Las nubes no son de algodón

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Capítulo 26: Taylor

Hace un mes que me despedí de Kat en el aeropuerto, bueno de ella y de sus mascotas Peguie y Max; juro que traté de convencerla de que no los aceptarían en su nuevo departamento pero fue inútil. Todo lo que me dijo fue «si no los ven no estaré rompiendo ninguna regla.» Solo pude sonreír y decirle adiós. A los pocos días de eso viajé a Londres para encararme del nuevo hotel.

«Por ahora hemos continuado nuestra relación a distancia pero cada día tenemos menos para hablar debido a mi trabajo y sus entrenamientos, hace una semana que prácticamente no nos llamamos o escribimos el uno al otro.»

Estoy recostado en mi cuarto en la casa de Londres que rentamos, pensando en lo mucho que ha cambiado mi vida desde que conocí a Kat. Hace menos de un año estaría trayendo una mujer diferente cada día a este lugar para acostarme con ella, pero el yo que soy ahora jamás pensaría ni por un instante en engañar a Kat, a pesar de la distancia que nos separa. 

Mis padres también vinieron para inspeccionar la construcción del hotel, que gracias a dios ya está casi terminado. 

Desde que llegaron hemos ido juntos a varios lugares históricos y galerías de arte de Londres en busca de inspiración para la decoración del hotel pero yo solo puedo pensar es en los comentarios graciosos que haría Kat al ver las pinturas o lo mucho que le gustaría ver estos paisajes

«¡Dios! No puedo sacarla de mi cabeza.» Me levanto de la cama, me pongo un suéter y unos pantalones deportivos y decido salir a dar un paseo por el jardín trasero para despejar mi mente.

Voy caminando por el jardín alumbrado por farolas mientras contemplo las estrellas cuando un sonido capta mi atención, inmediatamente me pongo alerta.

«¿Quién podrá andar por aquí a estas horas de la noche? »

Intento seguir el sonido que cada vez se hace más fuerte según me voy acercando. Escucho gemidos y sonidos guturales como si fuera algún animal herido.

El sonido proviene de un área floreada del jardín, no se puede ver mucho debido a una línea de arbustos que hay de por medio pero si se logra distinguir una estatua de Afrodita cubierta de musgo. Rodeo los arbustos para ponerle fin al misterio.

—¡Oh por dios! ¿Pero qué dominios están haciendo ustedes dos? —Me quedo petrificado y totalmente traumatizado. He sorprendido a mis padres, están desnudos teniendo sexo en el jardín trasero de una casa alquilada.

En cuanto hago la pregunta ellos detienen su acto y se ponen de pie, mi madre escondiéndose detrás de mi padre para que no la vea mientras que mi padre no tiene ningún problema en exponer su miembro.

—Cariño creíamos que estabas dormido —dice mi madre apenada.

—¿Acaso están locos? Hay empleados en la casa que podrían haberlos visto
—digo tratando de evitar mirar el cuerpo desnudo de mi padre.

—Hijo. tú madre y yo aún tenemos una vida sexual muy activa...

—No quiero escuchar eso, solo cúbranse —lo interrumpo, lo único que no quiero saber en este mundo es que tan activos son mis padres.

Mamá toma la manta en la que estaban recostados mientras que mi padre alcanza sus calzoncillos y se los pone.

—Listo, ya estamos cubiertos —anuncia mi padre—. Cielos, no sabía que eras tan pudoroso.

—¡Gracias! —«Por supuesto que soy pudoroso cuando se trata de la desnudez de mis padres» pienso.

—¿Te pasa algo hijo? —pregunta mi madre caminando hacia mí con expresión preocupada.

—Sí, bueno no; la verdad es que quiero hablar con ustedes sobre algo, solo que me sentiría más cómodo si estuvieran totalmente vestidos.

—Tonterías hijo, cuéntanos qué pasa —me insta mi padre restándole importancia al asunto—. ¿Es sobre tu chica?

—Sí, pero no es solo sobre ella, también es sobre mí y ustedes —digo sincerándome.

—¿Nosotros? —pregunta mi padre extrañado.

—Así es, yo me siento confundido. Siento que esta relación a distancia no nos está funcionando y yo la amo, pero no puedo pedirle que abandone todo por lo que ha luchado; y por otro lado están ustedes y el hotel. Por fin deje de ser un idiota y empecé a tomarme el trabajo en serio y eso hizo que se sintieran orgullosos de mí, no quiero decepcionarlos otra vez.

—Hijo —Mi padre se acerca a mí y me pone una mano en el hombro—, yo no estoy orgulloso de ti porque te tomaste el trabajo enserio, estoy orgulloso porque empezaste a tomar tu vida en serio. Es maravilloso que ya no des las cosas por sentado y el trabajo que has hecho en la empresa es formidable, pero no tienes que hacer lo que nos haga feliz a nosotros sino lo que te haga feliz a ti. Siempre te apoyaremos sin importar lo que decidas, siempre y cuando sea lo mejor para ti.

—Gracias papá. —Esta es la mejor conversación que he tenido con mis padres, exceptuando el hecho de que están semidesnudos, claro.

—Te amamos hijo —dice mi madre tiernamente.

—Y yo a ustedes.

(*******)

Una semana después tomo el primer vuelo a Nueva York con la esperanza de sorprender a Kat. Llego al edificio en el que se quedan la mayoría de los empleados de la aerolínea en la que trabaja, su departamento está en el quinto piso así que atravieso la puerta de la entrada y tomo el ascensor.



M.T. Heredia

Editado: 10.10.2018

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