Lima Y Limón

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Epílogo

LIMÓN

Siempre.

    Una palabra que no se marcha de mi mente desde hace varios días.

    Estoy en el avión. Aún no hemos volado ya que hubo un retraso en el vuelo. Como si el destino lo hiciera a posta para que fuera a buscarla. Pero no pude hacerlo... Mi madre con una sola llamada basta para joder su vida. Y no quiero eso.

    Miro la ventanilla, mientras la azafata pasa de un lado a otro. Aún seguimos en tierra, y solo pienso en ella. Ahora mismo la estarán operando. Solo espero que ella salga bien de esa operación y que pueda vivir sin esas molestias que tanto la causaban en su cuerpo.

—Hiciste bien en dejarla, hijo. —la voz de mi madre me envenena.

    Si mi abuela estuviera aquí ahora mismo le diría la contraria a mi madre y solo me miraría para decirme que hice mal en dejarla. Que debo ser feliz con la persona que me haga así. No lo que diga mi madre.

Pero mi abuela está en Canadá. Así que no podría decírmelo ahora.

—No... no hice bien.

—La has salvado la vida. No te pongas melodramático.

—No quiero hablar contigo, así que sigue con tu ordenador.

    Toco la ventana. Solo espero que ella haya visto lo que le dejé en la ventana. Cierro mis ojos y solo espero que todo le salga bien. Que salga viva de allí y que sea feliz. Que siga con su vida a pesar de que yo no pueda estar en ella.

    Mi madre se pone unos cascos y ya no me escucha. Así que aprovecho para decir lo siguiente;

—Cariño, por favor, lucha. Sé que eres fuerte y saldrás de esa operación perfectamente. Lo sé... porque eres de la mujer que me enamoré y de la que siempre voy a amar... Te amo, Lima.

Porque en mi corazón siempre seremos, Lima y Limón.



Patri García

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En el texto hay: juvenil, amor, instituto

Editado: 11.06.2019

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