Libérame (editando)

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Capítulo 3: Aquel desolado lugar.

 La lluvia golpeaba con fuerza el auto estacionado a un costado de la carretera, mientras Lucie, desesperadamente, trataba de comunicarse con Lucas. No tenía idea de con quién hablaría y mucho menos de si la ayudaría. La tranquilidad de Alex la calmaba pero no lo suficiente.

—Habla Lucas, identifícate —dijo una suave voz del otro lado del teléfono.

—Hola, no sé si puedes oírme, no entiendo cómo funciona esto. Mi nombre es Lucie y soy una amiga de Alex, él está en problemas y dijo que te llamara —dijo mirando a su alrededor.

—Lucie, se quién eres. ¿Puedes darme tu ubicación?

—Sí, creo. Estamos en una carretera, desconozco su nombre pero aquí hay un cartel que dice doscientos.

—¡Dile a Alex que es un imbécil! —vociferó Lucas antes de finalizar la llamada.

 Lucie se quedó con el celular en la mano mirando por una ventana. No entendía lo que acababa de pasar y Alex sonreía mientras Lucie lo movía para devolverle su celular. Los minutos pasaban lentamente mientras la lluvia continuaba cayendo con intensidad, parecía que aquello no acabaría nunca.

 Una moto iba a toda velocidad sobre la carretera en medio de la inmensa tormenta. Al chico que la manejaba se lo escuchaba insultar y maldecir a una persona. Viajó durante una hora hasta ver a lo lejos un auto negro, en ese momento subió la velocidad hasta llegar al mismo. Lucie bajó del auto y movió sus manos para llamar la atención del motociclista que, para su sorpresa, frenó al lado de ella.

—¿Tu eres Lucie, verdad? —Preguntó el chico de rubios cabellos sacándose el casco.

—Sí, claro. Él está en el auto, creo que puedes ayudarlo.

 Lucas sonrió y acomodó su moto mientras Lucie se sentaba en la parte de atrás del auto. El chico se sentó al lado de Alex y lo despertó con un golpe en la cara sin siquiera mediar palabras. Él despertó bruscamente y al ver a la persona que tenía a su lado comenzó a reír.

—Tengo que llevarte a algún lado, aquí no podemos hacer nada. Además no traje nada, pensé que sólo estabas bromeando —dijo Lucas revisando la herida.

—Vamos al lugar que acordamos —respondió Alex reincorporándose.

—Tendremos que dejar a Lucie, la seguridad es extrema en unos kilómetros —agregó Lucas mirando al frente.

 Alex lo fulminó con la mirada y antes de decir algo vio por el espejo a Lucie, cuya cara solo denotaba una gran desesperación.

—No vamos a dejar a Lucie, de ninguna manera —dijo Alex encendiendo el auto—. Te vas a subir a esa moto y vas a distraer a esa seguridad cueste lo que cueste.

—Si me matan me voy a encargar de tirarte de los pies mientras duermes.

 Lucas bajó del auto abrochándose la campera, se puso el casco y antes de que pudieran detenerlo ya se había alejado varios metros. Alex tomó aire y arrancó a gran velocidad. Sabía perfectamente la existencia de esa seguridad pero era mejor guardar el secreto. La moto en la que Lucas viajaba ya no se veía, ni siquiera a lo lejos. La lluvia disminuyó su intensidad y en sólo unos minutos se detuvo. El sol no salió y el cielo permaneció nublado. Lucie trataba de hablar con Alex pero este no respondía a ninguna de las preguntas que la joven hacía. Pasó una larga hora en la que ninguno dijo una palabra, donde lo único que ambos podían oír era el ruido del auto.

—Me están secuestrando, Lucas y tu —dijo Lucie alejándose de Alex.

—Si hubiese querido secuestrarte ya lo habría hecho y no la estarías pasando nada bien —respondió con una sonrisa.

 Lucie quedó inmóvil ante la respuesta, sintió miedo y rechazo a la vez, las actitudes que empezaba a tener él sólo la preocupaban más. Continuaron su camino envueltos en un silencio incomodo hasta que llegaron a un puente, en ese momento Alex redujo la velocidad y frenó a un costado de la carretera.

—Llegamos hasta aquí —comenzó a decir Alex—, ahora vamos a bajar del auto y vamos a simular un secuestro.

—¡No, de ninguna manera! —gritó Lucie.

—Entiendo que no confías en mí pero es la única forma de que podamos pasar tranquilos.

—¿Qué harás? —preguntó la asustada joven abrazando sus cosas.

—Confía en mí, sólo así podré ayudarte.

 Lucie asintió con la cabeza y bajó del auto, caminó hasta la parte de atrás del mismo y ahí se detuvo a esperar a Alex, quien abrió la cajuela y de ahí sacó unas sogas. La joven dejó sus cosas y cerró los ojos. Él le ató las manos con fuerza y luego la sentó en el auto para atarle las piernas. Las lágrimas brotaban de los ojos de la chica que fingiría ser secuestrada y, aunque dudaba de la veracidad de los acontecimientos, dejó que todo sucediera. Lo último que Alex utilizó fue cinta para tapar la boca de Lucie.



Melina

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En el texto hay: romance, drama, torturas y asesinatos

Editado: 26.11.2019

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