Libro 3: Dos viajeros inoportunos son las piezas clave

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Capítulo 60 “El pez se dirige directamente al anzuelo”

Universo: Rómgednar.

Planeta: Pérsua Ifpabe.

Lugar: Reino Métnurr, guardián del bosque sagrado Forléil.

 

Es de mañana y Élmer Homero está revisando las tropas en uno de los cuarteles de la ciudad; es acompañado por otros dos generales. Está vestido con su armadura y capa negra. Repentinamente, el caballero dorado se detiene de golpe, al parecer preocupado.

—¿Ocurre algo, señor? —inquiere uno de los generales ótbermins.

—¿Viene a este lugar? —susurra el enmascarado, ahora confundido.

—¿Viene? ¡¿Los enemigos han llegado?! —pregunta el otro general, asustado.

—¡Preparen a todas las tropas! ¡No se movilicen hasta que se dé la orden! —ordena el caballero seriamente, antes de abrir un portal y desaparecer en frente de los dos generales; el portal se cierra al segundo siguiente, dejando que el caos controlado se apropie del lugar.

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Élmer Homero llega hasta la azotea más alta del palacio en Métnurr. Ahí, abre otro portal, espiando los movimientos de David Ricardo; el joven está montado en el abkgull. Espera largos minutos, hasta que observa al muchacho y a los Miksids llegar a un bosque; al dar un vistazo a los alrededores gracias al portal, el caballero enmascarado se da cuenta de que su enemigo está en el gran bosque alejado de los cinco reinos y del bosque sagrado Forléil. Voltea en dirección Haur, contemplando el dichoso bosque en el horizonte lejano.

—¿Ya está aquí? Pero, ¿dónde está ese dios Yahvé? ¿Se fue? ¿Vendrán otros dioses en su lugar? —dice el enmascarado, confundido y poniéndose más nervioso a cada segundo.

Mira atentamente el portal, observando que los Miksids se quedan en el bosque, mientras que el abkgull retoma el vuelo tranquilamente con Ricardo montado en él.

—Ahora, ¿a dónde va? —se pregunta Élmer Homero, tratando de tranquilizarse.

Calculando la trayectoria del abkgull, el caballero enmascarado hace un descubrimiento desconcertante y muy inesperado al mismo tiempo.

—Se dirige al reino Búlam; pero… ¡¿Qué demonios está pasando?! —dice el enmascarado, desesperado por saber qué ocurre.

 El caballero dorado cierra el portal que le muestra a su enemigo y cierra los ojos, tratando de entender este giro en sus planes y estos acontecimientos no previstos; de repente, se da cuenta de algo.

—Un momento —dice él, mirando hacia abajo—. Sophi es la que vigila el reino Búlam; ya me había olvidado del plan que tenía con esa qumkso especial. ¿Por qué Kijuxe guía a Ricardo con ella? Yahvé no es tan despistado para mandarlo directo a mi trampa original, ¿o sí?

 Élmer Homero medita este descubrimiento; quiere entenderlo pero no logra hacerlo. Aún con dudas, el amo se apresura a llegar con su criada más joven. Es una oportunidad de oro que no puede desperdiciar; su presa se dirige al cebo.

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La pequeña Sohpi se encuentra en sus aposentos principales. Ha estado poco ocupada con las revisiones de las tropas, prefiriendo probarse los vestidos de princesa que ha mandado elaborar con ayuda de sus sirvientes reales poseídos; de todas las demás, ella es la que más ha disfrutado el poder y servidumbre bajo su control. Todavía sueña despierta con el amor que contempló por pocos segundos, esperando el día en que volverán a verse… el cual resulta ser hoy mismo.

Un portal se abre en la recamara de Sophi, justo cuando se ha puesto un vestido nuevo.

—Hola pequeña —saluda el caballero con felicidad.

—Buenos días, amo —responde Sophi, realizando una reverencia.

—¿Recuerdas que te dije que traería a ese muchacho especial para que tu madre pueda darle una oportunidad? —inquiere Élmer Homero.

—¡¿Ya esta aquí?! ¡¿En serio?! —inquiere la muchacha, muy emocionada.

—Ya viene en camino; llegará a la entrada del palacio, —dice el caballero dorado confiadamente, cuando en realidad solo está suponiendo que así pasará; luego de un segundo, prefiere mantener atenta a la jovencita, sugiriéndole—. Mantente alerta en los próximos minutos. Cuando escuches a los ciudadanos o algún alboroto cercano, es que él ha llegado; ordénales a los guardias que también estén muy atentos. Llévalo al salón de los tronos y trátale de convencer para que se una a nosotros mientras llegamos —dice el enmascarado, refiriéndose a Réum y él, comentando al final—. Aprovecha unos momentos para también enamorarlo; recuerda que yo arreglaré todo lo demás.

Al segundo siguiente, Sophi le da un fuerte abrazo a su señor.

—Muchas gracias amo, muchas gracias —dice la jovencita muy feliz.   

—De nada pequeña, de nada —responde el caballero dorado, acariciando la cabeza de Sophi.



ElGitanoBlanco

Editado: 20.01.2020

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