Libro 3: Dos viajeros inoportunos son las piezas clave

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Epílogo

Universo: Límites de la vía láctea.

Planeta: Ninguno.

Lugar: La gran biblioteca del tiempo-espacio.

 

Hastur y Azathot están revisando los escritos de varios universos, cuando de repente escuchan las voces de Kijuxe y Madogis, pidiendo ayuda en contra de Ginjo, avisándoles que ha robado la enciclopedia Cóvniem. Los dos dioses del tiempo abren un portal y se marchan rápido para ayudar a sus mejores amigos.

—Gran ama, los dioses se acaban de ir. Ginjo por fin ha robado el libro de las dimensiones, —le dice seriamente una mujer a su compañera de celda. Es una mujer de unos 26 años, vestida con un hábito de monja católica color negro con azul; no es un hábito tradicional. La ropa de esta mujer es más… provocativa y más adornada, aunque no tiene ningún símbolo católico ni cristiano. El hábito no tiene mangas (tiene escote halter), llegándole hasta las rodillas. También usa medias y guantes largos negros. No hay nada cubriendo su cabello corto negro, ondulado y despeinado; de todo el pelo, solo tiene un grupo pequeño de mechones color blanco.

—Ya era hora. Ese dios Ginjo se tardó demasiado —dice la otra mujer, también encerrada en la jaula de la gran biblioteca, quien usa ropa más rebelde. Tiene 32 años, luciendo vestimenta punk: short corto, medias, camiseta larga y chamarra de mezclilla color negra. En ambas muñecas tiene un par de brazaletes delgados con picos incluidos. Su cabello es corto, color morado en dos tonos (oscuro y claro); su estilo de peinado es del mismo estilo que sus ropas: despeinado pero formando una cresta y rapada de un lado.

—¿De verdad ayudaremos a ese Lozkar, gran ama? Podríamos apoderarnos de Rómgednar sin ningún problema —dice la mujer de cabellos negros y hábito, de nombre Arelyd. En un segundo, ella rompe sin esfuerzo varios barrotes de la jaula con sus propias manos.

—Tampoco me gustaría trabajar con ese patético demonio, pero hay que ayudar a esas mujeres atrapadas con él. Además… no sería malo tenerlo de mascota. Jejejejeje —dice la otra mujer con ropas punk soltando una risa malevola. Su nombre es Ókinam. Ella abre un portal violeta afuera de la jaula dañada—. Los otros demonios en ese universo son bastante débiles; no nos servirán para divertirnos. Lozkar es el juguete perfecto.

Terminando el comentario, ambas mujeres atraviesan el portal y desaparecen de la gran biblioteca.  



ElGitanoBlanco

Editado: 20.01.2020

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