Las luces, la piedra y el sol

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Designada

La guerra no es más que el inicio de la muerte.

Mis ojos no lograban vislumbrar nada de lo que tenía en frente. Cuando llegamos a ojo de mar, la única indicación del tío Andree fue que nos tomáramos de las manos, Anuar se había puesto s mi derecha y s mi izquierda tenía a Eleonor, Eleonor tomaba a Elaine y esta a Aila.

La cadena era prácticamente gigantesca. Con la voz firme nos ordenó en un momento que saltaramos, y eso hicimos. El sonido del agua llenó mis oídos, y no hay forma de explicar lo que vi y escuché, pero la última frase se me quedó tatuada.

<<Tú puedes elegir, ellos no>>

El agua acaba de expulsarnos  y aún no logro ver nada más. Mis oídos zumban  como si un panal de abejas estuviera en mi interior, intento acomodarme, en medio del bosque, pero el zumbido se hace más fuertes, comencé a marearme,  la confusión y el miedo se hacían más grandes. Estaba a punto de perder el norte cuando Anuar me toma de los hombros, yo lo miro, y él a mi, sin más, me toma en sus brazos y eso pareciera que lograba calmarme. ¿Acaso es él el guardián?

Me separo de él, para mirar mi muñeca, el hilo azul comenzó a hacerse visible, lo seguí, y miré la muñeca de Anuar, pero la luz no se encendía de ese lado, no lo hacía.

—¿Estas bien Elena?—pregunta acomodando mi cabello tras mi oreja, yo niego, cuando el murmullo de las voces de mis compañeros comienza a hacerse nítido.

—Mierda...—La voz del tío Ander fue de sorpresa e indignación, me volteo buscando la razón de tanta inconformidad, para darme cuenta de la tragedia.

Mis ojos se clavaron en el hilo que pendía de la muñeca, de la persona que se encargaría de ser mi guardián, de la persona que debería velar por el bien estar de los dominis, y trabajaría como a codo con mi padre.

Doy dos pasos atrás, para que Anuar me sostuviera antes de que me diera contra el suelo, sonrío con inconformidad, y entiendo a todos.

Aurora, levantó su muñeca, y su rostro también estaba lleno de sorpresa. Estoy unida a la hija de Dara. ¡Puta Madre!

Pensaba que las cosas no podrían ponerse peor, ¿cómo es posible? Debe ser un mal entendido.

—Insolito—murmura Tamirá, quien nos mira con los brazos cruzados, ella está recostada contra un árbol y parece que ni ella lo pudo predecir. —Y yo aposté por Salos... creo que debo un buen a Helios.

—Debe haber un error—reclamo a los adultos, la tía Ebe niega, y mis hermanas están heladas—No, definitivamente...

—¿Tanto me odias? ¿Es por Iriel a caso?—pregunta Aurora cruzándose de los brazos a lo que yo reacciono con incredulidad.

—Supongo que acabas de tener una clase de historia Aurora—acusó cuando ella suelta los brazos para llevar sus manos a los bolsillos —Por culpa de tu madre, es que estamos dónde estamos.

—Como yo lo veo, gracias a ello estamos aquí. —Responde con gracia.

—¿con quien sueles hablar cuando caminas sola?—Pregunto sin rodeos, y miro a Tamirá para que me ayude y la lea, así la descubrimos de una buena vez.

—Te sorprendería saberlo Elena, pero pregúntale a ella—dice mirando a Tamirá, y su respuesta será la misma, No ES DE TU INCUMBENCIA.

Todos los presentes, y eramos muchos quedaron mirando la escena con incomodidad, Anuar no me había soltado, y apenas me percato de ellos, por que estaba por tirarme sobre la cara de Aurora, quien simple sonrió.

—¡No podemos permitir que ella sea la sucesora de mi padre! La hija de Dará...

—¡Basta!—La voz del tío Ander se impuso sobre lo presentes, pero yo no dejé de mirar a Aurora quien me desafiaba con su mirada y postura. —Lo siento Elena, pero vas a tener que comenzar a entrenar tu manejo a la frustración, y por sobretodo, a confiar el Aurora, aunque no lo quieras. Tu padre ya se encargará de instruirla  y si el destino la puso ahí, en ese rol, por algo será. Ella no tiene la culpa de ser hija de Dara  y Dorot.

El silencio volvió a invadir la escena causándome  miedo, rabia y dudas, de verdad esto no debería estar pasando, sin embargo está pasando y me llena de coraje.

Finalmente me fui hasta mis hermanas, quienes me agarraron del brazo y me examinaron de pies a cabezas.

—¿Qué mierda fue eso Elena?—Eleonor pregunta con enojo, y la mirada de Elaine secunda el reproche.

—¿No te das cuenta? Soy la designada... unida a... la hija de una traidora.

—¡Como si madre no lo fuera!—reclama cuando Elaine se pone muy sensible, ella no puede escuchar a la gente discutir.

—Basta, no podemos juzgar a mamá, ella es una Astram.

—¿Y?

—Basta...—Elaine murmura entre lagrimas para que hallemos.

—Estoy segura que ella habla con Dara —Acuso haciendo caso omiso a Elaine—y está a favor de la orden  de las rosas, nos va a exponer y matar a todos, créanme.

>>Todo el tiempo en el instituto jugo a ser la princesa en apuros, y aquí viene a actuar como si tuviera carácter. Definitivamente esconde algo. Y no quiero que mi vida penda  de ella.

—Pero lo hace—Eleonor básicamente me grita, causando que todos nos miren—Deja de comportarte tú como una princesa ahora.

Ni bien dijo esto, y pareciera que mi cuerpo lo entendiese, sentí como de mi interior nacía algo, algo tibio, como una corriente eléctrica que buscaba salir de mi.

La energía salió expedida de mi, y esta se expandió como ola por todo el bosque, y maldita mierda, eso nos acaba de delatar.

Todos los que estuvieran cerca ahora sabrán que estamos aquí, todos tienen entrenamiento previo... menos los del colegio, Aurora y yo. ¡Puta mierda!

—¿Alguien me explica por qué no realizamos el salto antes de que Elena libere su energía?—Pregunta Andree a Tamira quien se encoge de hombros— ¿Para quién trabajas ahora?

—Para la salvación —Asegura ella, cuando se coloca en posición de pelea.

Todos ya sabían que hacer, menos yo, esto es nuevo para mi.

Los del colegio se pusieron tras la línea de Andree, luego estábamos Aurora y yo.



Bsar90

Editado: 20.02.2020

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