Libro 3: Dos viajeros inoportunos son las piezas clave

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Capítulo 28 “Las nuevas criadas del forajido negro”

Universo: Rómgednar.

Planeta: Monsílut.

Lugar: Colonia 31-Delta.

 

—¿Y cómo vamos a encontrarlo? ¿Buscando calle por calle? —inquiere Aris al arribar a una ciudad de concreto; es la media noche. Ella, su hermana y madre vuelan por encima de la urbe.

—Exactamente —dice la voz de Slee, quien se encuentra en su forma de esfera flotante (plano espiritual)—. Busquen en cada calle; si lo encuentran, llévenlo al centro de la ciudad, ahí nos reuniremos.

—¡¿Llevarlo?! Pe… pe… pero es muy poderoso. ¿No sería mejor idea buscarlo las tres juntas? —opina Sophi, asustándose por la idea de estar sola con ese sujeto desconocido.

—Eso es más tardado. Sepárense y busquen en una sección de la ciudad —ordena Slee, dirigiéndose a la zona Muvl (*1).  

—¿Qué pasa hermanita? ¿Tienes miedo? —comenta Aris en tono burlón; momentos después, no le da oportunidad de contestar—. No deberías de tenerlo. Ahora dirígete hacia ese lado, yo buscaré de este otro —le ordena Aris a Sophi señalando a la izquierda, para después retirarse al otro lado; la zona Hautvi (*2) de la ciudad.

Sophi ya pensaba en suplicarle para que la acompañe, pero su hermana mayor se aleja a gran velocidad. Resignada y sin otra opción, ella empieza a buscar en la zona Háuri (*3) de la urbe. A estas horas, todas las calles alumbradas por las farolas inteligentes están vacías; todos duermen cómodamente en sus casas. La muy joven qumkso vuela cerca del suelo y los techos, muy atenta a los alrededores; hay otros cuantos entes inferiores de su tipo: qumksos y cilnlumoíts, pero no parecen estar interesados en encontrar al forajido negro; simplemente están de visita en la ciudad o ven en donde pueden divertirse. Llegando a un pequeño parque público en la orilla de la ciudad, Sophi piensa que es mejor regresar al centro y esperar a su hermana y madre; no quiere seguir escudriñando.

—¿Estás buscando a alguien, niña? —escucha ella, justamente en su oreja derecha.

Sophi voltea rápidamente, encontrándose cara a cara con el hombre enmascarado, volando justo a su lado. Da un fuerte grito del susto y trata de escapar, pero Élmer hace emerger una cadena de su espalda, atrapando completamente el cuerpo y las alas de la muchacha. Ella lucha todo el tiempo para tratar de liberarse, mientras que el forajido desciende lentamente hasta llegar al centro del parque iluminado. Sophi recuerda en esos momentos que también puede pasar al plano espiritual, igual que su madre, por lo que se concentra… pero nada pasa. Abre los ojos, descubriendo que la cadena viviente marmoleada de Élmer emite un leve brillo color rojizo.

—¿Querías escapar en tu forma de espíritu? No podrás hacerlo.

La cadena acerca a la prisionera con su amo.

—Queremos unir fuerzas con usted; mi madre y mi hermana también lo están buscando —dice Sophi con la esperanza de ser liberada.

Parece que al sujeto no le importa la noticia, quedándose callado todo el tiempo; el tipo acerca su mano al rostro de la víctima, por lo que Sophi cierra los ojos fuertemente, temiendo que le haga daño; pero al segundo siguiente, siente el dorso de esa mano frotar delicadamente su mejilla.

—Ummnn. Eres muy jovencita y débil, puede ser que me seas de ayuda… para mi entretenimiento personal. Tus otras dos familiares pueden que sean soldados valiosos; solo las pude observar unos momentos antes de llegar aquí —habla tranquilamente el forajido negro.   

La ha reconocido inmediatamente. Es la muchacha que siempre estaba junto a la única mujer con quien habló, en todo el tiempo que estuvo en el planeta Omdípmuc; de hecho, había otra mujer junto con ella. Supone que la señora mayor es su madre y la otra mujer es su hermana. Al instante siguiente, Sophi aleja su rostro bruscamente. Con tranquilidad Élmer baja su brazo, guardando ambas manos en los bolsillos de su pantalón, mientras la jovencita le lanza una mirada furiosa.

—¡No vuelva a tocarme! —grita Sophi muy disgustada.

—Calma niñita; de seguro es la primera vez que observas a un ser de otro universo.

—Je —ríe Sophi confiadamente por un segundo—. Hace poco que he viajado a otros universos; no es nada nuevo.

—¿Otra viajera igual que yo? Eso sí es interesante; déjame ver los lugares que has visitado —expresa el forajido, sujetando fuertemente el rostro de la jovencita, obligándola a mirarlo directamente a los ojos.

Los dos iris dorados de Élmer empiezan a brillar intensamente, provocando que Sophi caiga en un trance profundo; al mismo tiempo, los ojos de ella cambian totalmente al mismo color dorado mientras mantiene un rostro somnoliento. El forajido escarba en los recuerdos de Sophi, observando sus tantas misiones de exploración con su hermana, la enciclopedia Cóvniem y los recientes hechos antes de haber regresado a Omdípmuc; en especial, se detiene en un recuerdo de mucha importancia para la muchacha, quedando muy interesado en el otro joven desconocido que viste elegantemente, quien la jovencita conoció por pocos momentos en la fortaleza flotante en el mar. Élmer Homero sale de la mente de Sophi, para después hacerla despertar del trance. Ella queda algo confundida; más cuando la cadena viviente libera su cuerpo lentamente, dejando que sus pies toquen el suelo.



ElGitanoBlanco

Editado: 03.11.2019

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