Las sombras

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Capìtulo 12: Deja vu

Se sentía una sensación de "Nostalgia", "Un escalofrío recorría mi cuerpo y notaba lagrimas salir de mis ojos", una sensación "Familiar".

Di un pequeño brinco seguido de un grito lleno de miedo, estaba en mi cama, aún estaba acostado, al parecer todo fue una terrible pesadilla, tal vez el libro me afecto a tal punto que me causó éstas pesadillas, pero estaba aliviado de que solo fuera un mal sueño, me levante de la cama, tomé una ducha y fui corriendo a la universidad ya que iba tarde.

Al llegar no vi a Leo ni a Ana, ellos nunca faltaban a clases, era muy extraño; el tiempo pasó y al terminar las clases fui corriendo a la casa de Ana, al llegar, sus padres se veían muy angustiados, al igual que los padres de Leo que estaban ahí también, se dirigieron a mí con mucha desesperación, me preguntaron por ellos, por mis amigos, ellos no habían llegado desde la noche anterior, yo no supe que hacer, que decir, empecé a pensar en muchas cosas, la piel se me erizó, se sentía un vacío en mi estómago, me fui corriendo, asustado, no, aterrorizado, (que estaba pasando, ¿acaso lo que leímos era verdad?, no, no puede ser, debo estar soñando); de una manera u otra cuando menos me di cuenta, estaba ahí, parado enfrente de aquella casa, una brisa muy fría se sentía en todo mi cuerpo, no sé cómo llegué ahí, yo simplemente corrí; mi corazón se aceleró de un momento a otro, sentía una intranquilidad enorme, como si algo me observara, escuche voces, muchas de ellas, mi corazón latía más y más rápido cada vez, las voces se hacían más presentes y sonaban más fuerte cada vez, (¡algo se acerca algo viene por mi estoy asustado no sé qué hacer que alguien me ayude no quiero morir!) no sé qué paso, simplemente, colapse, caí al suelo y no supe nada más.

— ¡Está despertando!, hijo ¿te encuentras bien? ¿Te duele algo? — dijo mi madre al instante cuando abrí los ojos.

— S-si eso creo, no sé qué pasó, me duele la cabeza y me siento mareado — contesté confundido, desorientado y mirando a todos lados buscando algo que ni yo sabía lo que era.

— Convulsionaste y al parecer cuando caíste te golpeaste la cabeza con una roca, pero no hay daños graves, aunque no hemos descubierto por que convulsionaste así de la nada si nunca te había pasado antes según me comentan tus padres — dijo un doctor que entro observando unas hojas y levantando la vista de vez en cuando para mirarme.

Pasé las siguientes dos horas hablando con mis padres de lo sucedido, pero no podía dejar de sentir esa intranquilidad en ningún momento, sentía la necesidad de ir a aquél lugar de nuevo, mis amigos aún no aparecían, todo está pasando tan rápido que no sé qué hacer, no sé qué pensar de esto.

Pronto cayó la noche, pase toda la tarde dándole vueltas a todo esto, creo que iré a esa casa de nuevo, esa intranquilidad que siente se volvió más fuerte, siento que algo terrible pasará esta noche y si puedo evitarlo yendo a ese lugar lo haré. Tome un par de cosas, entre ellas una linterna, el libro que encontramos en la casa y mi teléfono, eran las diez de la noche, mi madre se durmió temprano, aún así baje las escaleras con mucha precaución y salí, encendí la linterna y empecé a caminar hacia el lugar, todo esto se siente tan irreal, como si no estuviera pasando, no sé en qué momento llegamos a esto. Mientras más me acercaba más temblaba, sentía miedo, no sabía lo que pasaría esta noche.

Finalmente después de 8 minutos llegue, mi linterna comenzó a parpadear, el ambiente se sentía pesado, aun así continúe y al abrir la puerta sentí un terror y una angustia como nunca antes, ahí estaban Ana y Leo desnudos y atados de pies y brazos, con arañazos por todo el cuerpo, con unas expresiones de cansancio y sufrimiento y… también estaba esa cosa enorme con aspecto horrible, no tuve ni un momento de reaccionar a lo que estaba pasando y esa cosa se impulsó hacia a mi lanzándome fuera de la casa, el libro cayó a un lado de mí y la linterna dejo de funcionar de un momento a otro… ahí estaba, tirado en el suelo, frente a algo que podría despedazarme en segundos y sin nada para defenderme, comencé a llorar, a suplicar por mi vida, la desesperación se adueñó de mí, ese momento se volvió lento veía todo pasar lento, así se sentía la muerte, ese sería mi fin; desesperado voltee a todos lados y lo último que vi fue el libro que había caído abierto en las primeras páginas y… ¿Recuerdan?... "El solo ataca en la obscuridad".

 

 

 

 

 

 

 

 

Creo que hace tiempo que me volví loco, jajaja, ayer hasta sentí hormigueo en el brazo que ya no tengo jaja…ja…ja



Brian Melendres

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En el texto hay: ficcion, paranormal, encerrado

Editado: 29.01.2019

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