Libro 3: Dos viajeros inoportunos son las piezas clave

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Capítulo 38 “Planeación y ejecución”

Universo: Rómgednar.

Planeta: Pérsua Ifpabe.

Lugar: Cercanías del paraíso sagrado Keslofp Nífip (*1).

 

Todavía es de mañana, cuando se abre un portal en la pradera Naedva, en las cercanías del bosque único. El gran ejercito y sus tres dirigentes emergen de la misma grieta dimensional, acomodándose en la extensa llanura verde. Una vez que el último guerrero pisa el pasto, Madogis cierra el portal desde el planeta Omdípmuc, dejando a la íremin bajo el apoyo de Kijuxe.

—Ya llegamos, ¿ahora que? —pregunta Lindalë.

Al acabar de preguntar, Akuris invoca humo rupmohe que envuelve su cuerpo. Segundos después, tiene puestas sus ropas especiales (calzas junto con el corset que incluye mangas largas y cuello); las protecciones de muñecas, hombros y piernas se quedan en su lugar. No hace aparecer su capa.

—Perfecto. Ya me siento mucho más cómoda —dice Akuris, luego de soltar una respiración profunda de alivio.

—El paraíso sagrado de Kijuxe —expresa Nhómn asombrado, mirando hacia el bosque lleno de údcmers (*2) y arces frondosos—. Nunca creí que contemplaría este lugar de varias leyendas.

—Jujuju. Por poco y te pierdes la visita excepcional —comenta Akuris hacia su maestro, pero él está demasiado atento al paisaje y a los sonidos; miles de cantos de aves pequeñas se escuchan perfectamente.

—Lastima que va aser una visita corta —comenta Lindalë, para luego preguntarle a su amiga—. ¿Sabes el nombre del jócsolfu que nos está esperando?

—No. El gran maestre no me dijo ningún nombre; lo único que sé, es que conoce al jócsolfu maldito que acompaña al éphimit rebelde —responde Akuris, volteando con Lindalë.

—¡¿Jócsolfu maldito?! —exclama Nhom sorprendido, volteando y llamando la atención de las dos compañeras—. ¡¿Por qué no me dijiste de todo esto?! ¡Del bosque sagrado y de un jócsolfu maldito! Si me lo hubieras dicho, hubiera aceptado inmediatamente acompañarte —inquiere Beleg, aparentemente molesto.

—Te dije de la enciclopedia Cóvniem y no quisiste venir; además, tenemos prisa. No quería atrasarme por detalles —responde Akuris, sonriendo.

—Una cosa es la enciclopedia interdimensional, y otra muy diferente son tres maravillas juntas. Ahora, si quieres apresurarte, acerquémonos con cautela al bosque. Los jócsolfus son muy protectores del lugar sagrado; aparecerán de un momento a otro y podremos preguntar por el guardián que nos espera —explica el sabio del grupo.

—No creo que sea necesario; se están acercando varios de ellos —dice Lindalë señalando al frente. Las miradas se dirigen conjuntamente a la misma dirección, observando a un grupo pequeño de esos guardianes especiales.

Faípfems y ótbermins vuelan en el aire gracias a sus alas blancas que pueden invocar en cualquier momento. Bajan del cielo, aterrizando al frente de los tres dirigentes, dándoles oportunidad de apreciarlos mejor. Los guardianes del paraíso sagrado protegen completamente su cuerpo con armaduras de placas, forjado con ásnerm plateado puro; algunos también tienen cota de malla del mismo material, el cual les cubre la cabeza. Todos los seres tienen los ojos completamente en blanco, de los cuales emana constantemente un pequeño fuego color marfil. Al poner los pies en el suelo, las alas de todos desaparecen en medio de un resplandor fugaz de luz.

—¿Quiénes son ustedes para atreverse a caminar en el lugar más sagrado en todo el planeta? —inquiere seriamente un útbermin de cabello corto y chino, dirigiendo la punta de su lanza hacia los intrusos.

—Soy Akuris Gaels. Madogis me ha encomendado eliminar a un éphimit rebelde y recuperar la enciclopedia Cóvniem. He reunido a mi ejército —se presenta ella y hace un ademan con el brazo hacia atrás, mostrando a los guerreros y guerreras; luego sigue hablando—. Me informaron que uno de los suyos me ayudará a llegar al planeta Sepnaru, lugar donde está la enciclopedia… y también un jócsolfu maldito.  

—¡Te estas refiriendo a Lézubl! —grita una voz masculina desde atrás, dando una órden segundos después—. ¡Regresen a sus puestos! ¡Jócsolfu superior Nohaim, quedas a cargo mientras regreso! —todos obedecen, dejando a un arcángel jócsolfu a solas con las visitas.

El arcángel presente usa la armadura casi completa de placas plateada de sus semejantes, exceptuando el yelmo, brazales, guanteletes y grebas; con la diferencia de que está decorada, casi por completo, con múltiples símbolos extraños: son marcas en bajo relieve. De esas marcas grabadas, emana constantemente y levemente más fuego, pero no es la lumbre blanca de sus ojos; el fuego que produce la armadura es de color azul puro.

La cabeza, antebrazos, manos, patas y garras al descubierto, revelan la identidad del jefe superior de los jócsolfus. Es un faípfem; un canguro antropomorfo para ser más exactos. Su pelaje es de dos colores: coral oscuro (parte posterior) y coral muy claro (parte frontal y parte del hocico). Su nariz, almohadillas de sus patas y garras filosas (en manos y pies) son de color azul puro. Tiene cabello humano corto, color castaño oscuro, que solo le crece en la mitad de su cabeza; un par de cejas gruesas son del mismo color. Su larga cola, también está cubierta con placas de metal y una cota de malla.  



ElGitanoBlanco

Editado: 03.11.2019

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