Las luces, la piedra y el sol

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Libertad

Miro al cielo, el cuál está teñido de nada, respiro profundo llenándome de placer absoluto, saber que cada paso de mi plan se ejecuta con tal precisión me termina asustando de la nada, sin embargo, aquí estoy, entendiendo que el destino es tan frágil, y cuanto puede cambiar con un simple movimiento. 

Por años creí que todo lo que tenía era absolutamente todo. Sombras. Poder, energía, inmortales e iluminados bajo mis manos, pero me di cuenta que eso no era nada, en comparación a quienes tienen el poder de decidir el destino de las personas.

Nada es más fuerte que eso, nada es más importante que reconocer los patrones de la vida, truncarlos y redireccionarlos, el placer es único, es gigante, nada te detiene cuando descubres el ciclo. 

Corromper almas es una nimiedad, y eso en verdad me fascina, porque puedo tirar a la humanidad entera en un sólo chasquido, sin embargo, no sería divertido,y no conseguiría mi objetivo. 

Miro mis uñas, mientras el sonido de mis soldados me alertan la presencia de alguien acercándose a mi radio, camino hasta el trono improvisado que me cree, con chatarras, motos y partes de autos, los desfiguré con energía logrando convertir el cúmulo en un interesante lugar para presumir mi poder.

Cuando al fin me siento, alzo la vista a los 4 soldados, tres chicas y un muchacho que llegaron junto a mí, ahora está hincados de rodillas, esperando a que los autorice a hablar.  Hago un ademan con las manos para que finalmente se paren bien y hablen. 

—Reina...

—Al grano...—apresuro a decir, pues ya veo que intenta hacerme de rodeos. 

—La madre de Helios quiere hablar con usted, está haciendo un pequeño...

—Escandalo...—Aseguro mientras río—y ella cree que así va a conseguir algo, eso es lo que más me sorprende. Traiganla, y también a Ámbar, las quiero atadas, y con doble sello de seguridad, rodeada de almenos 10 soldados, y, queiro que la inyecten grafeno... por si a la muy estúpida se le ocurre saltar. 

Hicieron una reverencia y los 4 se fueron, ni bien esto ocurrió, los inmortales e iluminados hicieron como una cadena alrededor de mi. formando una especie de pasillo, mientras unos de ellos echaba un polvo negro en el suelo, según entiendo, es para protegerme. 

—Amit suftra sarag, lionse

—No,—respondo—me cuido sóla, no necesito que llenes de energía este lugar, pero agradezco el detalle.

Éste me vuelve a hacer una reverencia y se va a su lugar en la formación del pasillo, cuando escucho al aire romperse, el perfume de Lior me da la pauta de que al fin se le pasó el enojo, y decidió venir. 

Me volteo para percatarme que trae en su mano un conejo, por un segundo frunzo el ceño, pero para ser honestos, es imposible que yo no me enternezca ante el pequeño animalito, así que intentando mantener mi reputación de mala, caigo en la trampa, y voy a por él. Lo tomo en mis brazos, sin contener la sensación de ternura que me causa, miro a Lior quién está sonriéndome. 

—¿Por qué me haces esto?—pregunto acariciando al conejo 

—Quería probar algo—asegura, y la verdad es que suena aliviad— muy por el contrario de enfadarme, simplemente me encojo de hombros. 

—¿Si soy Humana?— bajo al conejo en el suelo y este comienza a dar saltos de un lugar a otro—No soy un monstruo Lior. 

—Lo parecías, ése el problema.

—Lo dice Lior... es increíble que intentes hablarme de moralidad y humanidad, tú.

De nuevo se encoje de hombros cuando lo abrazo, intentando dejar en claro que perdono su acto de rebeldía, y que a pesar que me puso a prueba con el conejo, lo entiendo. 

El sonido que viene de alrededor me obliga a separarme de los fuertes brazos de Lior, para finalmente sentarme de nuevo en mi trono de chatarras, ver a Judith encadenada y a Ámbar de la misma manera me causa cierto placer, pero no es momento de presumir mi victoria. 

—¡Miren a quién tenemos pidiendo una audiencia con su reina!—exclamo con energía mientras lo vítores de mis soldados sonaban fuerte. 

—Tú no eres mi reina—Judith habla fuerte—Eres la reina de la basura, de la nada, de la porquería. 

—Uyyy mira esa irreverencia,  aprende de Ámbar, quien a pesar de ser una Astram está calladita, por que sabe que la podría matar en dos segundos, ella ya probó algo que casi, casi lo hago contigo, pero, no podría ser tan cruel con la abuela de mis hijos. 

—JA! vamos Zafiro, me vas a decir que te interesan esos niños. 

— ¿Qué mierda es esto Judith? ¿A qué estamos jugando?

—Al gato y al ratón, no era eso lo que nos decías mientras nos torturabas, que tú eras el monstruo que venias a comerte nuestras almas...

Río sin controlar el sonido de mi carcajada, sí, era eso lo que le decía mientras las torturaba para que me revelen el plan de Beatriz, pues hasta ahora, no entendemos muy bien sus movidas, o lo que se supone busca de esta guerra. 

—Pero la verdad es que quiero aprovechar, y aprovechar con creces que está Lior—levanto una ceja y sonrío de forma maliciosa, Lior, muy por el contrario tensa su espalda y se para más erguido a mi lado, cruza sus brazos y puedo ver como la incomodidad lo tomó por completo. 



Bsar90

Editado: 20.02.2020

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