y mi cuerpo estaba lleno de pequeñas heridas, ¿Dónde estoy? ¿Qué fue lo que ocurrió? 

Ante mí aparece una mujer rubia, junto a la chica que me envolvió en esa cosa oscura que tomó mi cuerpo por completo.  

— Hijo de Helios y Amit... tiene el encanto de Helios, a decir verdad.—La chica mira a la Rubia que acomoda su cabello tras su oreja, yo la verdad no entiendo de qué están hablando. 

— La misma Puta cara de su padre—La rubia se arrodilla ente mí y toma mi rostro, yo me zafo de su agarre con un movimiento, por que en verdad esto me está asustando, pero el miedo, también da coraje.

—Dara... no puedes tenerle rencor por siempre.

—Griana, dejame odiar, y tú haz lo tuyo, él no puede entrar a Ojo de mar... Iriel debe conseguir su energía de otra manera. 

La rubia, quién evidentemente se llamaba Dara se pone de pié y se aleja de mi, cuando es la otra mujer la que se pone en cuclillas junto a mi, en eso, me saca la mordaza, su mano está caliente, como si fuera una tetera que recién salió del fuego, su tacto fue tan fugaz, pero me dejó la sensación de haber tocado el fuego. 

—¿Quiénes son ustedes?—pregunto cuando la mujer me ofrece una sonrisa cargada de maldad— ¿Quién es Iriel? ¿Qué son las tonterias que están diciendo?

Dara se encogió de Hombros y rió como loca, mientras que la otra mujer, sólo abrió más los ojos, es como si mi miedo la alimentara, y le diera placer absoluto. 

—Tú eres Iriel...—Ell se acerca más a mi rostro y me pone realmente incómodo

—Nuriel—Digo firme

—¡oH por Dios!—Dára Ríe mas fuerte—Cara del padre, estupidez de la madre... no tengo tiempo para las tonterias de un niño... ¡Mara!

Escuchar el nombre de mi hermana me petrificó, y cuando la vi entrar mis pies se hicieron de hielo, ella estaba vestida con una ropa muy parecida a la de Dara, me estaba mirando con algo de miedo, y yo no entendía nada, pero nada de lo que estaba ocurriendo. 

Agachó la cabeza al verme mientras la desespera me comenzaba a tomar por completo. ¿Qué está pasando?

—Mara... explícale a tu hermano quién es.

Mi hermana sacó de su bolsillo una especie de polvo y lo tiró en el aire, el tiempo parecía haberse detenido, o pasar más lento, porque podía ver las partículas en el aire.

Como si estuviera atrapado en un bello sueño todo se llenó, de la nada estaba e  medio de un bosque, el verde de las hojas brillaban con la luz del sol, el canto de los pájaros llenaban mis oídos, hasta que vi a mi hermana, ella estaba parada ante mi, y yo estaba ante ella.

—¿Qué está pasando Arcoíris?—pregunto a Mara quien aprieta la mandíbula, ella sólo me señala a un sitio, me giro, para ver a dos personas, un hombre y una mujer... de repente el bosque se volvió una habitación, y la chica estaba con el joven, hablado muy cerca.
 

El joven besa a la chica, la acaricia, y lo que noto es que ella lo disfruta.  se separa de ella y con los emoción dice unos nombres, nombres que me suenan en demasía.

—Elena, Elaine y Eleonor...

—Ahora vamos por vocales —ríe—¿por que esos nombres?

— Son hijas de la piedra —  señala a la chica— y del sol— Se señala a él—Todas tienen relación con el fuego y la luz, es lo que provoca  cuando aplicas la luz del sol con alguna piedra brillante...

—Genial... por que él  se llamara Iriel...—responde con un beso.

—¿En verdad? Te juro que me sorprende... no sólo  que también  se relacione con la luz...

— Nada mal para una Atea renegada.

—Dios es mi luz... no, nada mal, y a decir verdad, me gusta... nuestras luces, tienen nombre...

— Y apellido.

—¿,De verdad? ¿Te vas a casar conmigo?

—Sólo  si me prometes que no habrá fiestas, ni bombos y platillos.

—Te juro que será la boda más  silenciosa  del siglo.

Aún no entendía lo que ocurría, hasta la que toda la escena cambió, lo que vi fue horrible, la chica, que hace unos minutos parecía feliz, con ganas de amar, estaba bañada de sangre, su rostro era de odio puro. Ella salió del sitio dónde estaba, y el llanto de unos bebés hace que preste atención a otra escena.

Todos se hace confuso, lo único que llego a reconocer en medio de la locura, es cómo de 4, quitan a un niño, lo separan, y desaparecen con el bebé.

El escenario vuelve a cambiar, y ahora veo a Dará, con otra mujer mucho mayor, entregando a dos bebés a una pareja. ¡mierda! Esa pareja son...

—Ellos nos criaron—dice Mara con algo de miedo en su voz, yo volteo hacia donde ella estaba, mientras mis rodillas temblaban.—No, no están vivos, se los conoce como piedras Rojas, y una Astram llamada Ambar, los creo para nosotros.

—¿qué carajos? Debo estar soñando, esto debe ser una pesadilla —digo mientras intento despertar, o correr a alguna dirección, pero hacia donde vaya terminó viendo a mi hermana.

—A mi también me fue difícil entender, pero Iriel... mi pequeño gruñón, esta es nuestra realidad.

De nuevo me lanzo el polvo, y en mi cabeza como películas comenzaron a reproducirse mil cosas, de repente, sabía quienes eran mis padres, quienes eran los dominis, cuál era mi nombre, quienes era los de la Orden de las Rosas, y por sobre todo. Todo este tiempo estuve con mis hermanas.

Me sacó del transe, y ya no estaba atado, mi hermana estaba ante mí, con una pequeña sonrisa, alzó su brazo y de el vi un hilo colgarse, en ese instante lo supe. Yo era Iriel, el hijo perdido de Helios Anta y Amit Lamied. Pero... ¿qué mierda es esto?



Bsar90

Editado: 20.02.2020

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