Libro1: Los proscritos de este mundo

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Capítulo 1: Una extraña invitación.

********** Lillia Fleming Miller **********

Me encuentro soñando…

Sé que estoy soñando, porque nada de esto podría ser real…

Estoy flotando sobre una tierra que no conozco. Sé que es de noche porque todo se encuentra oscuro. Soy capaz de ver a lo lejos, al borde de un acantilado, un castillo un poco sombrío y de arquitectura gótica. Por alguna razón, me acercó a donde se encuentra.

En la entrada puedo ver a personas con abrigos negros, llevan el rostro tapado con la capucha del abrigo, por lo que no puedo distinguirlos bien. Algunos de ellos llevan armas o antorchas preparados para combatir mientras que los otros se encuentran forzando la entrada principal.

“¿Por qué quieren entrar tan desesperadamente?”

Pienso.

“¿Qué asuntos tienen en el castillo?”

“¿Puede que intenten hacerle daño a las personas que viven dentro?”

De pronto, todo se torna borroso frente a mí y la oscuridad me envuelve; las voces de los encapuchados se hacen distantes hasta que se pierden por completo. Poco a poco la claridad vuelve nuevamente, ahora me encuentro dentro de una habitación amplia con una gran mesa y sillas de madera talladas con grabados medievales. El cuarto está decorado con diferentes cuadros extraños representando los diferentes círculos del infierno que describe Dante en su comedia; junto a ellos, algunas armas y diferentes artilugios medievales se encuentran a forma de exhibición y le dan un aire al cuarto de algún museo del terror o algo parecido.

“Este sitio parece ser el comedor del castillo que vi antes, pero ¿Cómo es que entre?”

¡ah!

Un grito desesperado y desgarrador, proveniente del otro lado del comedor, me saca de mis pensamientos. El grito me sorprende por lo que decido voltear al origen, del otro lado del cuarto veo a las personas de negro formando un circulo más allá de la mesa. Por curiosidad trato de mirar que es lo que rodean y veo a un niño en el suelo llorando, aunque no puedo ver bien como es ya que se encuentra abrazando lo que parece ser una mujer joven que no se mueve, su vestido amarillo se encuentra manchado de rojo… “¡dios mío!” pensé, desde su pecho sobresale una daga ensangrentada. Ella se encuentra muerta.

No llores pequeño A… pronto te reunirás con tu madre en el otro mundo.

Dice una de las personas encapuchadas amenazando al pequeño, por alguna razón no pude escuchar su nombre. De acuerdo con su forma y voz puedo decir que él que hablo es un hombre, seguramente el líder de los encapuchados.

La muerte es la mayor bendición para mi familia, estaré orgulloso de recibirla. Al final, nadie llorara mi muerte.

Le contesta el pequeño al líder de los encapuchados. Al decir esto, el pequeño se puso de pie. Se trataba de un niño de unos trece años, de cabello castaño, ojos verdes y puros, llevaba puesto un traje de cola negro para infante, parecía ser todo un señorito. Al ver su rostro no puedo ver en él miedo o resignación ¿Esto significa que has aceptado tu muerte, pequeño?

¡No puedes hacerlo! – sin pensarlo dos veces grite con todas mis fuerzas – Aun eres muy joven para morir. Piensa en todas las cosas que aun puedes hacer, todos los amigos que aun tienes por conocer, si necesitas a alguien que llore tu muerte yo lo hare. Así que por favor corre, escapa antes de que te atrapen.

Mientras gritaba con todas mis fuerzas me acerque al niño para tomarlo de la mano, pero, en cuanto lo toque, mi mano atravesó la suya como si fuera intangible. Aun que les grite y les dije que no permitiría que lo tocaran nadie me prestó atención. Es como si ninguno de ellos pudiera verme o escucharme. Pero, por alguna razón, después de gritar el rostro del pequeño cambio por una llena de dudas. Sin dar aviso salió corriendo esquivando a las personas encapuchadas que querían atraparlo.

Antes de que pudiera correr detrás de él todo se tornó borroso nuevamente, ahora me encuentro fuera del castillo por la parte trasera cerca de donde se encuentra el acantilado. El pequeño que salió corriendo de la habitación se encontraba al borde del precipicio y las personas encapuchadas lo estaban acorralando entre gritos y amenazas.

Tal vez pienses que todo ha acabado pequeño pues no hay más a donde correr, pero estas equivocado, esto no ha más que empezado. Pronto agárrenlo y no dejen que se escape de nuevo.

Dos de las personas encapuchadas saltaron a donde se encontraba el pequeño sosteniéndolo de ambos lados. Su líder tomo un frasco que tenía entre sus ropas, vacío el contenido en una copa junto con sangre de una daga y obligo al pequeño a que bebiera de ella.

Desde ahora y para siempre tú serás el ultimo de tu estirpe. Ahora estas maldito y nunca volverá a nacer otro I…, tampoco podrás obtener la salvación.

El niño comenzó a toser después de beber de la copa y cayo al suelo. Unas convulsiones comenzaron a atosigarlo y sus ojos comenzaron a perder brillo hasta el momento en que se apagaron por completo y su cuerpo dejo de moverse.

Este tampoco sirve, desháganse del cuerpo.

Tras dar la orden, uno de los encapuchados tomo al pequeño y lo arrojo por el acantilado. Trate de correr para tomarlo, pero nuevamente mi mano lo atravesó y cayó hacia el vacío.



Emno Giullare

Editado: 02.08.2019

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