Libro 3: Dos viajeros inoportunos son las piezas clave

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Capítulo 12 “Nuevo look”

El día siguiente no cambia mucho, excepto la compañía de Abihu, quien no se separa mucho de su compañero. Ayer, David intentó ayudar lo más posible en las labores y no tratarse de meter en problemas… aunque algunos problemas no pueden alejarse de él, ni siquiera en otro planeta. Aunque sea, Ricardo tiene un amigo mortal que le ayuda la mayoría del tiempo: Aaron, quien es tres años mayor. Él le ayuda en ahuyentar a los pocos buscapleitos que habitan el edificio “B”; tarea donde Abihu no puede intervenir, aunque esté parado justo al lado de la víctima.

En una ocasión, a solas en la noche y nuevamente en el techo, David le pregunta a Édznah si aunque sea puede hacer algo, en el caso que el dios regente le autorice intervenir en el planeta.

—Sí. Puedo atravesar el plano espiritual y mortal en un segundo. Lo… curioso, es que a pesar de que logre llegar completamente al plano terrenal, tú serás el único mortal que podrá verme —responde él.

—¿Por qué? ¿Por qué yo?

—Una pregunta mejor es, ¿por qué estabas a esas horas y en ese lugar cuando se abrió el portal? —inquiere Abihu, quien sabe toda la vida del joven, a pesar de conocerlo por poco tiempo.

Ricardo no dice nada… pero, todavía puede pensarlo.

—Engañar a tus padres es malo. Puedes terminar en lugares peores que este —le advierte el ser divino al humano.

—¿Puedes explicarme el por qué puedo verte y no sermonearme? —pide Ricardo, un tanto molesto.

—Tal parece, tienes una habilidad innata de convivir con cierto tipo de seres divinos. Hay mortales especiales en cada planeta, y tú eres uno de ellos.

—¿Fínupors? —interrumpe David

—Esa es una palabra local; pero podríamos decirles así. En tu mundo hay una palabra que podría definir nuestra naturaleza y a otros seres, como por ejemplo los Miksids: la fantasía. Tú eres uno de los escasos mortales que puede convivir con la fantasía.

—Las fantasías son cuentos de hadas, animales parlantes y seres mitológicos como dragones. No son reales.

—¿Y por qué hay escritores en tu planeta que pueden describir tan bien esos personajes y paisajes? —inquiere Abihu, volteando con su compañero—. Te ha tocado una suerte especial al poder vivir esto.

Ricardo se queda callado por unos segundos.

—Hay muy pocos como tú en tu mundo y en otros, que son capaces de socializar con nosotros y aparentar vivir una vida normal; visitar otros mundos sin necesidad de atravesar un portal. Hay una frase que se me ocurre pensando en tu planeta: “La fantasía, no es para todas las personas”.

Esas son las últimas palabras de Abihu Édznah, quedando muy grabadas en la mente de David Ricardo mientras regresa a la cama.

Llega el día y ahora Ricardo ya puede salir a la ciudad por un tiempo, llevando consigo varios vales de comida. Por fin puede dar un respiro de un verdadero aire fresco, terminando de calmarse completamente. Cuando habló con el Dr. Ritter acerca de su posible deportación, el encargado del edificio le ha notificado que va a tardar varios meses, debido al tenso momento reciente con la misma isla. Ricardo disfruta del paseo matutino en la ciudad; desde el primer día que estuvo en el albergue, ha encontrado ropa nueva y gel para el cabello; pero no se separa de su chamarra de piel de borrego que le regalaron los Miksids. Debe de ser la época de invierno u otoño, porque hace frío en la mayor parte del día y más en la noche.

Es un día especial, porque mientras Ricardo descansa sobre una banca en un parque público, cerca del centro, escucha una voz al lado de su cabeza… pero no es Abihu.

—Hola Ricardo —dice una voz femenina.

Al voltear, Ricardo se asombra al encontrar a una conocida.

—Ilemn —dice David con voz normal, no pudiendo contener su emoción.

—Y no viene sola —dice otra voz en su pie.

—Akhol —saluda el muchacho al mirar abajo.

Deseosos por platicar, Ricardo, Ilemn, Akhol y Abihu se dirigen a otro lugar; pero alejados del centro, en el Noreste, cerca del albergue y correccional de menores. Hay otros parques más solitarios por esos rumbos. Con la libertad de hablar en un tono normal y no con pensamientos, la pareja de Miksids relata que han decidido fugarse de la villa; ellos quieren acompañar a Ricardo en su estadía en la ciudad local. Sus padres se enojaron bastante con ellos, que incluso querían separarlos y prohibirles seguir siendo novios.

—Les agradezco mucho que me hagan compañía, pero Abihu ya habló con un ser superior para que nos ayude. Pronto van a tener que volver a la villa —dice Ricardo.

—Bueno. Si logras regresar a tu hogar, habíamos pensado establecernos en otro lado del bosque —dice Ilemn.

—¿Y no hay otra villa más lejana? —inquiere Abihu.

—No. La que ustedes conocen, es la única villa de Miksids que hay en todo el bosque. Nunca hemos visto a otros de los nuestros en muchos metros —responde Akhol con tristeza.

—Pueden acompañarme al albergue, pero no sé si hay fínupors ahí. Abihu ha pasado un día completo y no ha llamado la atención de nadie; pero es porque proviene de otro universo —les advierte David a los dos Miksids.



ElGitanoBlanco

Editado: 20.01.2020

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