Las luces, la piedra y el sol

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Pecado

—Necesito que me des energía—Zafiro estaba de brazos cruzados, e impresionantemente lo que más me importaba era ver como ignoraba a sus hijas. Esta no es la misma chica que conocí en mi niñez, no es la misma que ama, que siente, que quiere.

—Sólo la que necesitas...—informo cuando Elaine se aparta y va del lado de Eleonor. Ambas admiran a la Atram, que también se arrodilla ante el cuerpo de Aurora.

Amit pone su mano en el vientre de Aurora y está comenzó a convulsionar.

—Juro que no soy yo—Anuncia cuando Berenice coloca una especie de colchón de energía al rededor del cuerpo de la niña, esto lo está haciendo Beatriz.

— Son ellos, están forzando la entrada, parece que quieren a toda costa tomar a los nuevos reclutas. —Etiel también hizo una especie de colchón y mis hijas ayudaron a sus bisabuelos con la tarea.

—Bien, entonces detengamos a la maldita—Yeru se recoge el cabello en una coleta, y de pasada veo en su cuello un pequeño tatuaje, en realidad, eran 5 puntos, uno trad otro.

Tan rápido como puedo me reincorporo y cedo energía a Yeruti, dejo que algunas sombras se liberen, y al fin ella puede realizar lo suyo.

Como estoy unido a ella, la bifurcación me estira también.

El lugar en el que estoy, está frío, húmedo, tenebroso, me volteo en busca de Yeru, pero no la veo, pero mis ojos comienzan a acostumbrarse a la oscuridad, y mis oídos son invadidos por el murmullo de dos personas.

Al principio es inentendible, pero de apoco las voces se me hacen claras. Son Yeru y Aurora.

— No deberías estar aquí —la voz de Aurora suena alterada.

—Tú tampoco—le dice con tono seco, casi como regañandola, eso me da algo de mala espina. Hay un tono de confianza entre ambas... o quizás es sólo insolencia de parte de Aurora.

Cuando me acerco a las dos, están mirando un espiral de energía, este se ve imponente, y a él entran ráfagas de luz. Son las almas que nos están robando, supongo que a Elena le debe costando un montón retenerlas.

—Holaaa—La voz de Beatriz suena a travesura, y eso me da asco—Tanto tiempo mis amores.

—Apenas y 10 horas—Habla Yeru mientras agarra de la mano a Aurora, ella no va a extender esto.

—Deja a la niña que venga junto a su abuela...

—A decir verdad señora  no es que tenga muchas ganas de ir junto a usted—contesta Aurora aún con esa irreverencia que la caracteriza, a pesar de estar medio moribunda.

—Ayyy, no finjas no conocernos hija—,Esta  vez la voz de Dará se hace presente.

—Bueno...—Aurora se encoge de hombros—pero lo que pasa madre es que... de verdad, no tengo ganas de ir junto a ustedes, mucho menos ahora que me estas matando...

—No vas a morir...—anuncia Amit— Porque no es eso lo que quieren... ustedes querían simplemente causar caos, pero no me esperaban a mi.

—A decir verdad... no  pero bueno  las cosas se dan Perra....hay que convertir lo inesperado en oportunidades. Y lo acabas de hacer.

Yeru sonríe de lado y voltea a verme, ahora no entiendo quién tiene la ventaja de que  así que sólo alzo la ceja  y en ese preciso momento Amit levantó la mano, arrojando energía al espiral, causando que un grito horrible y un chirrido se escape de él. Todas las almas volvieron  y los tres fuimos expulsados de la bifurcación.

Aurora se reincorpora, pero mis hijas no dejan de pasarle energía a la chica, si bien ella es mi prioridad, lo que hago a continuación es poner mi mano en la espalda de Yeru y volver a bloquear su energía.

—No me alcanzaba para escapar—su voz suena a picardía.

Y no lo hace por mi, estoy seguro, así que de inmediato miro tras mío para ver a Julia observar el panorama desde uno de los balcones. Cuando nuestros ojos se cruzan termina entrando a su habitación, cerrandola de un portaso.

—Te gusta sembrar el desastre—Le susurro enojado al oído.

—¡Me encanta!

Hago una sacudida con mi cabeza para finalmente mirar a Aurora y a mis hijas quienes no han despegado sus ojos de su madre.

—Debemos llevarla a la enfermería —Etiel está por levantar a Aurora pero lo detengo a pleno.

—¿Estás ayudando a Dara?—pregunto sin anestesia a la niña quién me mira confundida, y con miedo, luego mira a Yeru, quien le da una sonrisa, casi cómplice—Habla.

—Ella no está ayudando a Dara —Dice Yeru finalmente—Si lo hiciera... la hubiera dejado morir.

Con eso, hago un gesto con la cabeza para que la lleven  a la enfermería.

Acto seguido  mis hijas se levantan, al mismo tiempo que lo hago yo. Siento sus corazones hacerse trizas por la indiferencia de Zafiro, pero vuelvo a respirar cuando ella se para, las mira, y con casi remordimiento las mira.

—Bien hecho—Les dice y en el rostro de ambas se dibuja una sonrisa—A su edad no hubiera hecho ni la mitad de lo que hicieron.

—Gracias— responde Elaine con mucho entusiasmo, Eleonor solo la mira con admiración.  Mierda, pobre de mis bebés, sufriendo.

—¿Volvemos a mi calabozo?—pregunta Yeru con una mirada fría y obscura. Cosa que me hace cuestionar si hice bien en bajarla.

—Más vale que te lleve... niñas, vayan a ver si su tía Ebe  no necesita ayuda.

Las dos no protestaron, y comenzaron a caminar, muy felices, con tan poco, es así mismo como me siento yo a veces. Pero ahora sólo me queda una cosa.

Escoltar a Zafiro, la verdad que no podía esperar a que este momento llegue, lo deseaba con ansias. Camino con ella, obligándola que vaya enfrente.

Cruzamos el gran salón en silencio, y ella seguía mirando en todas las direcciones, estudiando el sitio  los cuartos, la disposición  de todo.

—¡Excelente elección arquitectónica!—Dice de la nada mientras sigue caminando — y lo interesante es que sellante cada ladrillo... lastima que sea vulnerable al tener a alguien como Aurora, hubiera sido efectivo.

—Nunca nada es efectivo— contesto cuando llegamos al segundo piso— Tú, mejor que nadie lo sabes.



Bsar90

Editado: 20.02.2020

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