Las tristes desventuras amorosas de Fraya

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Capítulo 7: Hiedra (parte 1)

- Soy Fraya Libertad- me introduje a mi misma, con algo de orgullo inflándome el pecho.

Es cierto que ese apellido no correspondía a mi padre, y que por tanto no debería de llevarlo...sin embargo, prefería que fuese así, prefería llamarme como mi madre porque...

porque pensé que sería algo más íntimo para nosotras dos.

- Interesante- me dijo Casia, su mirada tenía algo ciertamente extraño cuando me lo dijo. Era como un brillo de curiosidad, pero a su vez, como si tuviese algo de recuerdo o nostalgia allí dentro.

Bueno, qué se yo, no podía leer los ojos.

- Casius Fraye- me dijo a los pocos minutos- ese es mi verdadero nombre.

- Que lindo...

- ¿Qué?

- Me gusta cómo suena

- Ja

Se quedó pensativo un rato, parecía mirar a la nada de mi cuarto, perdiéndose en el vacío y la oscuridad de la sombra.

- No creo que sea algo significativo, ya lo sabes, prefiero más lo femenino.

- Fraye...no es de por acá.

- Soy descendiente de alguna familia francesa, o inglesa tal vez. Aunque siendo franco, no me gusta relacionarme con gente de ese tipo.

- Por qué?

- Son todos egocéntricos- levantó ambos hombros, parecía hablarme con sinceridad por su tono de voz y su expresión medio despreocupada- pareciere que viesen a estos sitios como algo menor a nosotros.

Como si fuésemos inferiores.

Y de hecho que no lo somos.

Esas palabras, yo las había escuchado antes...

- No eres menos que nadie, Fraya. Siempre ten eso en mente- papá me miraba, apoyando su mano en mi hombro y dándome palmadas en la cabeza con la otra, siempre hacía eso cuando lloraba de pequeña ¿qué había pasado aquella vez?...una tarde de playa, en donde estaba todo repleto de gente, bañistas por doquier, chicos corriendo, y niñas riéndose las unas y las otras. Ya recordé, estábamos disfrutando de la arena, haciendo esculturas de sirenas y castillos, Luciano y Elena se encontraban ahí, mis dos amigos inseparables, desde siempre. En ese momento, un niño vino a irrumpir todo, recuerdo que se cayó con fuerza sobre lo que había hecho, y cuando se paró, no hizo más que reirse en mi cara de lo que había hecho.

Eso me hizo enojar demasiado, y cuando algo me hace enojar así...suelo llorar. Mis amigos salieron en mi defensa, mientras mamá y papá me consolaban. Ese día, al volver, miramos una película de terror, que en ese tiempo por alguna extraña razón me gustaban ver y no tenía problemas con hacerlo. 

- ¡Por un pandemonio, por qué tanto ruido!- gritó mi hermano desde abajo, al salir de mi habitación para ver qué pasaba, tuve que contener el gritito que iba a soltar.

El "amigo" de Elena se había traído a una mancha de tres o cuatro chicos más. Hombres, todos. Vestidos de cuero, algunos con piercings, uno tenía un peinado de esos similares a las escamas del pez, con todo lo demás en su cabeza rapado. Todo lo que veía debajo de ellos eran botellas, six packs, latas que estaban comenzando a abrirse ¿Qué rayos había pasado aquí?

- Fraya...- Elena me miraba desde abajo preocupada. De no ser porque me dijo que me calmara, estaba a un paso de llamar a la policía.

- Quién es esta gente?- chuncho salía a preguntar sobre estos individuos, Elena lo detuvo, diciéndole que todo estaba bien, mientras veía cómo Raul se servía una lata de schemernoff o como diablos se llamase.

- Claramente no está bien, esta gente está bebiendo en mi propia casa, en mi propia  casa, voy a llamar a...

- No, por favor!- se lo supliqué desde arriba, bajé las escaleras rápido, tratando de tapar a mi hermano, que ya se había robado la atención de los aquí presentes- no llames a nadie! Le dije a mamá que cuidaría la casa, se lo prometí, si le llamas es el fin para mi chuncho...

- Y vas a confiar en estos delincuentes, hermana?

- No tengo opción! Además, no parecen tan malos...

Oh, pero, ¡Siempre que digo eso, algo tiene que salir mal! Vino uno de los chicos a tocarnos la puerta.

- Hola, tú eres la dueña de esta casa, no?

- Sí...

- Perdona, no queríamos entrar así, pero Raul nos dijo que podríamos pasar tranquilamente

Miré a Elena con cierta cólera, ella solo se pudo tapar la cara de la verguenza. 

No recordaba la última vez que Elena me había hecho enojar tanto, o me había decepcionado, o me había hecho conflictuarme con alguien. No es que fuese una mala amiga, solo que a veces podía ser algo...burda. Grosera. Como...no sé si decirlo así...vulgar?

Pero nada fue más vulgar que lo que vino después.

Comenzaron a bailar en mi sala, haciendo mofas de tonterías que sólo ellos entendían, apenas pude notar que se referían a alguna señora o algo por el estilo. Decidí ignorarlos.

Pasé por entre ellos, dejando al chico que se nos acercó con Elena y mi hermano, busqué a Raul entre esa multitud. Lo encontré bebiendo otra de esas latas de nombre largo.

- Raul, por qué invitaste a toda esta gente?



Emma Fran

Editado: 01.11.2019

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