Licantropía Vol. 2

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CAPITULO 27: Psycho / Muse

Desde los ojos de Claire.

     Estoy peinandome mientras llega Aldebarán, veo el dije que me dió Armand, es muy hermoso, pero creo que no me conviene llevarlo a la cena con ese lobo, entre menos pueda enterarse de Armand mejor, me lo quito y lo guardo en mi cajón de ropa, me puse un vestido corto color azul marino, es sencillo, cómodo. De repente tocan a mi puerta y me pongo de nervios, se abre lentamente y veo a Damián entrar.

-Ya llegó Aldebarán... (está inseguro, tampoco le agrada la idea de que salga con él)

-Bien... bajo en un momento... (sale de mi habitación mientras yo me armo de valor)

     Salgo de mi habitación y bajo las escaleras, veo a Aldebarán, imponente, fuerte, con un traje negro y una camisa vino, se ve elegante y atractivo, pero de nueva cuenta no puedo verlo como algo más, simplemente desconfío de él, y más con lo poco que he descubierto, me da miedo averiguar más cosas. Cuando nota mi presencia sonríe de oreja a oreja, me ve con ternura, una ternura que no entiendo y claramente no es correspondida, cuando me paro frente a él le sonrío tratando de poner mi mejor cara.

-¿Estás lista? (me ofrece su mano y yo, después de suspirar solo asiento con la cabeza y la tomo)

     Me encamina hacia la puerta, desde ahí vemos su auto, un carro rojo, deportivo bastante bonito. Me habla de todos los lugares a los que pensó llevarme, pero que decidió el mejor, el más propicio, eso me suena a que hará su declaración seria y eso me da escalofríos. Salimos en el carro a toda velocidad, me enfoco en ver por la ventana, distraerme con el entorno, en verdad no deseo hacer contacto visual con él de ninguna forma. Llegamos a un restaurante muy grande y bonito, tiene un ambiente sencillo y rústico, con velas en las mesas, bastante romántico, siento que mi estómago se revuelve cuando al ayudarme a quitar mi chamarra toca y acaricia sutilmente mi cuello. 

     Un mesero nos guía hasta nuestra mesa y Aldebarán me ofrece la silla, cada aproximación que tiene solo me provoca escalofríos. Se sienta frente a mí y me sonríe mientras el mesero nos da las cartas, pero antes de que si quiera abra la mía Aldebarán decide que es lo que comeremos. Sin tener la educación de preguntar que me gusta o no, le dice la orden al mesero, pide algo para mí, supongo que cree que los hombres autoritarios son mi debilidad, solo suspiro cuando el mesero se va.

-Cuentame... ¿cómo sigue tu mamá? (su pregunta me toma por sorpresa)

-Aún en coma... mi papá se ve cada vez más cansado al igual que mis hermanos... (aprieto los dientes, no es un tema muy alegre para hablar en mi cumpleaños, ¿qué intenta?)

-Es triste... lamentable... pero verás que todo estará bien, tu mamá saldrá de ese coma... (intenta alentarme, pero suena tan falso, parece que solo habla por hablar, como si en verdad no le importara lo que pase con mi familia y eso lo entiendo, pero ¿por qué fingir?)

-Escuche en las noticias que una de las camionetas de mi padre desapareció... fue encontrada después en la zona industrial envuelta en llamas... (bajo la mirada acomodando la servilleta de tela sobre mi regazo mientras ignoro su mirada molesta, hago como que no me doy cuenta, cuando levanto la mirada noto que cierra los ojos controlandose)

-Si, un evento desafortunado... 

-¿Saben quién fue? (lo veo fijamente aparentando curiosidad)

-No... pero creo que fueron vampiros, tal vez los mismos que los atacaron hace días... (lo dice casi seguro, si supiera, solo suspiro algo triste)

-Bien... ¿quién más podría ser? (le digo mientras me pongo a girar la copa sobre la mesa) ¿quién más querría la sangre? 

-¿La sangre? (levanto la mirada y lo veo entrecerrar los ojos, me ve fijamente con curiosidad) en ningún momento dijeron que... transportara sangre esa camioneta... (¡carajo! creo que todo el restaurante pudo escuchar como paso saliva)

-Si... creo que si lo dijeron... (finjo estar desconcertada, me recargo sobre mi silla de forma relajada mientras él se inclina hacia delante)

-No... no lo dijeron... (entrecierra aún más los ojos, casi cerrandolos)

-Que raro... entonces eso me lo dijo Damián... (pongo cara de que estoy reflexionando, buscando de donde saque la información, ahora si me meti en problemas, me va a matar, estoy nerviosa y se que él lo olfatea perfectamente bien)

-Él único que sabía que transportaba era yo y los guardias... y claro, los del hospital... pero esa información no se dió en ningún momento... (se cruza de brazos, lo noto molesto, de repente su mirada llena de ternura se vuelve hostíl y sinceramente me da miedo)

-¿En serio? (me quedo quieta, viendolo fijamente intentando pensar como rayos salir de esta)

     Como si una fuerza superior quisiera ayudarme a salir del bache en el que caí escucho un barullo que me hace despegar la mirada de Aldebarán, veo que un mesero tiro unas cosas sobre una pareja que estaba cenando y no solo eso, una lámpara que alumbraba una mesa cae en medio de esta salpicando a todos los comensales con la comida, Aldebarán decide voltear también, ¿qué está pasando? no soy yo, o eso creo, volteo hacia todos lados buscando una explicación cuando veo hacia el pasillo que lleva al baño, veo a Monique recargada con los brazos cruzados, ¿habrá sido ella? me sonríe, se despega de la pared en la que estaba recargada y me hace un gesto con la cabeza invitandome a seguirla, entra en el baño de mujeres y me quedo por un momento congelada, ¿qué clase de trampa es esta?, pero es mil veces mejor caer que seguir un segundo más con Aldebarán.



Sathara

Editado: 20.02.2020

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