Las luces, la piedra y el sol

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La muerte, mi amiga

Pensaba que la vida sería sencilla, que podría ser fácil para mí este minúsculo suspiro del tiempo, porque todo iba a ir al olvido, pero que mentira más grande, la agonía se hizo eterna en lo poco que mi sangre corrió en mis venas. 
 


El sonido de la voz de mis captores me despertó, claro, allí estaba, Dara, Dorot y la perra de Beatriz intentando ayudar a Iriel.

No debería auto alabarme, pero vamos que soy genial, lo hice justo a tiempo, justo antes de que mis poderes se desvanezcan.

Estoy totalmente segura que esa era la intención de Dorot, humillarme, hacer que me quede en ese bucle de dolor humano, escuchando las voces agónica de los moribundos.

Supongo que ahora se ha dado cuenta el terrible error que cometió al volverme frágil, pues básicamente me volvió humana, y con ese acto me hizo prácticamente indescifrable. Lo siento, lo veo, él me quería a sus pies, y de hecho de manera literal me tiene, pero no en el estado como está Iriel.

Puedo sonar a una madre insensible, y de hecho lo soy, pero lo mejor de esta situación, es que el miserable niño verá al mundo como lo veo yo, lo padecerá y de alguna u otra manera me terminará entendiendo.

Dorot alza al chico en sus brazos y sé que lo va a llevar lejos de mi, mientras su cuerpo da grandes sacudidas.

Los ojos de Dara me juzgan, y no puedo creer que se atreva a hacerlo, ella, juzgarme a mi, es un pésimo chiste por parte de la vida misma.

Mi habitación queda vacía y el sonido del exterior se infiltra en las paredes, dándome a entender que las cosas no van nada bien.

¡Claro! El mundo no va bien, e Iriel lo está viviendo, lo está saboreando y sintiendo de primera mano, lo que quiere decir que una vez que pare de recibir toda esa información, su cuerpo se sentirá lánguido, sumido en... la tristeza y el dolor de la verdad.

Nadie escapa a las ganas de morirse una vez que hayan vivido semejante sacudida de realidad. Todos buscamos la cuchilla.

Ader terminó odiando a los seres humanos, yo no los quise salvar, ahora hay que ver que reaccion genera en Iriel.

La única que queda conmigo es Beatroz, el resto fue con con el chico para ver si lo pueden salvar de morir, y no hablo de morir realmente, hablo de evitar que una parte de su Alma se endurezca y termine en contra de ellos y a favor mío.

Beatriz se acerca a mi, y casi con odio me ofrece una mirada severa, dura, yo conozco esa forma de pararse, lo hace cuando quiere reprocharme, y sí que lo hizo mil veces cuando yo era una niña. Si, era una abuela amorosa, la mejor nona del mundo, pero cuando me iba a dar sermones, también lo sabía hacer.

—Yo de verdad quiero entender ¿cómo te atreves a tanto Yeru?

La cólera hizo que mi sangre hirviera, de verdad, no puedo creer que esa mujer me esté reclamando esto, cuando ella hizo peores cosas, hiriendo mi Alma, mi ser, mi todo.

—De verdad eres una cínica Beatriz, cuando tú haz roto mi Alma y me haz hecho basura, cuando dejaste que mataran a Ader, sabiendo que estaba embarazada, cuando usaste a Rita, y Spiero y a Rebecca, osas reclamar un simple acto de... rebeldía.

>>Iriel sólo vio al mundo tal como es, yo no lo estoy manipulando como lo haces tú, contándole historias a medias, ni usándolo en contra de sus padres. No me vengas con cuentos estupidos, hazme el favor.

—Cuando eras adolescente, nunca, pero nunca te sometí a ningún tipo de manipulación...

—¡Ha! Y ¿cómo se le llama a todas las mentiras en la que me enredaste a mi y a mi familia? De verdad me das asco Beatriz, pero te juro, que ni bien rompa esa rama, voy a ir tras tu cabeza, seguida la de Dorot, y por último de esa niña estupida que usas para manipular a mi hijo.

—¡Me sorprende que creas que te vas a poder liberar! —ríe a todo volumen, ¿qué piensas? Que Alguien vendrá a salvarte? Por más que hayas salvado a Lior, él no te puede encontrar, rompiste tu conexión con él, ¿Helios? No hay nada que te conecte con él, ¿cómo podría saber dónde estás?

—Siempre tan confiada, creyendo que lo sabes todo ¿no es así? Pero la verdad es que no tienes ni puta idea.

—Ya no me das miedo Zafiro...

—Ni tú a mi Beatriz, no creas el cuento de que me tienes en tus manos sólo porque estoy sobre el polvo, por que cuando mis pies vuelvan a tocar el suelo, con todo mi peso, juro que te arrepentirás.

Beatriz sólo me ofreció una mirada de incredulidad y sin más salio de la habitación.

Por más que quiera, no puedo tan siquiera describir la rabia que desborda mi cuerpo, quisiera arrebatar con todo, golpear el suelo, la pared, mi cuerpo, lo que sea que me ayude a liberar esta tensión horrible.

Pero fueron inteligentes, me quitaron mis poderes, debilitaron mi cuerpo y gracias a la jugada que hice, básicamente me convertí en una humana más, sólo que de verdad no lo soy.

Sangro, es verdad, tengo miedo también, siento mi corazón latir, y el aire me es necesario, pero realmente sigo siendo una Astram, y lo sé, porque por más Real que parezca lo que siento, no es más que una sensación, una que se hace nada cuando me duermo, porque no sueño.

¿Cómo lo hizo? Como es que me hace frágil?

Por más que lo pienso no logro descifrarlo, pero tarde o temprano lo averiguare.

Ahora sólo espero una cosa, sólo anhelo una cosa y es que esta conexión que tengo con Helios realmente funcione.

Cuando lo habían herido en la cabeza, mis hilos de energía crearon un lazo con él, uno que me exigía un sobre esfuerzo para mantenerlo bloqueado, para evitar que me sintiera.

Ahora, mi preocupación, es que si estoy bloqueada, humanizada, el pueda sentirme igual, si no lo hace, espero encontrar una forma, y pronto para comunicarme con quien sea, y que puedan venir por mi.

¡Si, tengo miedo carajo! Como hace mucho no ño sentía, se que parece que voy a morir en cualquier momento, o al menos esa es la sensación que se clava en mi mente.



Bsar90

Editado: 16.02.2020

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