Licantropía Vol. 2

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CAPITULO 8 : Hey Mama / David Guetta

     Después del susto con el hermano de Germán decidimos salir a desayunar, llegamos a un restaurante bastante sencillo con ambiente familiar, nos sentamos en un gabinete y toman nuestra orden, el sol está radiante, parece que el resto del día será hermoso. el gabinete está pegado hacia una de las ventanas que dan hacia la calle, veo la gente pasar, las familias disfrutando del paseo, me quedo absorta por un momento, no solo pensando en lo que pasa fuera de la ventana si no también a lo que me estoy enfrentando, ¿en que momento se le ocurrio al estúpido de Marco desaparecer?. De repente regreso la mirada hacia Luis y Germán quienes me ven fijamente con curiosidad, Luis parece emocionado, se muerde los labios mientras que Germán solo tiene el ceño fruncido y me ve contrariado. 

-¿De que me perdí? (en verdad no entiendo que está pasando, me quedo esperando a que alguno de los dos sea el primero en hablar mientras que Luis quita su cara de emoción por desilución y molestia)

-¿Es en serio? ¿qué no me escuchaste? (pone los ojos en blanco y voltea hacia Germán quien sigue con cara de pocos amigos) dado que ya serás uno del clan tienes que saber algo muy importante... pero no le puedes decir a nadie (toma de los hombros a Germán y lo sacude, incluso la mesera que nos trae la comida se queda algo sorprendida)

-Sinceramente sigo preguntandome ¿qué hago aquí? (dice Germán mientras ve fijamente a Luis con cara de amargado) en serio... siento que me meteré en probleman juntandome con ustedes... 

-¿Qué demonios le quieres decir a Germán? (me inclino hacia delante intentando escuchar todo mejor, ya que los dos están sentados frente a mí)

-Bueeeeeno... ya... te digo.. (dice Luis emocionado)... Claire... es... una... bruja... (lo dice lentamente, pronunciando claramente cada palabra para que Germán entienda bien lo que él dice, yo me quedo con los ojos bien abiertos, Germán levanta una ceja, lo ve de arriba a abajo y después voltea a verme a mí, como preguntandose si yo estoy a favor de lo que él dice)

-Luis... sueltalo... (suspiro pesadamente mientras pongo los ojos en blanco) no le creas... está loco...

-Seguro... aunque... concuerdo... eres una maldita bruja... (sonríe feliz Germán viendome fijamente mientras se suelta del agarre de Luis)

-No entiendo que haces aquí si te caigo tan mal... ¿eres masoquista? o...¿esperas que te golpee? (mi paciencia se empieza a acabar con él, siempre me está ofendiendo de alguna u otra forma y ya me está cansando)

-Te recuerdo que el que más ha sufrido con tus actos de bondad soy yo... (entrecierra los ojos mientras empieza a comer)

-¿Se relajan chicos? todos somos amigos... (dice Luis tratando de suavisar el problema, pero tanto Germán como yo nos fulminamos con la mirada)

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     Terminamos de comer entre risas y comentarios, disfrutando de la idea de que ya saldremos de la escuela y no veremos a los bravucones, ojalá, por el resto de nuestras vidas, todo pinta para que reine la paz, para desarrollar nuestro proyectos a futuro, planes de reunirnos y aunque Germán lo niegue sé que le agrada la idea de empezar a tener amigos. Siempre que lo veiamos andaba solo por los pasillos, jamás quiso involucrarse con nadie, no me imagino pasar toda la escuela, año a año, sin tener amigos, algún confidente, pero aquí está, con nosotros y pese a su forma cascarrabias de ser parece que empezamos a tratarnos mejor, por lo menos durante el desayuno. 

     Cuando terminamos salimos del restaurante, Luis quiere ir a buscar camisas ya que el señorito no tiene listo aún su atuendo de la noche y creo que Germán tampoco, suspiro con fuerza, no me gusta ir de compras como para ser yo quien tenga que acompañarlos y estarlos esperando mientras se prueban camisas una tras otra. 

-Bueno chicos... hagan lo que tengan que hacer... yo seguiré curioseando, me hablan cuando terminen (les guiño un ojo y doy la media vuelta)

-¡Claire! no seas así... ¿cómo sabré si combina la camisa con el traje y la corbata? (me dice Luis lleno de angustia a punto de hacer un berrinche)

-Pues ahí trabaja gente que sabe de eso... descuida... (sigo caminando hasta que dejo de escuchar sus quejidos)

     El sol me da en la cara, es una sensación bastante agradable, con forme camino veo a la gente a mi alrededor, me paro en alguna tienda a ver lo que exponen sus vitrinas, no puedo evitar pensar en Armand, en si hoy lo veré o simplemente todas esas casualidades se van acabar. Cuando me dispongo a seguir caminando paso por uno callejón entre tiendas y escucho mi nombre en un susurro, volteo hacia todos lados, veo si alguien más voltea, si alguien escuchó algo, pero nadie da la mínima señal de que así sea. Me quedo por un momento viendo fijamente por el espacio tan reducido, intento agudizar mi vista y tratar de ver algo allá adentro, pero no veo nada, está tan oscuro, los rayos del sol no lo alumbran. doy un par de pasos intentando ver más allá, grave error, un brazo sale de la nada y me jala hacia dentro del callejón, siento como me ponen contra la pared, mis ojos se quedan bien abiertos, no puedo creer lo que veo, siento que el aire me falta, deje de respirar de la impresión.

     Se trata de Marco, está frente a mí, sus manos se aferran a mis hombros con fuerza, sus ojos están desencajados, está estresado, asustado, su mirada está llena de pánico y desesperación, solo porta una playera blanca y sus pantalones, la playera tiene manchas de sangre y él se ve sucio, como si lo hubieran arrastrado por el bosque, lleno de tierra, algunas hojas, me quedo sorprendida y por otro lado aliviada, si lo llevo a su casa ya no me buscarán a mí ni a mi hermano por su desaparición. 



Sathara

Editado: 20.02.2020

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