Licantropía

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EPILOGO

-Tu fuiste mi motivo por el cual salimos de la corte de los milagros... ¿recuerdas? fuiste el motivo por el que decidí tener un empleo "digno"... gracias a eso conocí a Dieter... y ahora... bueno... todo lo que conllevó... su licantropía... los Bathory. Tu estuviste ahí, en cada paso... viendome, apoyandome... viste a tus biznietos crecer, fuertes y grandes, solo que siento que a la más pequeña te faltó disfrutarla más... Abu... te extraño... más de lo que te imaginas... espero que sea donde estes me veas orgullosa. 

     Aunque han pasado años desde la muerte de mi Abu, su ausencia sigue pesando en mi corazón, agradezco que su muerte fuera tranquila. Simplemente un día se fue a dormir y ya no despertó, creo que no hay mejor forma. Cada año a partir de ese día vengo a verla, Dieter y nuestros hijos me acompañan. 

     Desde la muerte de Elizabeth las cosas fueron mejorando, más lobos llegaron y se unieron a la jauría de Dieter, no hemos encontrado vampiros por los alrededores y lo que han pasado por la ciudad no buscan problemas, solo son pasajeros. Dieter sigue a cargo de la empresa que es de donde sacamos los ingresos, yo me volví su mano derecha y trato de apoyarlo en todo lo que puedo. Vivimos en una casa amplia, con grandes jardínes, promordial si tus hijos nacen como hombres lobo, tienen un amplio patio donde correr y jugar. Y hablando de ellos.

-Amor... ¿dónde están los niños? (volteo hacia Dieter quien me ve con los ojos muy abiertos, al parecer no tiene ni idea) ¿es en serio? (pongo los ojos en blanco) 

-Damian estaba... por... allá... y... Marin y Malik.... se fueron... con... la niña...¿? (entrecierra sus ojos mientras me cruzo de brazos)

-Dieter Iron no tienes perdón... (empiezo a caminar por entre las tumbas buscandolos con la mirada)

-Ahorita los olfateo, ¿qué tan lejos pueden haberse ido? (Empieza a olfatear con fuerza)

-Aja... quieres 20 y no puedes con 4... (lo volteo a ver con una ceja levantada y las manos en la cintura)

-20 por si uno se nos pierde... (veo como sigue buscando y le doy un codazo que lo hace reir a carcajadas)

-Gracioso (pongo los ojos en blanco)

     Empiezo a caminar hasta que veo a Damian recargado en un árbol, esta pensativo, viendo todo, me acerco a el rápidamente. Es el más grande de mis hijos, su cabello es castaño y sus ojos son igual a los de su padre, verdes turquesa, mi hijo el más fuerte, tuvo que soportar las decisiones más arriesgadas de su madre mientras aún estaba en mi vientre. El nació como humano, pero cuando llego a los 18 años decidio volverse lobo, quiere seguir con la tradición y algún día volverse el alfa de la manada. 

-Damian... ¿Dónde están tus hermanos? (le pregunto mientras me acerco a él)

-¿Con papá? (me ve confundido y alerta) en teoría deberían de estar con ustedes (pongo los ojos en blanco) Claaaaaaro... (veo como estira su cuello y empieza a olfatear) por acá....

     Empieza a caminar rápidamente por entre las tumbas, hasta que vemos a Marin y a Malik jugueteando más allá del panteón, cerca de los árboles. Damian se muestra dominante y molesto, mientras que mis gemelos lo voltean a ver con sumisión. A los pocos años de que nació Damian volví a embarazarme de estos dos, mis gemelos, ambos con su cabello negro como su padre y sus ojos azules como el cielo, en teoría es el color natural de mis ojos antes de que la magia se apoderara de mi cuando era pequeña.

-¿Dónde está...? (no dejo que Damian termine su frase cuando lo interrumpo)

-No los regañes, llevalos con tu padre y evita que el también se pierda por favor... yo busco a mi niña... 

     Damian asiente con la cabeza y les hace una señal a los gemelos para que lo sigan, veo como avanzan los tres, jugueteando entre ellos, llegan con Dieter, verlos me da ternura, creo que por fin encontre la vida que siempre busqué. Doy media vuelta y empiezo a buscar entre los árboles a la última de mis hijos, hace un par de años que llego a nuestras, vidas, aún no da indicios de si es lobo o bruja, no se si se pueda tener las dos, Tila me a dicho que no es posible, pero bueno será cosa de esperar. Su piel es blanca como la leche y sus ojos son verdes como los de su padre al igual que su cabello, no es por que sea mi niña, pero es sumamente encantadora. Camino más profundo y escucho sus risas, empiezo a acelerar el paso, viendo hacia todos lados, buscando su figura. Me acerco a un riachuelo y la veo ahí, hincada cerca de la orilla, jugando con el agua. Respiro tranquila de haberla encontrado, pero con forme me acerco noto que habla con alguien, adelante de ella veo una silueta de una persona, no identifico muy bien, pero noto que le es agradable este individuo, una punzada se descarga en mi corazón. Corro hacia ella rápidamente y grito su nombre, veo como ella y el desconocido se levantan y voltean hacia mi, la silueta que ahora identifico como un hombre encapuchado la levanta en brazos y mi corazón se estruja, pero no hace nada por huir de ahí, al contrario avanza hacia mi con paso lento.

     Cuando por fin estoy a un par de pasos de ellos el alma se me va al piso, es como ver a un fantasma, trago saliva mientras mis ojos escrutinan ese rostro que creí que no volvería a ver. Carga a mi hija con cuidado, como si tuviera entre sus brazos a una muñeca de porcelana, frágil y delicada, mientras mi hija ríe con el y se le recarga con confianza y familiaridad. 



Sathara

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En el texto hay: vampiros, brujas, hombres lobo y mates

Editado: 21.11.2019

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