Las olas claman justicia

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Capítulo 15

-¿Por qué la madre mentiría?- preguntó Chad revisando el archivo policial.

-Podría estar encubriendo a alguien... -respondió Sullivan, sentado frente a él en una mesa del restaurante del hotel.

-A alguien como... ¿su asesina?

-Si la policía resolvió el caso de Evan y tiene la verdad, no hay forma de que Regina no se haya enterado. Así que miente, y miente porque encubre a la Sirena negra.-razonó Sullivan.

-¿Crees que es cómplice de la Sirena? Pero la Sirena no mató a Evan, fue el traficante de drogas quien lo hizo. Está escrito aquí. - Señaló el archivo del caso.

-¿Y quien es el traficante de drogas? ¿Conocemos su identidad? -preguntó con una sonrisa astuta.

A Chad se le iluminó la cara.

-¿Dices que la Sirena podría ser el traficante? Y que lo mató tal vez por las drogas, o tal vez porque si Evan trabajaba para ella sabía algo sobre la muerte de Isabella, y entonces podría delatarla. Tiene sentido...

-Entonces para no dejar rastros de su asesinato, lo mató un mes después, relativamente rápido... tal vez treinta días le llevó encontrarlo o descubrir que la iba a delatar. 

-Es perfecto.- dijo Chad entusiasmado. -Pero, hay algo que no encaja.-volvió a decir.

-Todo encaja Chad.

-Evan no murió al estilo de las víctimas de la Sirena negra. Ni si quiera dejó su firma en la escena del crimen como suele hacer siempre, no hubo agua ni asfixia, ningún indicio de que fuera ella. 

-Claramente la Sirena no quería que supieran que había sido ella. -dijo Sullivan, llevando sus manos hacia atrás de la cabeza.  -Cuando ella quiere nos deja saberlo, y cuando no quiere no. Juega con nosotros, lo ha hecho por más de diecisiete años.

-Tienes razón... Entonces, hay que volver a la casa de la familia Rossi Materazzi. 

Todo tenía sentido, y tal vez acababan de descubrir algo que no se había descubierto. Ya tenían un hilo de donde tirar para destejer el misterio y llegar tarde o temprano a la verdad: Regina Materazzi, madre de la difunta Isabella.

-De todas formas es extraño que la Sirena no se haya percatado de ésto, de que lo que Regina tenía que decir es absurdo si la policía sabía la verdad sobre Evan. Tal vez Regina se encargó por su cuenta de encubrirla y no fue lo suficientemente buena para hacerlo. -pensó Chad, algo confundido.

-Si, hay muchas cosas aquí que son extrañas Chad.-Sullivan lo observó fijamente a los ojos. -¿Puedo cambiarte de tema? ¿Dónde conociste a Brenda?-preguntó interrogante. 

Chad levantó una ceja por inercia. 

-¿A Brenda Everlin? En la Academia de Virginia, yo hacía mi último año y ella estaba en los primeros. -respondió con naturalidad. -¿por qué?

Sullivan fingió una expresión comprensiva. 

-Entiendo... ¿es buena chica cierto?

-Sí lo es. -se sacudió el pelo. -y es muy buena detective, sólo que un poco nerviosa al ser su primer trabajo.-añadió enseguida. 

-No te pongas nervioso Chad...- dijo entre risas gastadas. -¿Sabes que? Me pasa algo extraño con ella, me da la sensación de que oculta algo.

-¿Estás loco?- preguntó en tono divertido. 

-No, sabes que con esas cosas no me equivoco, así como contigo, eres increíble nadie descubre tus mentiras... menos yo.- Le lanzó una mirada que expresaba saber más de lo que Chad se imaginara, tomó una media luna y se marchó.

David Sullivan conocía a Chad como si fuera su padre, lo conocía desde pequeño y había sido su cómplice amigo desde que entró al FBI. Chad podía engañar a quien sea. ¿Pero a Sullivan? A Sullivan no.

Todos estaban trabajando, todos en lo suyo, pero Ashley hacía rato que no aparecía así que Chad salió a buscarla.

-¿Cómo sabías que estaba aquí?- sentada en la arena mirando al mar.

-¿Dónde más estarías princesa?-preguntó sin tono de pregunta, sentándose a su lado. 

Hubo un minuto de silencio, Ashley miró a Chad de reojo, quien miraba al frente con cara de preocupación.

-¿Sucede algo malo?-se giró hacia él tomándolo del brazo.

-No... es que, yo dije que hay veces en que hacer mal el bien es la única opción, y lo dije como algo fácil pero cuesta. 

Ashley lo miró algo extrañada... ¿Chad lo sentía más que ella? Él parecía ser el mas frío de los dos, parecía fácil para él hacer lo que sea con tal de conseguir lo que quiere, hasta más fácil que para mí, quien más había perdido.

-¿Qué es realmente lo que quieres decir?- se atrevió a tomar su mano, expresando empatía.

Tardó unos minutos en contestar. -Tengo algo de, estoy algo intranquilo por todo lo que estamos haciendo y estamos por hacer.- dijo con una gran dificultad.

-¿Tienes miedo?- preguntó Ashley, afirmando más que preguntando. 

-No.- respondió de inmediato.



M A R

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En el texto hay: homicidios, amor, justicia por cuenta propia

Editado: 21.02.2019

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