Libro 3: Dos viajeros inoportunos son las piezas clave

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Capítulo 34 “El encuentro con Lucy”

Universo: Rómgednar.

Planeta: Sepnaru.

Lugar: Oriente de la ciudad de México, México.

(Un día antes de que Akuris reciba sus dos misiones).

 

Un día completo ha pasado, desde que David y compañía han aceptado proteger al ejército mexicano mientras recolecta las riquezas de otros universos. Édznah ha tratado de convencer a los dirigentes Francisco y Friederich de cancelar la operación secreta; ha tratado de decirles que nunca llenarán ese almacén, porque la codicia nunca puede quedar satisfecha. El teniente y el doctor no le prestan nada de atención, ordenando invadir más lugares desconocidos. En la mañana tardía se reúne al ejército y a los protectores, se elige un nuevo portal y se abre.

—Ci risiamo —dice Fiorello emocionado, esperando junto con el resto de los soldados y sus dos compañeros: Abihu y el capo; Nuevamente, Ilemn y Akhol se quedarán en la base secreta.

La compañía de soldados y vehículos armados se adentra en un nuevo universo, llegando a un nuevo paisaje. Es el pie de una cadena montañosa, a muchos metros de la orilla de un bosque verde y frondoso; el pasto corto también es color verde. Es de día y está despejado. A varios metros a la derecha, hay yacimientos al aire libre de cristales rojos y unos cuantos de color azul; tal parece son valiosos. Un golpe de suerte, porque es la primera vez que se aventuran a entrar en una dimensión sin haberla estudiado antes. Fiorello y Abihu se elevan por los cielos dando una oteada general, descubriendo un templo y un reino cercano; Evangelos da una respiración profunda.

—Este aire me recuerda mucho al planeta Pérsua Ifpabe; incluso hay un reino medieval —dice Fiorello, señalando las construcciones lejanas—, aunque hay un par de globos voladores. ¿Crees que tengan inventos que funcionen con vapor?

—No. Este mundo es igual que Pérsua Ifpabe, lleno de ciudades medievales, pólvora, Lídjoibs (*1) y… —Édznah se queda mudo, al parecer asustado.

—¿Qué pasa collega? —inquiere Evangelos, un tanto preocupado.

Dejando solo a su compañero, Abihu baja rápidamente; el jócsolfu maldito pone atención al mismo lugar donde su compañero estaba mirando, al segundo siguiente se percata de la energía malévola poderosa que se aproxima.

—Porca sorte —dice Fiorello muy preocupado.

Baja cerca del suelo dirigiéndose con Ricardo, quien está dando un vistazo alrededor.

—¡Capo, capo! ¡Haga aparecer su armadura y saque a los que pueda! ¡Hay que irnos, hay que irnos! —exclama Evangelos para luego reunirse con su compañero.

El muchacho invoca sus poderes de hielo, protegiendo todo su cuerpo; trata de repetir las últimas órdenes a los soldados cercanos, pero ellos no le prestan nada de atención. Lo mismo le pasa a Édznah con el teniente, quien se encuentra al lado del ejército que empieza a tomar posiciones.

—Si es otro de tus intentos para conven… —dice Francisco un tanto fastidiado.

—¡Estoy intentando salvar vidas! —exclama Abihu molesto, interrumpiendo al hombre testarudo—. ¡Ahora ordene la retir…

—¡Collega, abbiamo compagnia! —grita Evangelos junto a su compañero, flotando a centímetros del suelo.

Ambos guerreros voltean hacia la orilla del bosque, descubriendo salir a la amenaza desde los últimos árboles: es una sirvienta de pelo azul recogido en dos trenzas; tiene lentes circulares y un collar con una cruz de colgante.

—¿Una sirvienta? —pregunta Francisco, incrédulo—. ¿Le tienen miedo a una sirvi…

—Si quiere ver de nuevo a su pequeña hija, le sugiero que ordené la retirada y corra lo más rápido que pueda —dice Édznah muy seriamente, volteando ligeramente con el teniente.

—¿Qué diji… —Trata de preguntar el teniente Francisco muy sorprendido, quedándose con las palabras en la boca.

Abihu y Fiorello inician el ataque, dirigiéndose a la mujer desconocida. Ambos empuñan sus armas filosas, dirigiéndolas hacia la cabeza de la enemiga; pero ella se protege empuñando dos pequeñas hachas combinadas con trabucos. El cuerpo de ella retrocede muchos metros, pero no cae; deja una pequeña estela de destrucción en medio de la arboleda, hasta que se detiene completamente. Los dos guerreros tratan con todas sus fuerzas de dar un golpe con sus espadas, pero la mujer desconocida ni siquiera se está esforzando en protegerse. Mantiene una sonrisa malévola, observando a ambos contrincantes.

—¿Qué tenemos aquí? Hormigas para aplastar. Me divertiré por unos segundos —dice la extraña, agregando—. Soy de las enemigas más poderosas enviadas por el altísimo para eliminar a las escorias; necesitarán demasiados soldados para poderme entretenerme por cierto tiempo. Fui enviada para castigar a los inútiles inservibles de este mundo; enviada para castigar a Asmodeus a partir de este momento, y a los que vengan después de él. —Mientras habla, la chica desconocida aparta por unos momentos a Fiorello y Édznah con su propia fuerza, haciéndolos retroceder un metro. Realiza en silencio un gesto con sus armas, formando una cruz, presentándose con orgullo—. ¡Mi nombre es Lucy! (*2)  



ElGitanoBlanco

Editado: 20.01.2020

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