Las luces, la piedra y el sol

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No hay tiempo

Saltar hasta dónde se encuentran los dominis no es muy fácil, cada vez se hace más complicado llegar hasta ellos, y ni que decir la cantidad de soldados que se intercambian para escoltarme. 

Ahora estoy con Salos, el hijo de Ander y Gizah, el niño es muy silencioso, y la verdad es que me molesta un poco que vaya con el ceño fruncido, sin embargo, lo entiendo, tampoco hay motivos para andar feliz por estos lares.

—Hasta aquí señor Hugo, ahora lo acompañará mi compañera Sonnia—él hace un gesto a la chica quién estaba con una capucha esperando mi llegada.

—Gracias Salos—respondo a penas puedo.

La chica que tengo en frente me mira con suspicacia, y hay algo en ella que me hace pensar que no está del todo bien, no sé porqué me recuerda a esa sensación de pérdida constante que tenía con Zafiro.

La chica ilumina el sendero con un poco de energía  y se siente su poder inmenso, me sorprende que siendo una persona que no tenga el poder ilimitado  su fuente de energía parezca inagotable.

La observo, y calculo  que debe tener unos 13 o 14 años. Si bien se nota por su andar que es fuerte y está bien entrenada, puedo oler su alma, y mis sombras se alborotan por demasiada pureza, eso sí, no es normal. No hay humano tan sano en el mundo como esta pequeña alma. 

Lo siento, de verdad, hay algo más allí dentro que no estoy entendiendo, algo que hace que parezca inocente, pero su alma se tiñe de fiereza de repente. 

—¿Has hablado con Amit?—pregunto cuando llegamos al patio de la casa de los dominis.

—No, no lo hice, tenemos prohibido subir hasta su cuarto, sólo el señor Helios tiene acceso, es más, al parecer ahora, lo va a relevar Liza mientras él lo recibe. 

—Dicen que ha perdido la confianza en varios soldados es ¿eso verdad?—no es una pregunta que se le haga a un soldado, mucho menos a una de 13 años.

—No soy quién para contestar esa pregunta señor—asegura cuando me abre la puerta y me deja pasar. Sus ojos azules me calan el alma, como si me estuvieran indagando, al final, soy yo quién la miro con cuidado e intimidado. 

Ingreso a la casa, y veo a Helios quién se está bajando de la escalera, justo a tiempo, como siempre, todo tan cronometrado con el señor control, a veces eso me parece muy divertido, suelo joderlo diciendo que es más puntual que un nemosorum, y eso, es prácticamente imposible, pero no para Helios. 

 —Buenas—Saludo al ver sus ojeras marcadas, y él camina directo a la mesa en dónde hay botellas de wishky y vasos, sin dudar lo sigo. 

En su silencio me pasa el vaso lleno, sin respetar las medidas por rayas, yo no voy a discutir a mi aliado, así que me uno a su trago largo, hasta que finalmente, en el fondo aparece Andree quién está negando al vernos. Helios está por servirse otro vaso cuando la mano de Andree se interpone entre la botella y las manos de su lider. 

—Otra noche pesada—Asegura Andree mientras retira la botella, y Helios levanta ambas manos, para finalmente rascarse la nariz de nervios. 

—Estoy...—arrastra sus palabras, esto es digno de ver, un dominis que se dejó llevar por los efectos del alcohol, vaya, dene estar en el pozo— Harrrrto, hartoooo—repite sus ultimas palabras mientras camina hasta un sofá y se arroja mientras lleva su cabeza a sus manos para apoyar el peso de la misma—Me supera esa mujer, cada vez... cada vez que entro a esa habitación, es un suplicio...

—Pensé que era el único que vivía una tortura—Aseguro mirando a Andree con suspicacia—Alex no ha sido la prisionera más sumisa que he tenido en años, se los puedo asegurar. ¿Qué es lo que está pasando aquí?

—Zafiro Yerutí, alias AMIT—Responde Andree por Helios quién afirma con la cabeza cada palabra, yo camino tras Andree para sentarnos finalmente. 

—Es verdad que hay traidores en tus filas—pregunto sin anestesia cuando sonríe, como todo borracho, de dejó llevar por el alcohol, podría ahora mismo devolverle la sobriedad, pero la verdad es que estoy disfrutando el momento, a pesar de todo. 

—No traidores—Andree se apresura a decir — pero sí gente que se ha engatusado con Amit, al parecer el manejar los hilos es muy importante, tanto, que termina desviando objetivos principales. 

—Sí, como Luchar contra los impulsos sexuales—Helios está demasiado ebrio, me da pena, pero la vedad, creo que lo necesita, a pesar de que parezca está haciendo un papel realmente lamentable, todos debemos pasar por eso, en algún momento, es parte de romperse el corazón, y ya era hora que Helios cometa una infantilería. 

—Es tentador ¿Verdad?—digo riendo. —Pero eres fuerte si te resistes. 

—¿Tú lo haces con Alex?—Andree se sonrojó con la pregunta de Helios, quien sólo estaba buscando una respuesta sincera de mi parte. 

—La evito, pero me resisto igual que tú, no es fácil, deberíamos felicitarnos por ello. 

—¡Escuchaste!—Exclama con felicidad—eso significa que me merezco otro trago para felicitarme.



Bsar90

Editado: 16.02.2020

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